VETERANOS REAL OVIEDO | Los héroes que levantaron el único título de la historia del Real Oviedo se reencuentran 41 años después: así fue la «histórica y divertida» reunión
Eran las 13 horas cuando el «clac, clac, clac» de las Copa Mundial sobre el cemento retumbaba entre las chimeneas de la fábrica de Industrias Doy de Trubia. Fútbol de antaño en el campo del Juvencia. Botas negras, medias hasta las rodillas, culetes de sidra a modo de isotónico y varios corderos sobre las brasas. De las decenas de leyendas azules citadas ayer en el estadio armero, solo calzaron los tacos siete. «Pa qué forzar», decía Chus Hevia mientras escanciaba para sus compañeros, que prefirieron ver el espectáculo desde la barrera.
[–>[–>[–>Los héroes que lograron conquistar el único título oficial de la historia del Real Oviedo, la Copa de la Liga de 1985, se dieron cita, por segundo año consecutivo, en el Campo de Quintana, para rememorar tiempos mejores. Tiempos en los que un Oviedo que no pasaba por su mejor época (quedó decimosexto en Segunda) logró, sin embargo, levantar un trofeo que sigue siendo, cuatro décadas después, el único título oficial de la historia del club. El 30 de junio de 1985, los azules empataron a uno ante el Atlético de Madrid en el partido de vuelta de la final, disputado en el Vicente Calderón, y se proclamaron campeones gracias al 1-0 cosechado en la ida, en el Tartiere. Los dos goles azules de aquella final los firmó García Barrero.
[–> [–>[–>La Copa de la Liga fue un torneo del que se disputaron solo cuatro ediciones, entre 1983 y 1986, y que se jugaba al término de la Liga. Era una competición organizada por la Federación Española de Fútbol y, aunque en un principio estaba pensada para equipos de Primera División, también se realizaron ediciones en Segunda, como la que ganó el Oviedo. Los azules eliminaron en la primera fase a Salamanca, Bilbao Athletic y Lorca, y en semifinales al Sabadell. Tras superar al conjunto catalán accedieron a la final ante el filial del Atlético de Madrid. El encuentro en el que conquistaron el título lo jugaron por los azules Viti, Juanito, Eizmendi, Herrero, Vili, Berto, Blanco, Arias, García Barrero, Hevia y Herrera. También participaron Cárdeno y Muñoz, en un equipo dirigido por Romero.
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Han pasado 41 años de aquella gesta, pero las nuevas tecnologías han permitido que aquel grupo se siga reuniendo. La iniciativa, como casi todo lo que se mantiene vivo en el tiempo, parte de un grupo de WhatsApp. Lo explica José Antonio Alonso Arias, exjugador azul: «Es una forma de reunirnos los exjugadores del Real Oviedo, sobre todo de los años 80 y 90. Las nuevas tecnologías te acercan mucho a la gente, estamos muy en contacto. La primera vez que nos juntamos fue en 2015, coincidiendo con el trigésimo aniversario de la consecución de la Copa de la Liga, el único trofeo oficial que tiene el Oviedo. A partir de ahí empezamos con los grupos y, el año pasado, hicimos esta quedada. Aprovechamos el puente de mayo, que coincide con fiestas, para que los de fuera de Asturias puedan desplazarse con más facilidad».
[–>[–>[–>La cita es completa. De hecho, el pitido inicial de esta divertida pachanga se retrasó un poco. La cena de la noche anterior fue larga. «Ayer estuvimos cenando, luego comemos y mañana tenemos también la asamblea de los veteranos del club. Lo bonito es la convivencia que tenemos todo un fin de semana», añade. Sin embargo, a pesar de que se les hizo tarde, las piernas siguen funcionando. «Estamos hablando ya de unas edades”, ríe. “Yo tengo 64 años y aquí hay gente incluso de más edad, como Vili. Sin embargo, los hay que todavía juegan de vez en cuando, como Tomás. Algunos nos mantenemos y otros ya colgaron las botas definitivamente».
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El partido (aunque llamarlo partido es ya casi una concesión) transcurría entre risas, rondas de sidra y comentarios que valdrían una crónica entera por sí solos. Chus Hevia, en una de sus frases del día, le advertía a Tomás antes de empezar. «Tomi, no hay trofeo para el pichichi, ¿vale? Tú recibir y tocar». Vili, el único de los presentes vestido con la camiseta azul con la que disputó el partido de las leyendas, presumía de oviedismo: «Soy el único que representa los colores». Viti, elegante portero de los 80, no quiso poner los guantes. “Yo ya me retiré en el centenario”, bromeó. Cuando alguien preguntó a cuánto se jugaba el encuentro, Hevia, preocupado por la integridad física de sus compañeros, fue tajante: «A tres minutos, no más». Y siguió ofreciendo culetes, no fuera a ser que alguno se pasase de revoluciones. Vili, mientras tanto, se permitía caños que provocaban abucheos cariñosos desde la barrera: «Deja de abusar», le gritaban.
