Vía libre a la subida de precios de cualquier producto o servicio sin límite en situaciones de emergencia en España
Este jueves, el Congreso tumbó varias medidas del llamado decreto ‘ómnibus’, que incluía, por ejemplo, la prohibición de desalojar a inquilinos vulnerables. Pero también otros como el tope de precios en caso de emergencia.
La ley de la oferta. … y la demanda sienta las bases del mercado. Cuando muchas personas demandan un bien o servicio, sus precios tienden a subir en ausencia de recursos ilimitados. Por otro lado, si ocurre la situación contraria, los precios se mantienen estables o, en algunos casos, bajan para liberar ese ‘stock’.
Esta situación que afecta a la economía diaria se vuelve especialmente crítica cuando se vive una situación de emergencia. El ejemplo más reciente es el tope de precios en los hoteles de Grazalema y otros municipios por el temporal de hace unas semanas. El Gobierno aprovechó entonces este decreto que ahora cae para impedir las subidas.
Como explicamos en ABC, la tecnología de muchas empresas aprovecha estas circunstancias para hacer negocio. Los precios se mueven como en la bolsa y si se detecta interés público, el coste sube.
Las empresas podrán subir los precios
Algunas empresas como Iberia sí limitaron los precios, pero para no depender de su voluntad, el Gobierno aprobó un Real Decreto-Ley que prohibía estas subidas de precios: no podían ser superiores al máximo que tenían en los últimos 30 días, ni superar en un 50% la media de esos 30 días. Esa medida ha durado menos de un mes.
El Decreto del Consumidor dio al Gobierno la facultad de poner un tope al precio de un producto o servicio cuando se declara una situación de emergencia.
Además de las medidas de precios, las regulaciones permitieron a los consumidores tener derecho a un reembolso automático de cualquier monto cobrado en exceso del precio máximo aplicable.
Esta medida no se aplicó al transporte hasta su aprobación por la Comisión Europea.
Por qué cae el decreto
La clave de esta caída del decreto es que los grupos que lo han rechazado consideran que existen otros mecanismos para limitar los precios en situaciones de emergencia si fuera necesario. Los independentistas de Junts, por ejemplo, se refieren al tope a los precios de las mascarillas durante la pandemia o a los precios del combustible tras la guerra en Ucrania.
Otra clave que explica el rechazo es que los precios no sólo se limitaron en una emergencia civil, como ya ocurría, sino en otros casos como catástrofes climáticas, emergencias técnicas u otras circunstancias imprevistas. El otro matiz es que el Consejo de Ministros era el único que podía determinar estas causas.
Qué cambia con la caída del decreto
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1.
No hay límite para fijar un producto o servicio a pesar de existir una situación de emergencia
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2.
No podrán ser superiores a lo que establece el decreto: máximo que hayan tenido en los últimos 30 días, ni superar en un 50% el promedio de esos 30 días.
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3.
Los consumidores ya no tienen derecho a este reembolso automático.
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Así funciona la tecnología que permite subir los precios
Jaime Navarro, profesor de la Universidad ESIC, explica en este diario que las subidas de precios «no son exclusivas de las aerolíneas o de Uber, sino que son la norma para todo, desde el reparto de comestibles hasta el comercio minorista».
Todo influye: la hora del día, los días festivos o incluso las condiciones meteorológicas. Además, las herramientas a disposición de las empresas detectan cambios de tendencia a lo largo del tiempo.
Marco Bertini, profesor del departamento de Marketing de Esade, defendió que tenía que haber «alguna intervención humana». Ahí es donde ahora entrará nuevamente el papel de la responsabilidad de las empresas y los mecanismos de control que implementen, pero no estará dado por ley.
Lo que cae es un complemento a una modificación legislativa anterior
El decreto ahora caído era un complemento a una modificación legislativa que el Gobierno ya hizo con motivo de la dana de Valencia de 2024. Afectaba entonces a aquellos servicios o productos en los que no se puede fijar con precisión el precio de una oferta comercial porque ofrecen precios personalizados de forma automatizada, como, por ejemplo, el uso de vehículos VTC o el alquiler de alojamiento online.
También en 2024 se prohibieron los aumentos del precio de venta final en «contextos de urgencia, riesgo o necesidad del consumidor», es decir, cualquier situación que pueda calificarse como emergencia de protección civil.
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