Marlaska gana peso e influencia en el Gobierno y en el restringido círculo político y personal próximo a Sánchez
Solo quedan cuatro ministros de los que integraron el primer Gobierno de Pedro Sánchez en 2018, tras la moción de censura contra Mariano Rajoy.
Son María Jesús Montero, Margarita Robles, Luis Planas y Fernando Grande-Marlaska.
Y Montero, desde entonces responsable de Hacienda y miembro de base del Consejo de Ministros, y ahora también vicepresidente primero, dejará el Gobierno en los próximos meses para competir en las elecciones andaluzas de mayo o junio.
Los otros tres que acompañan a Sánchez desde hace casi ocho años siguen en los mismos departamentos donde empezaron. Es decir, Defensa, Agricultura e Interior.
Aquel Gobierno de 2018 fue el llamado «Gobierno Bonito», en el que Sánchez quiso introducir a independientes como Dolores Delgado, Pedro Duque o el propio Marlaska.
Luego, en 2020, tras las elecciones generales de 2019, pasó a ser un Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos con un mayor número de ministros para poder repartir las cuotas de los dos partidos que lo formaban.
Marlaska fue ministro sorpresa en 2018, porque fue juez de la Audiencia Nacional y porque Siempre había estado más en la órbita del PPque le propuso ser vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y luego le ascendió a cargos judiciales.
Su nombre, como se dijo en su momento, estaba en una lista de ministros que Sánchez estaba elaborando con sus colaboradores meses antes de la moción de censura. Se desarrolló con reuniones con la conocida como “sociedad civil” del entonces líder opositor.
Hoy, distintas fuentes del Gobierno aseguran que Marlaska se ha convertido en el ministro más cercano a Sánchez. Políticamente y también personalmente. Uno de los menos prescindibles para Sánchez.
En el Ejecutivo también hay ahora gente muy cercana a Sánchez como Óscar Puente y Óscar López. Forman parte de su círculo político, al que consulta casi a diario en muchas de sus decisiones, pero sin la relación personal que ahora tiene con el ministro del Interior.
Lo mismo ocurre con Félix Bolaños, que empezó como secretario general de la Presidencia en 2018 y hoy es el poderoso ministro de Justicia y Presidencia, en cuyas manos está gran parte de la negociación parlamentaria con los socios de investidura y la agenda legislativa, ambas importantes para el Gobierno. Los tres tienen más perfil político y público que Marlaska.
Fuera del Consejo de Ministros, uno de los colaboradores más estrechos del presidente del Gobierno desde su etapa en la oposición es Manuel de la Rocha, primero como director del Departamento de Asuntos Económicos del Gabinete de la Presidencia del Gobierno y ahora como secretario de Estado del Departamento de Asuntos Económicos y del G-20. Es la sombra de Sánchez en las cumbres europeas.
Colaboradores muy cercanos al presidente del Gobierno explican que Sánchez suele diferenciar entre lo profesional y lo personal en estas relaciones. Casi siempre pone distancia más allá de lo estrictamente político.
En el caso de Marlaska, las fuentes consultadas aseguran que una intensa relación personalcon cenas habituales en Moncloa con sus parejas. Según un ministro, es quizás el único del que se puede decir que es amigo de Sánchez.
Y, sobre todo, el ministro del Interior también ha consolidado una notable influencia política sobre el presidente. Marlaska es magistrado y conoce la carrera judicial, además de ser el jefe de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Y ambas perspectivas han sido vitales para Sánchez en los últimos meses por razones obvias.
También es responsable de prisiones, lo que ha sido importante en las dos últimas legislaturas para cumplir los acuerdos con Bildu en materia de presos de ETA.
Además, interviene en reuniones de Ministros del Interior europeos para diseñar e implementar la política de inmigración de la UE.
Sánchez siempre ha apoyado a su ministro del Interior cuando ha habido polémicas públicas y se pidió su dimisión. O cuando lo pusieron en el punto de mira de Unidas Podemos, cuando compartieron Consejo de Ministros.
Marlaska ha sido Fracasó tres veces por el Congreso y el Senado. Primero, por la tragedia de la valla de Melilla en 2022 en la que murieron 23 inmigrantes.
Los otros dos, en febrero de 2024 por la muerte de dos guardias civiles agredidos por pateras de narcotraficantes. En algunos de ellos, el voto en contra del ministro de socios de investidura ha sido decisivo.
Más recientemente, fue cuestionado por mantener un contrato para la compra de municiones israelíes, a pesar de que se había anunciado su cancelación. Luego fue interrogado por Sumar, pero los hombres de Yolanda Díaz se enfrentaron con el presidente del Gobierno.
Siempre ha contado con el apoyo de Sánchez y, a diferencia de otros dirigentes, su nombre se ha mantenido en todas las remodelaciones del Ejecutivo.
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