Excursiones y talleres impulsan la afluencia de visitas a los museos de Gijón
Los complejos museísticos gijoneses están de buen año. Así lo refleja el informe anual del número de visitantes que la Fundación Municipal de Cultura liberó este viernes sobre el ejercicio pasado, en el que 504.163 personas disfrutaron de estas instalaciones. Más allá de los números brutos, que lideran el Muséu del Pueblu d’Asturies y el de las Termas de Campo Valdés, hay cuatro dependencias que han visto incrementadas sus cifras notoriamente: el Museo de la Villa Romana de Veranes, el Museo del Ferrocarril, el Museo Nicanor Piñole y la Ciudadela de Celestino Solar. ¿La fórmula secreta? Los factores principales que señalan los responsables de las instalaciones son la gran afluencia de grupos de escolares, que «cada año van a más», y la «calidad» de las actividades propias y temporales, que atraen a gijoneses y turistas por igual. Y el verano la época con más visitas.
[–>[–>[–>Alejandra Ventura y Eduardo Osorio en la Ciudadela de Celestino Solar.
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De este póker de espacios de cultura, el que más asistentes recibió en 2025 fue el Museo del Ferrocarril, que obtuvo un nada desdeñable incremente desde los 88.450 visitantes de 2024 a los 95.923 de 2025. Las actividades propias y la designación de un aparcamiento adyacente para autobuses turísticos tuvieron mucho que ver en el aumento, según el personal de la instalación.
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Un visitante ayer por la mañana en el Museo Nicanor Piñole.
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Los madrileños Ana García y Manuel Sánchez sumarán para 2026, aunque son asiduos a Gijón y es la tercera vez que acuden a la antigua estación gracias a su entusiasmo por el mundo de las locomotoras y los vagones.
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Aurelio Suárez, mostrando el mosaico de la Villa Romana de Veranes, ayer.
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«No hay un museo tan completo como este», elogió la dupla, a la que la maquinaria que se exhibe «transporta al pasado, a mediados del XIX». A ambos les resulta de agrado el gusto que se tiene en Gijón, y en Asturias, por conservar las tradiciones. Su ciudad de residencia «ha evolucionado mucho y muy rápido», o lo que es lo mismo, que ha dejado de lado este tipo de conservación del patrimonio antiguo. «No obstante, si te fijas quedan edificios de hace siglo y medio», afirmaron, refiriéndose a los inmuebles decimonónicos que se erigen en la Gran Vía.
[–>[–>[–>La Ciudadela superó su cifra del año pasado en casi 3.000 visitantes más y alcanzó los 25.963. «Es un lugar muy bueno para hacerse una idea de cómo vivía la clase obrera en Gijón», manifestaron los primos Alejandra Ventura y Eduardo Osorio, que ayer pusieron pie en las construcciones que se conservan en un patio de manzana de la calle Capua. Los venezolanos también destacaron esa capacidad de «mantener a flote» la cultura asturiana con propuestas como esta. Entre los foráneos que se acercan hasta allí muchos encuentran similitudes con modus vivendi similares de sus zonas de origen, como pueden ser las corralas madrileñas.
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El Museo Nicanor Piñole es el tercero del ránking, con mil personas más hasta situarse en las 13.476. En su caso, el ingrediente clave han sido los talleres infantiles, por los que han pasado 4.309 estudiantes a través de 209 excursiones. La Noche Blanca fue una de sus jornadas más fuertes, transmiten los auxiliares, y la exposición con las obras del artista que figuran en los fondos del Sabadell, de las muestras con más tirón.
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[–>Por último, el Museo de la Villa Romana de Veranes se aupó en 2025 a las 12.933 visitas, quinientas más que el año anterior. Aquí lo que ganó el pulso fueron, además de los colegios, los buses lanzadera, las familias y las «buenas actividades», especialmente las que se ofrecen en periodo estival, entre las que figuran las recreaciones históricas y el teatro infantil.
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