no puede competir con Ayuso
Tras la repentina salida de Rocío Monasterio y su dimisión del cargo de diputada regional, la actual presidenta de Vox en Madrid, Antonio Fusterse vio obligado a buscar un portavoz con quien hacer frente Isabel Díaz Ayuso. La decisión no fue fácil, pero se acabó tomando en Fuenlabrada.
Allí, Isabel Pérez Moñino se había convertido en el azote del alcalde socialista Javier Ayalaque gobierna el municipio con mayoría absoluta del PSOE.
Moñino fue uno de los más críticos no sólo con el PSOE, sino también con las políticas de inmigración y vivienda que impulsa el PP en la Comunidad de Madrid.
Meses antes, la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, había decidido construir un centro de acogida para menores inmigrantes en Fuenlabrada, un bastión histórico de la izquierda. Un proyecto que generó críticas no sólo de las filas socialistas, sino de todo el arco municipal.
Como defendió el propio Fúster, Moñino tiene un perfil ideal para sentar las bases del nuevo Vox: un discurso centrado en la vivienda, la inmigración y los problemas de una clase trabajadora que, hasta ahora, el partido no había abordado con tanta intensidad.
El cambio de enfoque impulsado por Abascal cumple ya un año y las encuestas parecen avalar esa estrategia.
Aunque Vox afirma no confiar en las encuestas, tanto los estudios gestionados por Más Madrid, como los del PSOE y el PP, apuntan a un aumento significativo de la presencia de Vox en la Comunidad de Madrid, especialmente en los barrios más humildes.
La estrategia de este nuevo Vox Madrid que preside Fúster se basa, en esencia, en dos pilares que le permiten ahora recoger sus frutos.
El primero es 100% municipalista y supone revertir la tendencia que había seguido Vox en numerosos ayuntamientos al formar gobiernos de coalición con el Partido Popular.
Los pactos con el PP
Como explica el propio Fúster, Vox se había convertido en una «muleta útil» para el PP, sin exigir a cambio la aplicación de la agenda ideológica que forma parte del ADN del partido.
Este giro, ya visible a nivel nacional con movimientos como los pactos en la Comunidad Valenciana o Murcia, también tuvo que trasladarse a todos los municipios madrileños.
Aunque pactos como los de Alcalá de Henares, Móstoles o Galapagar Aunque no eran fácilmente reversibles, Vox sí veía margen de presión en localidades como Leganés o Arganda del Rey, donde el Partido Popular gobierna en «minoría absoluta».
El mensaje de la dirección madrileña fue claro: hay que establecer un perfil ideológico antes de acordar presupuestos o gobiernos de coalición.
Y esto es lo que han hecho en municipios como Pinto, Arganda del Rey o Collado Villalba. Incluso para sacar adelante partidas presupuestarias, el PP ha tenido que asumir iniciativas alineadas con la agenda de Vox, especialmente en materia de inmigración y rechazo a la Agenda 2030.
El segundo eje de la estrategia consiste en «bajar a la calle» y «hablar de los problemas de nuestros barrios». Ahí es donde Isa lo buenocomo se conoce dentro del partido al portavoz en la Asamblea, ha ganado protagonismo.
La pareja de Iván Espinosa de los Monteros se había centrado -bromean en la formación- en un votante del barrio de Salamanca que no les dio la fuerza suficiente para presionar al Gobierno regional.
Vivienda o empresas
Desde la nueva dirección de Vox eso sí, no tienen malas palabras para Monasterio. El partido siempre ha optado por mantener una actitud distante con sus ex, pese a defender el trabajo que realizaron para el partido en sus orígenes. «El mayor respeto».
El salto a los barrios populares y una especie de parcelación de los problemas de la Comunidad de Madrid por áreas temáticas se ha convertido en la estrategia electoral para 2027.
A lo largo de 2026, Vox centró su discurso en reclamar la puesta en marcha de los centros sanitarios prometida durante años por el Ejecutivo de Ayuso. Y lanzó una campaña con todos los municipios de la zona norte para exigir el cierre de la M-50.
En los últimos meses, con la campaña El sur a pieLos de Abascal han denunciado los problemas de seguridad en la zona. cinturón rojo madrileño. Y para el próximo año, la atención se centrará en la vivienda.
Según fuentes de Vox a EL ESPAÑOL, el partido prepara una iniciativa para señalar aquellos municipios en los que, en lugar de construir viviendas, optan por ceder suelo a grandes empresas.
El mensaje, aseguran, será sencillo: ¿Prefieren los alcaldes del PP los ingresos fiscales de una gran empresa o el IBI de la vivienda?
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