ZONA LIBRE COMERCIO | Cómo recibe el Mercosur el acuerdo con la UE: Brasil y Argentina, los gigantes ganadores
¿Cuáles son los ganadores y perdedores en el Mercosur del acuerdo que formaliza la alianza estratégica con la UE? Pocas horas antes de que se firme el acuerdo en Asunción, el ministro de Exteriores de Paraguay, Rubén Ramírez, habló de un «equilibrio» que ha permitido cerrar las negociaciones iniciadas hace más de 25 años. «Yo les puedo decir que las dos partes estamos insatisfechas«, señaló, en un reconocimiento de que no todos los sectores de las economías de la parte sudamericana tendrán los mismos beneficios y oportunidades a partir de la liberación progresiva de los aranceles.
[–>[–>[–>El acuerdo comenzará a funcionar de manera provisional cuando lo ratifique un país del bloque sudamericano que integran Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, y que tiene a Venezuela suspendida desde 2016 por su anomalía democrática y a Bolivia en proceso de consolidar su membresía. Más adelante debe ratificarlo la Eurocámara y después los parlamentos de todos los Estados miembros en un procedimiento largo y complicado. El entendimiento debió ser suscrito en diciembre pasado, pero Italia y otros países pidieron más tiempo. Luiz Inácio Lula da Silva reclamó «coraje» a los europeos para dar el paso adelante. El escenario regional y del mundo mismo ha cambiado después de la intervención armada de EEUU en un país sudamericano en el marco de su determinación de recuperar la hegemonía perdida. La ceremonia de Asunción no es ajena al intento de discutir la manifiesta voluntad de la Administración de Donald Trump. Lula dio cuenta de estas mutaciones y consideró días atrás la rúbrica un «día histórico para el multilateralismo» en «un contexto internacional de creciente proteccionismo y unilateralismo»
[–> [–>[–>El Mercosur representa el 62% del PIB sudamericano. La asociación con la UE constituye en tanto cerca de 25% de la riqueza global. La zona de libre comercio incluye a casi 780 millones de habitantes. Los negociadores pactaron la eliminación en forma progresiva de más del 90% de los aranceles, la reducción de barreras no arancelarias y la sintonía normativa en áreas significativas para el desarrollo de sus 31 países.
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Brasil, el ganador
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De acuerdo con la Comisión Europea, el acuerdo con el Mercosur permitirá a las empresas comunitarias un ahorro anual de 4.000 millones de euros. Los sectores más beneficiados por los automovilísticos, químicos y farmacéuticos, junto con productos de alto valor como el vino y el queso.
[–>[–>[–>Europa fue en 2024 destino de 48.200 millones de dólares de exportaciones brasileñas, el 14,3% del total exportado por el país. Las importaciones fueron de 47.200 millones de dólares, el 17,9% del total. Los especialistas estiman que Brasil tendrá mayores réditos de este proceso al impulsar una mejora de 300 millones de dólares anuales de su balanza comercial y medio punto de su PIB. La liberalización del 99% de las importaciones agrícolas por parte de la zona comunitaria provoca entusiasmo en el gigante sudamericano. El sector del llamado agronegocio apuesta especialmente a la carne bovina, la soja, el trigo, el azúcar y el etanol. Su competitividad inquieta a la parte europea. Otros «vectores de exportación» que se favorecerían son el café, que ha colocado productos por 7.300 millones de dólares, los productos forestales (3.000 millones de dólares) y los zumos (1.500 millones de dólares). La Confederación Nacional de la Industria (CNI) calificó la aprobación del acuerdo de «un paso significativo para avanzar en la inserción internacional de Brasil». La asociación con la UE, predijo, permitirá mayores inversiones. La poderosa Federación de Industrias del Estado de San Paulo auguró a su vez un cambio «sustancial» no solo en las exportaciones sino en el modo en que se venían realizando los negocios. Se esperan a su vez mejoras para las industrias farmacéutica y tecnológica. «El nuevo acuerdo entre Mercosur y la UE es excelente para Brasil y aumentará la productividad de nuestra economía», señaló el diario paulista Folha.
