Honduras elige nuevo presidente en unas elecciones marcadas por la injerencia inédita de Trump
Más de seis millones de hondureños deciden este domingo a través del voto quién los gobernará a partir de enero. «Continuidad» y «cambio» han sido las palabras dominantes de una campaña electoral marcada a su vez por acusaciones cruzadas y conatos de violencia. En el país sudamericano no existe la segunda vuelta. Se gana por mayoría simple y por la noche se sabrá si Rixi Moncada, la candidata oficial, exministra de Xiomara Castro, profundizará el camino trazado por la actual presidenta, o, a tono con los remezones políticos en la región y el nuevo papel que le otorga Donald Trump a lo que ocurre al sur del río Bravo, la derecha, de la mano del empresario de la construcción, Nasry ‘Tito’ Asfura, se incorpora a la ola que se ha iniciado en Bolivia y parece seguir Chile con el pinochetista José Antonio Kast. El comentarista deportivo Salvador Nasralla es el tercero en discordia.
[–>[–>[–>La última encuesta de CID Gallup ubicaba a Moncada y Nasralla en una situación de empate técnico con el 27% de intención de voto, seguido a tres puntos por Asfura. La credibilidad de la consultora resultó dañada en la contienda de cuatro años atrás, cuando proyectó el triunfo del controvertido ‘Tito’, y finalmente Castro derrotó al exalcalde de Tegucigalpa.
[–> [–>[–>El papel de Trump
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La contienda ha dejado de ser entre la abogada Moncada, Asfura y Nasralla, el periodista que maneja un Cybertruck de Elon Musk. La coyuntura interna ha quedado subsumida a una encrucijada superior: los hondureños deben decidir en las urnas si están o no con Trump. El magnate republicano ha tenido una decidida intervención en el último tramo de la campaña. En un tono desaforado, llamó a los votantes a respaldar a Asfura «el único verdadero amigo de la libertad en Honduras». Poco importa que el empresario haya sido aliado del expresidente Juan Orlando Hernández, condenado en Estados Unidos a 45 años de cárcel por su larga relación con el narcotráfico. Trump consideró que la victoria de ‘Tito’, quien se hace además llamar «Papi», permitirá a Honduras «trabajar juntos para luchar contra los narcocomunistas». Una de ellas es Moncada, según Trump. «¿Permitirán los hondureños que más narcoterroristas, como Maduro, tomen sus países como sucedió en Venezuela y Cuba?».
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Según el presidente, «la gente inteligente» elegiría a Asfura, «pero los comunistas intentan engañar al pueblo presentando a un tercer candidato, Salvador Nasralla», quien, sostuvo Trump, es «casi comunista», lo que obligó al candidato a dar pruebas fehacientes de su condición de liberal preocupado por el tema de la seguridad y casado con una esposa que no dejó de utilizar una gorra del movimiento MAGA. «Todo mi respeto a una gran nación que son los EEUU, aliado natural de mi querida Honduras. Lamento mucho la desinformación malintencionada de mis rivales políticos que sabiéndose perdedores han llevado a oídos de los asesores del presidente Trump, persona que merece todo mi respeto y mayor consideración», dijo, pero no parece haber convencido al multimillonario republicano.
[–>[–>[–>Luces y sombras
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Los principales dirigentes de Libre, el partido de Castro y Moncada, confían en que la intromisión de Trump se convierta en un bumerán para la derecha y facilite el triunfo de una agenda de corte progresista. Honduras cerrará 2025 con un crecimiento del PIB cercano a los cuatro puntos, una inflación anual de 4,85% y una reducción de los asesinatos del 14%, según cifras de la Policía. Los ciudadanos se sienten, no obstante, muy inseguros. La economía de ese país se alimenta en buena parte de las remesas de los inmigrantes: durante los 10 primeros meses de este año superó los 10.000 millones de dólares. La población vive en situaciones de precariedad con más de un empleo. La deuda externa supera los 18.000 millones de dólares. Al asumir Castro, la pobreza azotaba al 73,6% de las personas. Se ha reducido al 60,1%, un número todavía exorbitante.
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El fantasma del fraude
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Los hondureños elegirán 298 alcaldías municipales, 128 diputados al Congreso Nacional y 20 representantes al Parlamento Centroamericano. Las semanas previas a los comicios han estado marcadas por denuncias opositoras de un presunto intento de fraude del Gobierno para favorecer a Moncada. Esas acusaciones, que las autoridades rechazaron, no han hecho más que reactivar una añeja cultura de la sospecha que tuvo en las elecciones de 2017 uno de sus puntos más oscuros cuando, el día de la votación, se cortó la luz y una vez restablecida la energía el escrutinio favoreció a Juan Orlando Hernández. Al menos 23 personas murieron durante las protestas.
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[–>A caballo de las declaraciones de Trump, su subsecretario de Estado, Christopher Landau, pidió a la organización de los Estados Americanos (OEA) que velara por que la jornada de este domingo transcurriera «libre de intimidación, fraude e injerencia política». La Misión de Observación Electoral de la UE ha desplegado a sus observadores por todo el territorio. El vencedor de las elecciones debe asumir el 27 de enero de 2026. Pero antes mucha agua puede correr debajo del puente.
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