35 candidatos y la derecha como gran favorita
Unos 27 millones de peruanos eligen el domingo a su próximo presidente y las nuevas autoridades de un Congreso que desde hace casi una década es el principal árbitro político de un país que ha convertido las crisis institucionales en un deporte. Nadie espera un vencedor en el primer turno, y mucho menos si se tiene en cuenta que 35 candidatos compiten por su entrada al Palacio Pizarro. Lo que se sabe de antemano es que el sucesor del actual mandatario provisional, José María Balcázar, será de derecha o incluso de una orientación mucho más radical. Para eso habrá que esperar al 7 de junio.
[–>[–>[–>Las encuestas previas a la contienda muestran que ningún aspirante obtiene más de 15 puntos. Keiko Fujimori es quien mayores adhesiones cosecha. Su nombre da cuenta de una de las paradojas peruanas. La hija del extinto autócrata fue exonerada de una causa judicial por presunto enriquecimiento ilícito en enero. El beneficio de los tribunales tuvo algo de gracia celestial. Abrió las puertas a su candidatura. Se trata de la cuarta tentativa de la líder de Fuerza Popular. Ella perdió en el segundo turno con Ollanta Humala en 2011, Pedro Pablo Kuczynski en 2017 y Pedro Castillo en 2020.
[–> [–>[–>Omala está encarcelado por un delito de corrupción. El maestro rural ha corrido la misma suerte debido a su intento de disolver el Congreso. Kuczynski tuvo que dimitir en 2018 para no ser destituido por el Congreso. A partir de su salida se inició un proceso de constantes ascensos y caídas presidenciales. Martín Vizcarra cedió su paso a Manuel Merino y recién Francisco Sagasti completó en 2021 el período de Kuczynski. Castillo fue reemplazado por Dina Boluarte, a quien el Congreso cesó de manera escandalosa. José Jeri duró apenas tres meses en el poder y el octogenario Balcázar debería gestionar el Gobierno hasta el traspaso de mando, el 28 de julio. Pero nadie se atreve a garantizar que eso ocurra en Perú.
[–>[–>[–>
Cuarta oportunidad
[–>[–>[–>
Keiko está convencida que la cuarta oportunidad es la vencida. A su derecha se encuentra Rafael López Aliaga, un millonario con pasado en el Opus Dei y la alcaldía de Lima. Admirador de Donald Trump y Javier Milei ha encontrado un rival inesperado en el camino, el cómico Carlos Álvarez, quien, después de años de imitar a los políticos tradicionales en la televisión, decidió convertirse en el adalid de la mano dura. Suele sentirse halagado cuando lo llaman el (Nayib) ‘Bukele peruano’. Si los sondeos no se equivocan, dos de ese terceto pasarán al segundo turno. El socialdemócrata Alfonso López Chau, exrector de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), aspira al milagro y a la tradicional falta de puntería de varias encuestadoras.
[–>[–>[–>Ninguno de estos episodios institucionales con paso de comedia fue ajeno a la mirada y las decisiones de Keiko. El fujimorismo siempre bajó los pulgares para que se activaran las destituciones. La segunda paradoja de la política de ese país andino es que tras la vergonzosa salida del poder de Alberto Fujimori, hace 26 años, cuando avisó que dimitía cuando ya estaba en un avión rumbo a Japón, es que la promesa de restauración democrática nunca se cumplió. El primer presidente electo sin trampas, Alejandro Toledo, se encuentra detrás de las rejas por corrupción. Su sucesor, Alan García, se suicidó en 2019 cuando la policía había golpeado a su puerta por una causa similar. Los demás no hicieron otra cosa que profundizar las frustraciones que explican la participación de 35 candidatos, aunque pocos de ellos son competitivos.
[–>[–>[–>
López Chau dijo que estos comicios son «una cruzada entre el bien y el mal», representado por el Parlamento y los postulantes que se han alimentado del pavor social a partir de la creciente ola de inseguridad urban. El año pasado concluyó con más de 2200 asesinatos relacionados con el crimen organizado. Las denuncias por extorsión se incrementaron un 19% respecto a 2024, de acuerdo con la policía. Solo en enero y febrero de 2026 se recibieron 2.000 denuncias por chantaje. La extorsión regula parte de la vida social de los peruanos. Ha adquirido una lógica empresarial que se encuentra ramificada. Los especialistas sostienen que esta práctica se alimenta de la ilegalidad estructural de la economía. Un 70% de los trabajos son informales. Un 67% de las unidades del transporte urbano operan por fuera del sistema regulado.
[–>[–>
[–>Estabilidad y desencanto
[–>[–>[–>
Los medios de prensa y las redes sociales ubican en el primer plano noticioso a los hechos delictivos y de sangre. Los candidatos de derecha y ultraderecha suben la apuesta con sus ofertas. Fujimori se inclina por la militarización de la vida social. El cómico Álvarez propone la pena de muerte, sin mayores dilaciones para los delitos de sicariato y extorsión. López Aliaga dijo que levantará una prisión en la Amazonía custodiada por serpientes de llegar a la presidencia.
[–>[–>[–>
La crisis institucional y de representación no afecta el rumbo de una economía que registró un crecimiento del 3,44% en 2025, gracias a la extracción minera y los hidrocarburos. La inflación cerró el 2025 con una cifra muy baja: 1,51%. La pobreza se sitúa entre el 25% y 27.6%, pero los estudiosos sostienen que es un número engañoso.
[–>[–>[–>Perú es un país atravesado por la desigualdad económica y social. El el 10% más rico llega a poseer el 77% de la riqueza total. Un informe del Banco Mundial da cuenta de que el país es el sexto con más billonarios en América Latina y el Caribe.
[–>[–>[–>
La otra cara de la desigualdad es la enorme desafección política que se no solo se expresa en los 35 candidatos presidenciales. Fernando Tuesta, exjefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), señala que si bien es un problema general en la región, en Perú ha llegado a niveles inquietantes. Dina Boluarte llegó a tener solo una aprobación del 3 % y el todo poderoso Congreso, un 5%. Bajo ese cielo de la desesperanza, y con el temor de ser atracados en el camino, es que se acude una vez más a las urnas. Mas de un 50% de los electores no sabía qué votar hasta antes del domingo. Lo que se sabe de antemano es que, dada la gran dispersión del voto, ningún partido tendra mayoría en el Congreso, lo que augura, más que el ejercicio de las negociaciones, la continuidad de la conjura de la componenda y las transacciones.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí