Xpeng inicia la producción en serie de su robotaxi de nivel 4 sin LiDAR ni mapas HD
La empresa china sitúa al fabricante un paso adelante en la carrera hacia los taxis sin conductor y apunta directamente a Europa a medio plazo.
El GX reconvertido: un SUV de lujo como base del robotaxi
Xpeng no creó un modelo desde cero. Tomó el GX, un SUV de 5,27 metros con capacidad para seis pasajeros y un interior que recuerda a un Range Rover, y lo transformó en un vehículo autónomo de nivel 4. La idea es utilizar la misma arquitectura para ahorrar costes de desarrollo y poder escalar la producción hasta cientos de unidades en unos meses. Este enfoque industrial contrasta con las propuestas de vehículos biplaza sin volante, porque permite reutilizar la misma línea de montaje para diferentes configuraciones de cabina.
El corazón del sistema de conducción son cuatro chips de inteligencia artificial Turing diseñados por la propia Xpeng. Juntos ofrecen 3.000 TOPS (3.000 billones de operaciones por segundo), potencia informática que permite tomar todas las decisiones en tiempo real dentro del vehículo, sin depender de la nube. Xpeng insiste en que la conducción autónoma depende no sólo de los teraflops disponibles, sino también de la calidad del software, el volumen de datos y la validación en condiciones del mundo real.
Sin LiDAR ni mapas HD: la polémica apuesta por la visión pura
La decisión más sorprendente es renunciar a los sensores LiDAR y a los mapas de alta definición. En cambio, el robotaxi utiliza cámaras y modelos avanzados de inteligencia artificial para interpretar el entorno, una filosofía muy cercana a la de Tesla. El fabricante de automóviles chino afirma que un sistema basado en visión es más barato y más fácil de implementar a gran escala, siempre que el software esté suficientemente maduro. El reto es que los algoritmos deben interpretar a los peatones, las señales y las condiciones meteorológicas adversas con la misma fiabilidad que un sistema con LiDAR, y Xpeng confía en que la ingente cantidad de datos de conducción reales recopilados alimente suficientemente su inteligencia artificial.
El modelo VLA 2.0 (Visión-Languaje-Acción) unifica la percepción de la escena, la representación del mundo y la ejecución de maniobras en un solo flujo. Esto elimina los pasos intermedios tradicionales y reduce la latencia a menos de 80 milisegundos, lo cual es fundamental en entornos urbanos con constantes eventos inesperados. Además, al no requerir mapas HD, el sistema puede adaptarse a nuevas ciudades con relativa facilidad, abriendo la puerta a la expansión internacional sin las grandes inversiones en cartografía que requieren otros sistemas.
La ausencia de LiDAR no es un capricho de marketing: es la apuesta de Xpeng para abaratar la flota y acelerar su llegada a Europa, aunque el software debe demostrar que puede ver tan bien como un ser humano.
El interior está diseñado para un servicio sin conductor: cristales tintados, asientos de gravedad cero y pantallas traseras para entretenimiento. Los pasajeros pueden controlar el aire acondicionado, la música y otros parámetros mediante un asistente de voz, haciendo del viaje una experiencia más cercana a un servicio de movilidad premium que un taxi tradicional. El asistente de voz también permite a los pasajeros gestionar la temperatura, la música o la iluminación ambiental sin tocar nada. La compañía también integra este robotaxi en un ecosistema más amplio que incluye robots humanoides y vehículos voladores, aunque estas tecnologías aún se encuentran en una etapa más experimental.
Para acelerar el negocio, Xpeng creó una unidad de negocio dedicada exclusivamente a robotaxis y abrió su tecnología a terceros a través de un SDK. El primer socio global es Amap, la plataforma de movilidad de Alibaba, que actuará como agregador de flotas. Además, la colaboración con Didi en otros proyectos sugiere que los usuarios podrán reservar viajes desde diferentes aplicaciones, mientras que Xpeng gestiona los vehículos directamente. Este modelo híbrido permite a la compañía china no sólo vender coches autónomos, sino también participar en el negocio de la movilidad bajo demanda.
La hoja de ruta es ambiciosa: las pruebas piloto supervisadas por humanos comenzarán en la segunda mitad de 2026 en Guangzhou y, si todo va bien, el servicio no supervisado llegará a principios de 2027. La producción esperada de varios cientos a miles de unidades durante los próximos 12 a 18 meses sugiere que Xpeng no quiere limitarse a una demostración. La expansión a otras ciudades chinas y, posteriormente, a Europa forma parte del plan, siempre que el marco regulatorio lo permita.
Para el conductor español, la noticia es un aviso: los robotaxis no son ciencia ficción y podrían llegar a nuestras carreteras antes de que finalice la década. Si bien la legislación europea aún está lejos de permitir vehículos sin conductor en todas partes, proyectos como el de Xpeng aceleran la necesidad de regulación.
Información útil para el conductor.
- Figura clave: producción en masa de robotaxis de nivel 4 sin LiDAR, con 3.000 TOPS de potencia de cálculo y una latencia inferior a 80 milisegundos.
- Comparación: Mientras Waymo y otros mantienen LiDAR, Xpeng apuesta por la visión pura, similar a Tesla, pero con un SUV de seis plazas.
- Lectura del motor16: Si bien el servicio comercial sin supervisión no llegará hasta 2027, esta medida muestra que la conducción autónoma práctica está cada vez más cerca y los conductores europeos tendrán que acostumbrarse a compartir la carretera con taxis sin volante.
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