Así se construyen en Alemania las famosas Autobahn, las carreteras sin límite de velocidad por las que circulan deportivos a más de 300 km/h
Hablar de la autopista alemana es hablar de uno de los grandes mitos del mundo del motor. Para cualquier aficionado, imaginemos una autopista donde no hay límite general de velocidad y por donde circulan superdeportivos Conducir a más de 300 km/h es casi un sueño. Pero detrás de esa imagen hay mucho más que libertad al volante: hay ingeniería milimétrica, planificación extrema y una filosofía constructiva que explica por qué estas carreteras aguantan lo que ninguna otra en Europa podría soportar.
Lejos de ser simples autopistas “ilimitadas”, las Autobahns son el resultado de décadas de evolución técnica. Alemania ha desarrollado un modelo de infraestructura diseñado para soportar continuamente velocidades muy altas, con un nivel de seguridad y durabilidad que lo convierte en un referente mundial. No es casualidad que fabricantes como Porsche, BMW, Mercedes-AMG y Audi prueben allí sus modelos más radicales.
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Una base diseñada para resistir lo impensable
Fuente: Pixabay
El secreto de la autopista comienza bajo el asfalto. A diferencia de muchas carreteras europeas, la estructura de estas autopistas está compuesta por múltiples capas muy gruesas, diseñadas para soportar cargas elevadas y velocidades extremas sin deformarse. La base suele incluir capas de grava compactada, hormigón armado y, finalmente, un asfalto tecnológico de alta resistencia.
En muchos tramos, especialmente en los más antiguos o exigentes, El hormigón armado se utiliza directamente como superficie de rodadura.. Este material ofrece una enorme durabilidad y una excepcional resistencia a la deformación térmica, algo fundamental cuando vehículos de gran potencia se conducen a velocidades muy elevadas durante largos periodos de tiempo.
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