Trump se salta los formalismos en medio de las importantes reuniones que aborda EEUU
Aunque esto es común en el presidente estadounidense, Donald Trump a veces sorprende o desconcierta a quienes lo rodean, incluso a sus más cercanos. Un claro ejemplo fue la conferencia de prensa en la que Trump, en medio de su discurso, tomó nota de que su secretario de Estado, Marco Rubio, le había escrito y leído en voz alta: “Marco me acaba de dar una nota”. Vuelve a Chevron. Quieren comentar algo más: “Está bien, volvamos a Chevron, Marco. Muchas gracias Marco.» El gesto mostró incluso a Rubio sintiéndose algo avergonzado tras hacer pública una nota que, por su contenido, parecía privada. Pero Trump sonrió y le dio una palmada en la espalda al secretario estadounidense, sin mostrar el más mínimo malestar o arrepentimiento.
Entonces un periodista le pregunta: «¿Cuál es el otro pin que llevas?» a lo que Trump responde: «Alguien me lo dio, ¿sabes lo que es? Lo llaman el Trump feliz… porque nunca estoy feliz, nunca estoy satisfecho. Nunca estaré satisfecho hasta que hagamos grande a Estados Unidos otra vez, pero nos estamos acercando bastante, te lo aseguro. Se llama Trump feliz». Tiene respuestas para todo… pero lo que no tiene son filtros. En medio de una reunión en la Casa Blanca con las grandes petroleras sobre la intervención en Venezuela, el presidente se puso de pie para observar a través de la ventana el avance de las obras del nuevo salón de baile. “Bueno, yo mismo le echaré un vistazo”, dijo, asegurando que allí se podrían haber reunido muchos más empresarios interesados en Venezuela.
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