Ya tenemos reservas en Cortina para 2028
En este instante hay entusiasmo en el Hotel de la Poste de Cortina. En un salón histórico de este establecimiento, fundado en 1804 y frecuentado en su día también por Ernest Hemingway, se respira una mezcla de orgullo local y ambición global. Gerardo Manaigo, su propietario, observa el ir y venir de los clientes desde la cafetería del hotel. Pertenece a una de las familias históricas de la zona (desde hace seis generaciones) y forma parte de la Casa delle Regole, un singular sistema comunitario que aún mantiene en manos de familias originarias una parte significativa del patrimonio local: edificios, bosques, una cooperativa e incluso el banco del municipio. El empresario se precia de ello, así como se precia de los Juegos Olímpicos (JJOO) de Invierno, que, 70 años después de la anterior cita de 1956, han vuelto a celebrarse en su ciudad.
[–>[–>[–>Manaigo explica que tiene muchas razones para tener esta opinión. Para él, los JJOO no son solo un acontecimiento deportivo, sino una oportunidad estratégica. «Cortina compite por el trono del lujo alpino con Courchevel y St. Moritz. Necesitaba revitalizarse y esta será la herencia que dejarán los Juegos», sostiene. Las primeras señales, asegura, ya son visibles: «Hemos empezado a recibir reservas para 2028. Eso no había ocurrido nunca».
[–> [–>[–>El optimismo no es exclusivo del empresariado local. Veinte años después de los Juegos de Turín 2006, el sector privado, los grandes operadores económicos y el Gobierno de Giorgia Meloni esperan una inyección de riqueza que trascienda las dos semanas de competición y los paralímpicos posteriores. Estudios nacionales e internacionales respaldan estas previsiones. El banco Ifis calcula que el impacto económico total alcanzará los 5.300 millones de euros, impulsado por el turismo en los primeros meses tras el evento y por el efecto a largo plazo de las nuevas infraestructuras construidas o reformadas. Otras estimaciones, como las de Unimpresa, elevan el dato hasta los 6.100 millones, y alguna más habla de cifras mucho más altas, de hasta 50.000 millones en la próxima década.
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Impacto regional
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La expectativa no se limita al turismo. Al margen de un evento organizado por Casa Veneto, Giuliano Vantaggi, director de promoción turística de esta región italiana (una de las tres involucradas, junto con Lombardía y Trentino-Alto Adigio/Südtirol), subraya el efecto transversal de los Juegos. «El impacto será regional y beneficiará también a la construcción, a la logística y a las tecnológicas. Muchas empresas han desarrollado materiales específicos para los Juegos», dice. Las previsiones, añade, apuntan a que la inversión podría incluso contribuir a frenar la fuga de jóvenes al extranjero.
[–>[–>[–>El discurso se completa con una narrativa de legado. «En 15 días de Juegos dejaremos una herencia que beneficiará al territorio durante los próximos 50 años«, sostiene, también eufórica, Maria Lorraine Bertone, presidenta de la patronal Confindustria en Belluno. En la mira está, coincide Marco Pappalardo, director de marketing de Dolomiti Superski —el gran consorcio de estaciones de esquí de las Dolomitas—, la consolidación de una imagen internacional ligada no solo al deporte o al turismo, sino el posicionarse como un modelo de economía sostenible.
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Ya en marcha
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El músculo financiero, insisten, ya está en marcha. El comité organizador, Fondazione Milano Cortina 2026, ha tejido una red de más de 50 socios nacionales que incluye desde marcas alimentarias emblemáticas como el Grana Padano y el Prosecco hasta grandes grupos industriales como Stellantis, Kiko Milano o Technogym. El objetivo es recaudar 575 millones de euros en patrocinio nacional, una cifra que ya roza los 550 millones asegurados.
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[–>Pero el balance definitivo aún está por escribirse. No será hasta después del 22 de febrero, con la clausura de los Juegos, cuando se disponga de los primeros datos consolidados. Y la experiencia histórica en Italia también invita a la cautela. En 1956, las deudas generadas por los Juegos tardaron décadas en saldarse. Más aún cuando, en esta ocasión, el coste total del evento ya supera las previsiones iniciales y ronda los 6.000 millones de euros, con cerca de dos tercios financiados con fondos públicos, según datos publicados por la prensa italiana. También han surgido críticas por infraestructuras inacabadas y retrasos en obras previstas para el evento, así como dudas sobre si la cita beneficiará a la población en su conjunto sin daños, además, al medioambiente.
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