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[–>Por allí andaba también Alejandro Camaño, zaguero argentino de mucha clase y exjugador del Oviedo, hoy uno de los representantes de futbolistas más conocidos del mundo, con clientes de la talla de Achraf Hakimi o Lautaro Martínez. «Ya es una vida entera ligada al fútbol. Hace exactamente 43 años que llegué a Asturias, que llegué a jugar al Oviedo», recordaba. Y reconocía que volver a verse con sus compañeros es lo mejor de estas citas. «El paraíso es encontrarme con todos los muchachos que convivimos en aquella época y que tienen una relación tan directa con Asturias y con el Oviedo. Para mí es un auténtico placer venir a juntarme con ellos». Comparado el fútbol de su época con el de los cracks que hoy representa, lo tiene claro: «Era otro fútbol totalmente distinto. Nosotros jugábamos en aquel Tartiere que se inundaba de barro. Hoy los chicos gozan de unos medios impresionantes y eso ha mejorado muchísimo el fútbol. Pero quizás me quedaría con alguno de los aquí presentes”, bromeaba.
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La conversación, inevitablemente, se acabó deslizando hacia el presente del club, en una semana en la que la permanencia parece a un paso de escaparse. Arias no se andaba con rodeos. «La teoría dice que hay posibilidades, pero hay que ser realistas: está muy difícil. El problema no es de ahora, ni de que queden cinco partidos y haya que ganarlos. Es que durante toda la temporada no nos ha dado. Tuvimos partidos en los que nos podíamos haber enganchado un poco más, pero no salió bien. La realidad es que estamos los últimos y con pocas posibilidades, por no decir que estamos ya en Segunda. De hecho, yo creo que el club hasta lo da por hecho, viendo las perspectivas y los movimientos que se están haciendo. Matemáticamente hay opciones, pero hay que ser realistas».
[–>[–>[–>Vili, exjugador y después también hombre de club en sus momentos más difíciles, comparte el diagnóstico, aunque tarda más en soltarlo. «Yo siempre soy positivo, porque lo tengo que ser. Pero voy menguando con la edad. Yo no veo a ningún futbolista que se deje ganar. El Betis tiene muchos alicientes todavía. Si de los seis puntos que decíamos que íbamos a sacar con el Villarreal y el Elche solo hemos sacado uno, las posibilidades menguan». Aun así, prefiere mirar al futuro. Hay que tener en cuenta que Vili, un “one club man” como se suele decir en estos tiempos modernos, pasó toda su vida en el cuadro carbayón, incluso tras colgar las botas. Fue delegado, relaciones públicas y gerente en los años más duros del Oviedo, acompañando a Manolo Lafuente y a Toni Fidalgo. Vili fue una figura clave para que el club no desapareciese. Llegó a encargarse de guardar bajo llave el dinero de las acciones que el cuadro carbayón lanzó en 2012. Sin embargo, por sus humildes palabras parece que fue un personaje secundario. «El Oviedo tiene futuro, porque su afición es número uno. La gente tiene que comprender que igual nos equivocamos en algún fichaje, porque algo tiene que fallar para estar los últimos. Cambiamos de entrenadores, cambiamos de todo… menos de presidente. Ojalá sigan estos señores (Grupo Pachuca), que tienen ideas y proyectos en México y en otros países, pero al Oviedo hay que reforzarlo, hay que darle más alicientes».
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Reencuentro entre leyendas del Oviedo
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Mientras los veteranos charlaban y los corderos terminaban de hacerse a la brasa, en el campo del Juvencia se vivía una estampa que recordaba a tiempos mejores. El balón rodaba casi de adorno. Cuarenta y un años después de aquella noche en el ya extinto Calderón, los héroes de la única copa que el Oviedo ha levantado en su historia se siguen viendo, se siguen riendo y se siguen contando las mismas batallitas.
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Un presente duro y un futuro incierto
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El presente del club es duro y el futuro inmediato pinta a Segunda División. Pero ayer en Trubia, al menos durante unas horas, lo único que importaba era reencontrarse. Y, eso sí, no perder el sitio en la mesa. Aunque varios de ellos fueron pillando sitio mientras sus compañeros volvían a vestirse de corto.
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