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Visité 41 ciudades cantando e hice el amor con 41 novias diferentes

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  • Publishedfebrero 2, 2026



En el años 70España despertó de una larga siesta cultural y Julio Iglesias (82 años) ya corría, guitarra en mano, hacia el escenario.

Cuando el país pasó del blanco y negro al tecnicolor, se convirtió en el primer símbolo moderno de éxito internacional.

En aquel momento, su vida era una mezcla de camino, aplausos y pasiones fugaces que él mismo describió abiertamente: «En 1970 dije 41 conciertos en 41 ciudades español diferente. En 30 días. Hice el amor todas las noches. 41 ciudades diferentes, 41 novias diferentes. «Fue mi etapa de rock».

El joven Julio, que antes de ser cantante fue Portero del Real Madrid Castilla. y estudiante de derecho, había sufrido un accidente automovilistico lo que lo dejó postrado en cama durante meses.

Entre muletas y rehabilitación, un amigo le regaló una guitarra. «Para que puedas ejercitar tus dedos», le dijo. Lo que no sabía es que con ese gesto inició una de las carreras musicales más exitosas del siglo XX.

A finales de los años 60, Julio ganó el Festival de Benidorm con la vida sigue igual. En pocos años pasó de cantar en pequeños escenarios a ser el rostro de España más conocido en Europa y Latinoamérica.

Su pelo, su sonrisa y su acento madrileño Formaban parte de un nuevo estilo de protagonista: un seductor internacional con alma de trovador.

La vida de Julio Iglesias.

Durante los años 70, Iglesias vivió lo que muchos sueñan y pocos logran. Llenó estadios, dormí poco y se enamoró con la misma frecuencia con que cambiaba de ciudad.

Cada concierto fue una historia diferente y cada camerino una confesión cantada en voz baja. Los periodistas de la época lo describieron como un torbellino de energíaun hombre que parecía alimentarse de la pasión del público.

Sus giras fueron legendarias. En una España que aún no había descubierto la globalización, Julio ya era el ciudadano del mundo.

En 1971 grabó su primer disco en inglés y poco después empezó a conquistar América. «fue puro fuego«Recuerden a quienes lo acompañaron entonces.

En aquella gira nadie durmió: entre entrevistas, sesiones de fotos y interminables horas de viaje, Julio siempre encontraba tiempo para sonreír frente al espejo y ajusta tu camisa blanca antes de subir al escenario.

Pero detrás de ese ritmo frenético había un joven que, según sus propias palabras, «sólo quería vivir intensamente». antes de que pasara el tiempo«.

Con apenas 30 añosya sabía lo que era perder lo que más amaba, su cuerpo de atleta, y lo que era renacer con una guitarra.

Quizás por eso los años 70 no fueron sólo su época “rockera”, sino su segundo nacimiento. Hoy, más de medio siglo después, aquel julio de 1970 sigue siendo un mito viviente. Su historia es la de un país que aprendió a cantar al mismo ritmo que su ídolo: con pasión, exceso y una sonrisa que nunca se borra.



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