VENEZUELA | PETRÓLEO | El oro negro como moneda de reconstrucción: la lectura de una petrolera venezolana desde Madrid
Una semana después de la operación estadounidense que desembocó en la captura de Nicolás Maduro, en la diáspora venezolana de Madrid la conversación ya no gira solo en torno al impacto político inmediato, sino también alrededor de una palabra que atraviesa la historia del país: petróleo. En cafés, asociaciones y chats familiares, la pregunta se abre paso con naturalidad: ¿hasta qué punto el tablero se mueve para reordenar el control de la industria energética venezolana?
[–>[–>[–>Zaida Brazón Borges, presidenta de VENAMI (Venezolanos Amigos de Inmigrantes), con sede en Paracuellos de Jarama, y miembro de Gente del Petróleo —la asociación civil de petroleros creada en 2002 para defender la industria—, observa esta semana con el doble prisma del exilio y del sector. Para ella, el petróleo aparece como parte del contexto, pero no como prioridad moral. «Para los venezolanos es más importante la libertad y el petróleo es un recurso para poder desarrollar otras energías», sostiene a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA.
[–> [–>[–>«Van a volver. Ya lo hemos vivido»
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Brazón sitúa su lectura en un marco histórico: «Estados Unidos nos enseñó a sacar petróleo a los venezolanos hace casi 100 años. Así que van a volver». Y lo baja a nombres propios: «La ExxonMobil ya está en el país, Chevron está en el país…». Su percepción coincide con el giro de foco que han reflejado estos días medios internacionales: tras la crisis política, grandes petroleras estadounidenses han empezado a estudiar escenarios de regreso o expansión en Venezuela, con condiciones ligadas a cambios legales, garantías para la inversión y reformas del sector.
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Según Reuters, ExxonMobil se ha mostrado dispuesta a evaluar una reentrada bajo «protecciones fuertes» y reformas, mientras Chevron —la gran petrolera estadounidense que ya operaba en el país— valora aumentar producción y exportaciones si recibe autorizaciones. En paralelo, la agencia EFE ha informado de que la expectativa de un plan para reactivar la industria venezolana ha influido incluso en el pulso bursátil de compañías del sector en Estados Unidos.
[–>[–>[–>Brazón, sin embargo, vuelve a la idea de oportunidad para el país: «Esto ya lo hemos vivido como país y lo que hizo fue ayudarnos a despuntar como una potencia energética hace muchísimos años, con lo cual lo que esperamos es que volvamos a tener esa misma oportunidad», sostiene. Y añade que, en su entorno, el petróleo se entiende como palanca de reconstrucción: «Tenemos un plan que se llama Venezuela Tierra de Gracia y ahí se plasma la estrategia y paso a paso lo que vamos a hacer para poder volver a destacar como la fuente energética ya de América». De hecho, Donald Trump, el líder estadounidense, ha afirmado que Estados Unidos decidirá qué petroleras pueden operar en Venezuela y hará de intermediario entre ellas y el gobierno del país sudamericano, según recoge AFP.
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En esa misma semana, la liberación de presos políticos (entre ellos cinco españoles) ha funcionado, para muchos, como señal de que «algo» se está ejecutando, aunque a un ritmo muy limitado. «Estoy alegre por supuesto, muy contenta y esperando que vengan más», dice Brazón, antes de matizar: «Es insuficiente… solamente es el 1 % que se ha liberado». Esa proporción coincide con los recuentos citados por organizaciones y recogidos por Reuters y AP, que hablan de excarcelaciones puntuales frente a un número muy superior de detenidos.
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[–>Aun así, en su discurso, lo energético no se separa de lo institucional: «Las señales que necesitamos ver es una plataforma más segura porque hay que limpiar las instituciones», afirma, y remata con el objetivo final: «Que nos garanticen unas elecciones limpias».
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En Madrid, el petróleo se cuela en la conversación como telón de fondo, pero no como destino final. Para Brazón, puede ser una herramienta para reconstruir, pero solo si va acompañado de garantías y de un camino democrático reconocible. Por eso, entre nombres de multinacionales y planes de futuro, vuelve a lo esencial: «Para los venezolanos es más importante la libertad».
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