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«La máscara del régimen terrorista ha caído ante el mundo»

«La máscara del régimen terrorista ha caído ante el mundo»
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  • Publishedenero 19, 2026



Tres semanas después del inicio de una de las mayores protestas antigubernamentales en la historia de la República IslámicaLa comunidad iraní residente en España observa con una mezcla de dolor y esperanza de futuro el cambiante escenario en su país de origen.

Después de varios días de crueldad y violencia en las calles de Irán, en los que ha habido miles de muertes atribuidas a la acción de las fuerzas de seguridad –las cifras más conservadoras cifran el número de muertos en casi tres mil, mientras que plataformas opositoras calculan que el balance final supera ampliamente las diez mil víctimas y un informe de este fin de semana del británico “The Sunday Times” cifra en 16.500 el número de muertos además de contabilizar 330.000 heridos–, el régimen de los mulás parece haber recuperado el control de las calles y puede haber ahuyentado la posibilidad de un ataque militar por parte de Estados Unidos. Aun así, muchos especialistas coinciden en que la pérdida de autoridad sufrida en la sociedad iraní es algo que ya es definitivo y que la teocracia nacida en 1979 ha iniciado lo que ya es un declive irreversible.

Incertidumbre máxima

En medio de la incertidumbre que provocan diez días en los que lleva un apagón telefónico y de Internet decretado por el Gobierno para intentar frenar la revuelta y evitar que lo que está pasando en las calles del país se extienda al mundo, Los iraníes residentes en España, como el resto de una diáspora de varios millones de almas, viven toda la situación de forma angustiosa..

“La última comunicación con Irán fueron quince segundos con mi hermana por teléfono en los que me dijo: ‘No te preocupes, estamos vivos’. He perdido a más de 25 personas, entre amigos, familiares y compañeros en Irán», confiesa a LA RAZÓN. la psicoterapeuta iraní afincada en Madrid y activista en defensa de los derechos humanos llamada Mediss Tavakkoli. «Estuve en contacto con mi familia la noche anterior al apagón y me dijeron que había grandes protestas en todas las ciudades grandes y pequeñas del país, y que el régimen opresor estaba matando jóvenes, como es su costumbre. Lamentablemente, hasta el día de hoy, no tengo información sobre ninguno de mis familiares o amigos en Irán», dice a este medio. el psicólogo iraní, residente en Málaga, llamado Galin Shirzad.

Por su parte, Arash Haghsheno, que es empleado del servicio técnico y mantenimiento del hospital Gregorio Marañón situado en Madrid y residente en España desde hace más de cuatro décadas, se confiesa «triste y sin fuerzas suficientes para transmitir al mundo el grito de la libertad de Irán».

Tavakkoli lleva cuatro años exiliada en España y admite que no veía venir el estallido de indignación que ha sacudido las calles iraníes en las últimas tres semanas. «Todos sabíamos que había un enfado reprimido desde hacía años. Pero No esperábamos una muestra tan extraordinaria de coraje y resistencia.», admite el activista de Teherán. «Teniendo en cuenta que las condiciones de vida en Irán son tan difíciles y la gente está bajo tanta presión que cualquier pequeña protesta puede convertirse en una gran protesta. La respuesta del régimen opresivo, como siempre, fue golpear, arrestar y matar a quienes se manifestaban pacíficamente. Y esto provocó que otras personas se unieran a los manifestantes», explica Galin Shirzad, que vive en España desde hace nueve años.

iraníes residentes en EspañaLa razón

¿El fin del régimen?

Los especialistas coinciden en que Lo ocurrido en las últimas tres semanas en las calles iraníes ha erosionado fuertemente la legitimidad del sistema político. que prevalece desde la revolución islámica ocurrida en 1979.

«Este régimen ha perdido su legitimidad. tanto ante su propio pueblo como ante el mundo pero, como todos los regímenes dictatoriales, hará todo lo posible para conservar el poder. Las acciones terroristas financiadas por la República Islámica están saliendo a la luz internacional. Por supuesto, su maquinaria propagandística intentará bloquear estas revelaciones y dificultar el conocimiento de la verdad, pero, como dice el refrán, la verdad siempre sale a la luz», afirma Tavakkoli. El psicoterapeuta denuncia la extrema crueldad aplicada por el régimen: «Disparan a su gente y luego cobran a las familias de las víctimas, en algunos casos alrededor de cinco mil euros, para poder recuperar los cuerpos. El ayatolá Jamenei y otros líderes han dejado claro que no habrá clemencia.». «Pensar que el régimen desaparecerá completamente de inmediato es ingenuo. Es como una masa cancerosa en avanzado estado de metástasis: tiene millones de raíces profundamente extendidas. Las llamadas ‘reformas’ siempre han sido una de sus estrategias de supervivencia, y lo siguen siendo ahora», advierte también la psicoterapeuta y activista.

Sin embargo, los tres coinciden en que la cuenta atrás para el fin de la teocracia ha comenzado. En opinión de Arash Haghsheno, «después de 47 años, ha quedado claro para Irán y para el mundo entero que el régimen de los ayatolás no es reformable. Pero el olor a petróleo, por un lado, y los intereses de los países, por el otro, oscurecen las voces de los iraníes que buscan la libertad. Pero El fin de los regímenes dictatoriales es inevitable y están condenados al colapso», cuenta a LA RAZÓN el empleado de servicio técnico y mantenimiento de uno de los principales hospitales ubicados en la capital de España. En una línea similar, Galin Shirzad estima que «el régimen continuará como una dictadura, asesinando y oprimiendo, o será derrocado. El cambio no es posible para un régimen dictatorial donde no hay espacio para los derechos civiles, los derechos humanos, los derechos de las mujeres o los derechos de los niños. «La sociedad iraní actual está muy preparada para un cambio de una dictadura a una democracia y, por lo tanto, ya no puede soportar más a este régimen islamista criminal opresivo. Pero esto no sucederá sin el apoyo de otros países o de la comunidad internacional», afirma la psicóloga, originaria de Teherán y afincada en la capital malagueña.

Respecto al futuro de su país, Arash Haghsheno está convencido de que «El futuro de Irán será brillante. ¿Está la nación preparada para una transformación social? La pregunta era difícil de responder hace veinte años, pero ahora muchos de mis compatriotas han elegido la libertad de Irán en lugar de la ideología, y esto es muy hermoso.

«Soy optimista: La máscara de este régimen terrorista ha caído ante el mundo. y el pueblo de Irán tiene muy claro que no quiere el régimen islámico. La voluntad del pueblo es clara: un gobierno democrático y una vida digna y humanista”, admite Mediss Tavakkoli.

Con las impactantes imágenes de cuerpos inertes en las calles y morgues de Irán todavía grabadas en la retina, el activista y psicoterapeuta afincado en Madrid no duda en denunciar «el silencio del mundo, especialmente el ejercido por los partidos de izquierda». Aquellos que permanecieron en silencio y miraron para otro lado por comodidad e ideología tendrían que responder algún día: no olvidaremos».Esto no es una guerra: es el Gobierno de un país masacrando a su propia población. «¿No somos humanos los iraníes?» se pregunta con gran indignación.

Finalmente, Galin Shirzad lamenta «la pasividad del Gobierno español y de los siempre activos activistas en España». «Como una familia que tenía un familiar en el quirófano, lo que esperamos ahora los iraníes es que el médico nos abra la puerta y nos diga que la cirugía ha sido un éxito», concluye.



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