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El caso argentino
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Europa ha representado el año pasado casi un 14% de las exportaciones argentinas, con aumentos importantes en productos como la soja, en todas sus instancias de elaboración, trigo, maíz, vinos y biodiesel, la harina, el petróleo crudo y trigo. Se exportó en 2024 por 79.700 millones mientras que las importaciones ascendieron a 60.800 millones. También puede competir en los servicios basados en el conocimiento. «El acuerdo con la UE nos hará aumentar un 30% la producción de carne. No solo vamos a vender más, sino que vamos a poder vender mejor», sostuvo Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA). La actividad industrial se muestra más expuesta por los costos de producción. El sector automotriz recién se abrirá plenamente en una década. Argentina aparece como un proveedor confiable de energía y no solo como un competidor agrícola. La cámara de la industria farmacéutica también cree que se abre una buena oportunidad. Las cámaras empresariales y los bancos ven con muy buenos ojos el horizonte de posibilidades.
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[–>Uruguay y Paraguay
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El camino que se abre a partir de este sábado en Asunción es observado con optimismo y a la vez inquietud por un socio «menor» del bloque sudamericano como Uruguay. Se espera que el PIB aumente un 1,5% a partir de las exportaciones agrícolas y ganaderas, así como una mejora del empleo del 4%. El sector industrial es el que, de acuerdo con los sindicatos, se encuentra en medio de circunstancias menos favorables para competir con los productos europeos. «Tenemos una opinión general bastante contraria y seguramente en unos días podremos tener más datos», dijo el presidente de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI), Danilo Dárdano, y advirtió sobre las consecuencias de una «primarización» de la economía. La agroindustria paraguaya tiene la misma confianza en los efectos positivos del acuerdo.
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La cuestión ambiental
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«El sector agroindustrial argentino está listo para trabajar y convertir el acuerdo en una herramienta de desarrollo económico sólido y sostenible», sostuvo la Sociedad Rural Argentina. Los negociadores del acuerdo introdujeron cláusulas de sostenibilidad bajo el Acuerdo de París. Sin embargo, los ambientalistas latinoamericanos y de la UE han expresado de antemano su temor por los peligros de deforestación. Un informe encargado por el Gobierno francés, el país más reticente al acuerdo en Europa, calcula una pérdida de 700.000 hectáreas debido a la expansión del pastoreo de ganado y el cultivo de soja.
[–>[–>[–>El tratado ha contemplado la protección de derechos laborales según los principios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). No obstante los sindicatos de Argentina y Brasil expresaron su preocupación no solo por la dependencia de las exportaciones de materias primas y el impacto en la precariedad laboral.
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Controversias
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Si bien la cita en Asunción se programó a nivel ministerial, se espera la presencia en la capital paraguaya del ultraderechista Javier Milei y su par uruguayo, Yamandú Orsi. Lula recibió el viernes en Brasilia a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Sus enormes diferencias políticas con Milei parecían inclinarlo a no participar de la ceremonia. Uno de los desacuerdos tiene que ver con la intención del anarcocapitalista de privilegiar su asociación en todos los planos con Estados Unidos.
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La Comisión Europea ha defendido el rumbo trazado por su potencial para impulsar el crecimiento, la competitividad y el poder geoeconómico. El debate en el interior de la UE no se ha saldado por completo, más allá del entusiasmo de lo que se ha llamado el bando del ‘sí’ que lideraron Alemania y España, cuyas exportaciones al Mercosur representan el 9% de su total. El acuerdo puede aplicarse sin la aprobación por el Parlamento Europeo, según el portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill. Se está no obstante trabajando para que todos los miembros lo avalen. La propuesta de parlamentarios de distinto signo político a favor de que exista una instancia de impugnación en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea debe ser discutida la semana venidera. Las disputas, se ha señalado, solo podrían afectar los ritmos de aplicación de lo convenido.
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