Los colectivos buscan a los traidores que facilitaron el ataque norteamericano y neutralizaron la defensa aérea
La captura del ex líder y señora chavista, Nicolás Maduro y Cilia Florespor las fuerzas estadounidenses mediante una operación relámpago sigue siendo el centro de atención. Y más aún, de aquellos afines al régimen.
Los colectivos chavistas, los llamados brazos armados de la revolución, buscan y esperan capturar a la persona que, supuestamente, traicionó al régimen venezolano para que el Fuerza Delta se apoderaron de él.
La traición «tuvo que venir de algo muy cercano a nuestro comandante», insistió uno de los grupos. «Queremos saber qué pasó allí»añadió. Según el periódico El Nacional, Jorge Suárezmilitante de estos grupos, se despidió de su familia y partió al combate.
Suárez señala que no sabe quién es, «pero sabemos que hay una traiciónEstos grupos resurgieron como parte del legado de Hugo Chávez, quien gobernaría el país entre 1999 y 2013.
Estos grupos, y según ellos mismos, trabajan para sus «comunidades en actividades deportivas, culturales y educativas», pero tampoco dejan atrás su prioridad, la defensa de la llamada «revolución bolivariana».
Frustración después de la captura
El militante venezolano dice que con las primeras detonaciones salieron a las calles, montando retenes, esperando «seguir instrucciones de nuestros líderes.
Un miembro de otro grupo, los Boinas Rojas, sostiene que se quedó con un gran «frustración, coraje y ganas de luchar» después del 3 de enero, día de la captura de Nicolás Maduro.
«Lo que no entendemos es cómo falló el sistema antiaéreo«No sabemos qué pasó con el sistema de lanzamiento de cohetes», comentó el militante Wilkiams, de 43 años, cuestionando la respuesta venezolana al ataque aéreo que sacudió la mesa política internacional.
«Hubo muchas traiciones»
Al igual que el otro militante, Suárez, considera que hubo «muchas traiciones». Sin embargo, no desconfían de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, que heredó el poder y en torno a quien los «colectivos» cierran filas.
La traición «tuvo que venir de algo muy cercano a nuestro comandante», insiste. «Queremos saber qué pasó allí». «Fue (la redada) tan perfecta que no nos dimos cuenta. Y todavía no sabemos quién nos traicionó, cómo nos traicionaron, fue algo tan rápido…», añade.
Y afirma no tener miedo de Estados Unidos: «No creemos en las amenazas que (los estadounidenses) van a venir, Se van a sentar, nos van a sacar el crudoél sostiene. «Aquí nos van a tener que matar», concluye.
La captura de Maduro
Nombrado como Resolución absolutaLa misión movilizó a más de 150 aviones –una variedad de cazas, aviones especializados en interferencia electrónica, bombarderos supersónicos B-1 y otros diseñados para detectar alertas tempranas de lanzamientos de misiles–, que despegaron de veinte bases militares diferentes controladas por Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Un ciberataque previo apagó las luces de Caracas, y el avión logró inutilizar las defensas aéreas de la capital venezolana en un tiempo récord. Sin oposición, helicópteros MH-47 Chinooks y MH-60 Black Hawks transportaron a las tropas de élite del Fuerza Delta al complejo fortificado donde descansaban Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Ambos saltaron de la cama para intentar llegar a una habitación blindada dentro del búnker. «No lo lograron»Trump alardearía horas después en la transmisión en vivo de noticias del zorro. Incluso si hubieran tenido éxito, el comando tenía sopletes para cortar las barreras de acero.
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