Vox aparca aborto y agenda más ideológica para captar voto obrero
Al próximo pacto entre el Partido Popular y Vox apenas le quedan unas horas para salir del horno. Según ha podido saber LA RAZÓN por fuentes conocedoras de la negociación, Jorge Azcón tenía intención de anunciar la buena noticia el 23 de abril. Pero Vox quiere que sea incluso antes. Todo dependerá de cómo se resuelvan algunos obstáculos que aún impiden un entendimiento definitivo.
El documento programático que los dos partidos han firmado en Extremadura contiene muchas de las medidas que aparecerán en los sucesivos textos de Aragón y Castilla y León, pero la correlación de fuerzas impone una lógica: Cuanto mayor sea la representación de Vox, mayor será el espacio para sus propuestas.
Y no sólo. La formación verde, según las fuentes consultadas por este diario, reclama otra «distribucion sillones» diferente para el Consejo de Gobierno aragonés. La intención es ganar representación.
María Guardiolacon una ventaja de 27 puntos, ha concedido a Vox una vicepresidencia y dos concejales. En Aragón y Castilla y León, donde la distancia entre ambos partidos es menor, Vox quiere hacerse cargo de otras carteras. La previsión, por tanto, es que el Gobierno de Azcón tenga un reparto diferente.
Dicho Ignacio Garriganúmero dos de Vox, que «la musica» El pacto de Aragón sonará muy parecido al de Extremadura. No así las letras. Hay particularidades que te obligan a escribir un texto diferente. Por ejemplo, Vox quiere arrancar del PP el compromiso de poner freno al despliegue de energías renovables, que, a su vez, ha sido un elemento clave en la política económica de Azcón.
En el pasado, PP y Vox llevaron a las Cortes reformas fiscales para gravar el impacto ambiental y visual de las plantas fotovoltaicas o eólicas sobre el medio natural: su paisaje, flora y fauna. La cruzada del partido verde contra «la implantación descontrolada» de nuevas fuentes de energía en la región aragonesa, la comunidad donde más han proliferado en los últimos años, no es nada nuevo.
En realidad, el capítulo más destacado volverá a ser el de la inmigración. En este sentido, cabe esperar una batería de propuestas polivalentes: el rechazo al reparto de inmigrantes ilegales, ya sean adultos o menores, el refuerzo de la seguridad en los centros de acogida, la prohibición del burka o el niqab en los espacios públicos o la citada «prioridad nacional» para la concesión de ayudas sociales.
Como publicó LA RAZÓN, la frase no excluirá, en realidad, de las ayudas a los inmigrantes legales, sino que establecerá un «escalada» para acceder dependiendo de qué beneficios. El criterio serán las raíces. En cuanto a los ilegales, PP y Vox venden como novedad que no podrán beneficiarse de ninguna ayuda cuando esto es lo que ocurre hoy.
De la agenda más ideológica de Vox, la novedad es que en Aragón tampoco aparecerá ninguna medida en materia de aborto, violencia de género o leyes LGTBI, banderas que el partido ha arriado para potenciar el giro obrerista y atraer así a votantes de izquierdas.
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