100 habitantes, charcas naturales y a solo 1 hora de Ávila
En el norte de la Sierra de Gredos, a orillas del río Tormes, se sitúa Nava del Barcoun pequeño pueblo de montaña en Ávila que apenas cuenta con 81 habitantes y se ha convertido en el refugio emocional de uno de los rostros más conocidos de la televisión: Alba Carrillo.
Este pueblo serrano, situado a más de 1.100 metros sobre el nivel del mar y con una superficie de casi 29 kilómetros cuadrados, conserva el esencia del turismo rural más auténtico.
Ríos, valles, calles empedradas y casas tradicionales La piedra perfila un entorno natural con mucha historia, donde el tiempo parece detenerse entre la tranquilidad y el silencio.
Y Carrillo es muy consciente de ello. Aunque nació en Madrid, la colaboradora de televisión mantiene un fuerte vínculo con este territorio, ciudad natal de su abuela materna.
Siempre se refiere a él como el lugar de sus raíces. «mi lugar en el mundo. Cada vez que llego aquí siento su abrazo y todos los problemas de mi mundo se disuelven. No hay mejor patrimonio que los recuerdos y lugares que nos acercan a nuestras raíces. Aquí estoy«.
La felicidad de la que disfruta en Nava del Barco se encuentra en la planes más simples: ir al único bar que permanece abierto, ir a otro pueblo cercano a comprar unos dulces o disfrutar del cine de verano
El municipio conserva algunos de sus rincones más emblemáticos, como la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, a templo del siglo XV Construida en sillería con refuerzos de granito.
También destacan la fuentes tradicionaleslos antiguos molinos harineros situados en las hoces de la Sierra de Gredos, varios rehabilitados como alojamiento rural, rutas como la subida a la Laguna de la Nava o vestigios históricos como su Puente romano.
Durante los meses de verano, a pesar del calor general, la ciudad ofrece un respiro natural. El piscinas de agua helada que descienden del desfiladero permiten refrescarse durante el día y, cuando cae la noche, la altitud regala Temperaturas frescas inusuales en verano.
«Uno de mis mayores placeres de venir a mi pueblo en verano es que salimos cenar con un suéterdamos un paseo y dormimos con un edredón. Aquí en Gredos. Esta es la gloria bendita. «Esto es lujo y no un hotel de cinco estrellas».dice Carrillo, quien encuentra en este enclave montañoso su refugio perfecto lejos del ruido.
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí