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Ford Kuga PHEV 2025, puentes

Ford Kuga PHEV 2025, puentes
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  • Publishedenero 24, 2026



We built this bridge of sound The Alan Parsons Project (Stereotomy, Stereotomy, 1985) 

El bocadillo está duro. Me cuesta masticarlo. He llenado de migas el salpicadero y la camisa. Las intento apartar con la mano y quedan en el suelo del coche. Miro las migas que han quedado entre mis pies. Dios. Pienso en la mierda de trabajo que tengo. He encendido el motor porque tengo miedo de quedarme sin batería. Además el zumbido del motor me tranquiliza. Tiro el resto del bocadillo al asiento de atrás. Ahora también está lleno de migas. Suspiro y reclino el respaldo. Los árboles han cambiado. Bueno, no han cambiado, es que ha atardecido y ahora han pasado a ser siniestros y retorcidos, sombras alargadas y amenazadoras que cruzan la calle en silencio, estirándose hasta subir por las paredes del edificio. El edificio donde vive ella. La tercera ventana a la derecha del segundo piso. Su dormitorio. Al lado la ventana del pequeño salón donde se asoma su gato. Que parece que me está mirando. Pero yo le miro a él. Le saludo con la mano. No se inmuta. A los pocos segundos parece aburrirse y recorre la cornisa del edificio. Es lo que hace todas las tardes. Irse de casa para explorar el barrio. Su dueña debe de estar a punto de llegar. La he seguido hasta la boca del metro y luego he cogido el coche. Hasta aquí. Hasta el barrio de los árboles siniestros. Enfrente de su casa.

El sol se está ocultando rápidamente. No he comprado esas gafas de ultravioteta. No. De infrarrojos. Que me recomendó Charlie. Le dije. Charlie, es mucho dinero. Además solamente puedes ver siluetas con eso. Charlie. Yo necesito ver caras. Por suerte tengo buena vista y se me dan bien las caras. A saber. Igual por eso me he dedicado a esta mierda de oficio. Igual por eso tengo que comer bocadillos como piedras en el asiento del coche pasando frío y encendiendo la calefacción para no quedarme sin batería. Igual por eso. Ella está bajando por la calle. Las últimas luces de la tarde iluminan justo la parte de arriba de su melena rubia. Llega con la ropa arrugada, con la cara cansada. Leo en su expresión que ha tenido un día duro en el restaurante. Hoy la he visto hablar con un tipo en el callejón detrás de la cocina. Se han fumando un cigarrillo. A medias. Ella le contaba algo y luego se ponía a llorar. El tipo es homosexual. Se llama Ricardo. Estudia derecho. Vive con sus padres. Ella se cruza con su gato. Se agacha para acariciarle. Él maulla y se deja. Luego se marcha a seguir explorando el barrio. Los árboles siniestros la acompañan mientras ella sigue hacia el portal. El llavero tiene muchas llaves y tarda un rato en abrir el portal. Hago un par de fotos con la cámara mientras se entretiene con las llaves. Es una chica joven. Atractiva. Pero sobre todo esa cara cansada que veo a través del teleobjetivo me dice que aún tiene esperanzas. Es una lástima. Una verdadera lástima.

Ya probamos el Ford Kuga 2024 PHEV hace unos meses y quedamos gratamente impresionados con las mejoras introducidas en el facelift. Ahora volvemos a él, pero en una configuración completamente diferente que transforma su carácter además de su aspecto tanto interior como exterior: el acabado ST-Line X equipado con el exclusivo Black Package. Y es que esta combinación eleva el Kuga a otra categoría visual más agresiva.

Modelo analizado Ford Kuga
Motor y acabado PHEV ST-Line X Black Package
Potencia 243 CV
Velocidad máxima 200Kmh
Aceleración o-100 7,3 s
Largo/ancho/alto  4615/1882/1673 mm
Potencia máxima RPM 243 CV
Par máximo Nm/RPM 200 Nm
Caja de cambios Automático
Web https://www.ford.es/
Precio 48.073  euros (con Black Package)

El Black Package es una declaración de intenciones. Ford ha eliminado quirúrgicamente cada elemento cromado del exterior y lo ha sustituido por acabados en negro brillante profundo. La parrilla octogonal, los marcos de las ventanillas, las carcasas de los retrovisores, los emblemas e incluso el techo: todo es negro. El resultado es un aspecto deliberadamente siniestro, casi amenazante, que hace que este Kuga destaque inmediatamente al lado de cualquier otra unidad de la gama.

Pero el elemento más determinante de este paquete son las llantas Ford Performance de 20 pulgadas acabadas en negro brillo. No son un simple adorno estético: calzan neumáticos de perfil bajo 245/45 R20 que llenan completamente los pasos de rueda, reduciendo visualmente la masa del vehículo y dándole un aspecto más deportivo y asentado. A través de sus radios se aprecian las pinzas de freno pintadas en rojo, un contraste clásico de aspecto deportivo que funciona a la perfección con la sobriedad del negro.

El conjunto visual exterior de esta variante se completa con un spoiler trasero de mayores dimensiones que crea una silueta bitono estilizada, haciendo que el coche parezca más bajo y dinámico de lo que sus 1.673 mm de altura sugieren y dando otro toque dinámico al conjunto. Es un ejercicio de diseño coherente donde cada elemento refuerza la intención deportiva del conjunto para ofrecer una estética diferente al resto de la gama.

Interior tecnológico

El interior del Kuga actualizado ya nos gustó en su momento, y esta versión ST-Line X con Black Package mantiene todas sus virtudes tecnológicas. El sistema SYNC 4 gobernado por una pantalla táctil de 13,2 pulgadas duplica la potencia de procesamiento del anterior SYNC 3. Los gráficos son fluidos, la respuesta táctil es excelente y la integración inalámbrica de Apple CarPlay y Android Auto funciona sin ningún problema que hayamos podido registrar. El módem 5G y las actualizaciones OTA prometen mantener el sistema al día durante años de forma automática.

Sin embargo, esta digitalización tiene su coste tal y como sucede con otros competidores. Ford ha eliminado los controles físicos de climatización, obligando a interactuar con la pantalla para ajustar temperatura o activar los asientos calefactables. Aunque los controles están fijos en la parte inferior del panel y siempre visibles, se pierde la inmediatez de las ruletas físicas y sobre todo la capacidad de ajustar la temperatura simplemente con el tacto por lo que tendremos que apartar la mirada de la carretera. Es un paso atrás en ergonomía que requiere adaptación, especialmente en conducción.

Donde no hay discusión posible en cuanto a la calidad que ya comentamos es en los asientos delanteros con certificación AGR (Aktion Gesunder Rücken). Estos asientos han sido desarrollados siguiendo criterios ortopédicos rigurosos y ofrecen un nivel de ajuste excepcional, incluyendo la longitud extensible de la banqueta y un soporte lumbar preciso. En esta versión ST-Line, además, incorporan una sujeción lateral reforzada que funciona muy bien tanto en conducción deportiva como en viajes largos. El tacto del tejido también mantiene la calidad que comentamos en el artículo previo.

Buena habitabilidad y versatilidad

En las plazas traseras el Kuga demuestra por qué sigue siendo una referencia en versatilidad. La banqueta deslizante permite desplazar los asientos longitudinalmente hasta 15 centímetros, configurando el espacio según las necesidades del momento. Con los asientos retrasados al máximo, el espacio para las piernas es líder en su categoría, permitiendo acomodar a adultos de gran estatura sin problemas. Si necesitamos más capacidad de carga, adelantamos la banqueta y ganamos volumen de maletero.

En esta versión PHEV, la capacidad del maletero oscila entre 395 y 536 litros según la posición de la banqueta. Es cierto que pierde algo de espacio frente a los 558 litros fijos de un Hyundai Tucson PHEV debido a la ubicación de la batería bajo el piso, pero la versatilidad del sistema deslizante del Ford ofrece una flexibilidad de uso que los rivales coreanos no pueden igualar. Podemos priorizar pasajeros o carga según la ocasión, algo realmente práctico en el día a día.

Un sistema de propulsión eficiente

Bajo el capó encontramos la misma mecánica que nos convenció en la prueba anterior, pero vale la pena recordar por qué este sistema es tan eficiente. A diferencia de muchos híbridos enchufables que recurren a pequeños motores turbo de 1.6 litros, Ford apuesta por un bloque atmosférico de 2.5 litros que funciona bajo el ciclo Atkinson. Este ciclo termodinámico sacrifica potencia bruta a cambio de una eficiencia térmica superior, dejando que el motor eléctrico de 132 CV aporte el par instantáneo necesario para las aceleraciones. La potencia combinada asciende a 243 CV, suficiente para acelerar de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos. Son cifras que garantizan adelantamientos solventes y una respuesta ágil en cualquier situación, sin que en ningún momento se perciba el coche como lento o falto de empuje.

La transmisión eCVT de tipo Power-Split utiliza un tren de engranajes planetarios para gestionar el flujo de potencia entre ambos motores. Al no tener embragues ni correas, su fiabilidad mecánica es teóricamente superior a las cajas de doble embrague de la competencia, y su suavidad en ciudad es absoluta. La batería de 14,4 kWh homologa 69 km de autonomía eléctrica, que en uso real se traducen en unos 55-60 km en ciclo mixto, suficiente para cubrir la mayoría de desplazamientos diarios sin gastar una gota de gasolina.

Hemos analizado con más atención el ajusto que Ford ha hecho del cambio para paliar el efecto de exceso de revoluciones de este tipo de cambios. Para ello ha refinado agresivamente su lógica de «cambios de marcha simulados». Aunque la transmisión no tiene marchas físicas que cambiar, la Unidad de Control de la Transmisión (TCU) induce caídas artificiales y momentáneas en las revoluciones del motor durante una aceleración fuerte. Al forzar al motor a variar sus RPM, el sistema imita la subida y bajada tonal de una transmisión automática convencional o de doble embrague. Esto satisface la expectativa auditiva del conductor que espera que las revoluciones suban al aumentar la velocidad y bajen al descender, creando una sensación de progresión y conexión mecánica.

Además al eliminar el tono monótono y constante, se reduce la fatiga auditiva en aceleraciones prolongadas, como al incorporarse a una autopista o subir pendientes largas. Los ocupantes perciben el motor como menos «forzado», aunque la carga mecánica sea la misma. Técnicamente, introducir estas fluctuaciones de RPM aleja al motor de su punto operativo óptimo absoluto durante breves instantes ya que no funciona siempre en el intervalo de revoluciones optimo, introduciendo una ineficiencia teórica minúscula. Sin embargo, el efecto psicológico y de confort acústico es grande y la penalización en el rendimiento es imperceptible en el mundo real. La ganancia en la calidad percibida de conducción supera con creces la pérdida marginal de eficiencia teórica.

Personalidad Black

Aquí es donde el Black Package define realmente la personalidad de esta unidad y la diferencia de un Kuga convencional. Las llantas de 20 pulgadas con neumáticos de perfil 45 alteran significativamente el compromiso entre confort y dinamismo. En ciudad y sobre asfaltos deteriorados, se percibe claramente una mayor transmisión de irregularidades al habitáculo en comparación con las versiones que montan llantas de 18 pulgadas. No llega a ser incómodo, pero definitivamente pierde ese efecto de «levitación» que caracteriza a otros SUV más orientados al confort puro.

El intercambio merece la pena si valoras la conducción. La precisión de dirección y el agarre en curva son sobresalientes para un SUV. La suspensión deportiva del acabado ST-Line, unida a la menor deriva de los neumáticos de perfil bajo, hace que el Kuga gire muy plano, conteniendo los balanceos de forma magistral para un vehículo de 1.859 kg de peso y esta altura al suelo. El tren delantero responde con inmediatez a las órdenes del volante y el conjunto se siente más conectado y ágil que un Toyota RAV4 o un Kia Sportage. Es un SUV con el que realmente se disfruta en carreteras secundarias, donde los 243 CV y la puesta a punto del chasis demuestran el ADN dinámico de Ford.

Gracias a que hemos podido volver a probar este modelo, aunque con otro acabado, hemos realizado más pruebas dinámicas conociendo sus bondades y sus puntos débiles. En ciudad sigue siendo un coche que se mueve con la suavidad que suelen ofrecer los híbridos enchufables y los eléctricos. Nos hemos fijado especialmente en la insonoricación. El Kuga PHEV incorpora tecnología de Cancelación Activa de Ruido (ANC). Utilizando micrófonos estratégicamente ubicados en la cabina, el sistema detecta frecuencias bajas no deseadas (como el ruido sordo del motor o la resonancia de los neumáticos) y emite una onda sonora de fase inversa a través de los altavoces del sistema de audio para anularlas. El efecto es muy bueno, sobre todo en autopista con un ruido aerodinámico algo.

Precisamente en autopista el Kuga PHEV demuestra su mayor virtud frente a la competencia: la eficiencia cuando se agota la batería. Gracias al motor de gran cilindrada que trabaja muy desahogado, el consumo en viajes largos se estabiliza entre 5,5 y 6,5 litros a los 100 km. Son cifras propias de un diésel moderno y muy inferiores a los 8 o 9 litros que suelen registrar los híbridos enchufables con motores turbo pequeños cuando arrastran el peso muerto de la batería vacía. Esta diferencia no es trivial: convierte al Kuga en un vehículo verdaderamente polivalente. Puede ser un eléctrico puro entre semana para los trayectos casa-trabajo sin pasar por la gasolinera, y transformarse en un gran rutero eficiente los fines de semana cuando toca hacer kilómetros. Es precisamente esta versatilidad real la que explica su éxito comercial en Europa.

Conclusiones

El Ford Kuga 2.5 PHEV ST-Line X con Black Package representa la evolución natural de un producto ya maduro que busca diferenciarse emocionalmente de las unidades de flota y alquiler que inundan las carreteras. El Black Package no es solo un capricho estético: añade un componente de personalidad y exclusividad que justifica su precio para quienes valoran la imagen diferenciadora. Eso sí, hay que ser consciente del compromiso que suponen las llantas de 20 pulgadas. Se gana en imagen, en precisión de conducción y en comportamiento dinámico, pero se sacrifica un punto de confort de rodadura sobre firmes deteriorados. Es una elección personal que cada comprador debe valorar según sus prioridades y el tipo de carreteras que vaya a frecuentar.

En un segmento cada vez más homogéneo donde todos los híbridos enchufables parecen cortados por el mismo patrón, el Kuga destaca por ofrecer una conducción auténticamente Ford y una eficiencia real líder en su clase cuando se agota la batería. Para quien busca tecnología etiqueta CERO sin renunciar al placer de conducir, y quiere además diferenciarse visualmente del resto, esta configuración ST-Line X Black Package es una propuesta tan racional como emocional.

Valoración Final

RESUMEN

Uno de los SUV con mejor equilibrio y con un tacto deportivo interesante, penalizado un poco por los frenos y el cambio.

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