VIOLENCIA MACHISTA | Sorpresa e indignación en Las Delicias tras el asesinato machista en Zaragoza: “Ya no sabes qué pensar ni quién puede ser un criminal”
Sorpresa, rabia y una sensación difícil de explicar. Así ha amanecido el barrio zaragozano de Las Delicias tras el asesinato machista de vida de Silvia a manos de su expareja. En la calle, la conversación se repite durante toda la jornada: cómo ha podido pasar algo así tan cerca.
[–>[–>[–>“Estimados clientes: el establecimiento permanecerá cerrado hasta el 28 de marzo. Disculpen las molestias”. El cartel, sencillo y frío, está pegado este domingo en la pared del negocio que el agresor tenía en la calle San Antonio Abad. Es ahora un punto de parada casi obligada para los vecinos, que se detienen, miran en silencio y siguen su camino. Cuesta encajar que ese local, parte del día a día del barrio, esté ahora ligado a un crimen que ha conmocionado a toda la ciudad.
[–> [–>[–>“Podía haberlo hecho al revés”, lamenta una vecina, sin ocultar la indignación. A su alrededor, otros residentes asienten. La incredulidad se mezcla con la impotencia. “Es increíble. No me puedo imaginar por lo que están pasando esas familias. Que una persona pueda ser tan cruel no tiene explicación”, añade otra mujer, apoyada en la acera de enfrente.
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A pocos metros, dos hombres comentan lo ocurrido con un tercero. Hablan en voz baja, casi como si el volumen pudiera alterar lo sucedido. “Ya no sabes qué pensar ni quién puede ser un criminal”, dice uno de ellos. La frase queda suspendida unos segundos, como si necesitara tiempo para asentarse. “Llevaba ya unos cuantos años por aquí. No sé exactamente cuánto, pero jamás hubiera dicho que pudiera asesinar a una persona”, añade una vecina que se suma a la conversación improvisada.
[–>[–>[–>El desconcierto es generalizado. Nadie recuerda comportamientos extraños, ni señales evidentes. “Era una persona normal, o eso parecía”, repiten estos vecinos. Esa aparente normalidad es, precisamente, lo que más inquieta. “Te hace pensar que cualquiera puede esconder algo así. Y eso da miedo”, confiesan.
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Una de las vecinas fue testigo indirecto del despliegue policial del sábado por la mañana, tras la llamada al 112. “Vi llegar a varios efectivos, tanto de la Policía Nacional y Local como de bomberos y una ambulancia. No sabíamos qué estaba pasando. Pensamos que sería cualquier cosa, un accidente o algo así. Luego se marcharon y no supimos más hasta que lo vimos en los medios”, relata. Ahora, al reconstruir lo vivido, reconoce que la escena cobra un sentido mucho más duro.
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[–>El crimen tuvo lugar en la calle Cardenal Cisneros, también en Zaragoza, lo que ha intensificado la sensación de cercanía. No es algo lejano ni ajeno, insisten los vecinos: ha ocurrido aquí, en sus calles, en su barrio. “Esto es una lacra ya”, afirma con contundencia otro residente.
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Mano dura
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“No sabemos ni cuántas muertes van. Algo está fallando”. Su reflexión conecta con la de otros vecinos que, más allá del impacto inmediato, apuntan a un problema estructural que se repite una y otra vez. “Haría falta mano dura para que se lo pensasen dos veces”, añade, aunque matiza que en este caso el agresor se quitó la vida después, lo que deja una sensación aún más amarga, la de una tragedia sin reparación posible.
[–>[–>[–>Mientras tanto, la vida en Las Delicias continúa. El cartel en el negocio sigue ahí, como un recordatorio constante de que, a veces, la violencia irrumpe donde menos se espera y deja preguntas sin respuesta. “Ya no sabes qué pensar”, repiten varios vecinos. Y esa, quizá, es la frase que mejor resume el estado de ánimo de todo un barrio.
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