El padrón de vehículos registra 12.000 viñetas menos que hace quince años
En el pleno del debate sobre el estado del municipio de este lunes, la alcaldesa Carmen Moriyón, en una de sus intervenciones, lanzó un dato que en el aluvión de turnos, réplicas y contrarréplicas quedó en un segundo plano: en Gijón hay hoy 12.000 vehículos menos que hace 15 años, cuando la ciudad batía su gran récord histórico. Usaba como referencia la Regidora el último balance del registro de impuestos sobre vehículos de tracción mecánica, el IVTM, con datos actualizados. Así, en 2025 constaban 140.607 recibos emitidos, una cifra que supone un incremento que lleva siendo constante desde hace una década pero que sigue lejos del «récord» que se batía en los años 2011 y 2012, por encima de las 152.000 viñetas.
[–>[–>[–>Usaba la forista este dato en mitad de su réplica contra las críticas que hacía la oposición respecto a la gestión de las políticas locales de movilidad, unas políticas que la bancada de la izquierda reprochaba que priorizase el vehículo privado. La Regidora leyó los datos del año pasado y de 2011. «Y ya sé yo cómo iban a solucionar ustedes esto», le decía este lunes la Alcaldesa a estos grupos de la oposición: «Con la pegatina (ambiental) se ventilaban a otros 20.000 y así le iban quitando espacio al coche. Esa era su política de movilidad».
[–> [–>[–>El registro completo permite desglosar datos anuales desde 1999. La comparativa con esta época resulta más bien inútil, la ciudad entonces no puede equipararse a lo que es ahora, pero la evolución sí permite hacerse una idea del crecimiento urbano en las últimas décadas. Antes del cambio de milenio, los recibos emitidos por las viñetas de vehículos apenas superaban los 103.000. Se superaron los 120.000 unos años después, en 2003, y se inició entonces una escalada ya imparable hasta el citado 2012, con sus 152.947 recibos. Se entiende que los coletazos de la crisis económica podría ser uno de los factores que expliquen el bajón que se registró a partir de entonces y hasta 2016, que fue cuando se registró el mínimo histórico más reciente: 129.886 viñetas. Desde entonces y hasta la actualidad, pese a alguna variación ligera, la evolución vuelve a ser nuevamente al alza.
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La otra comparativa posible es económica. Según estos registros municipales, los poco más de 103.000 recibos de 1999 suponían un importe en impuestos de 6,4 millones de euros. En los años de máximos históricos de hace década y media esa cifra llegó a superar los doce millones de euros. En esta última etapa más reciente, el importe ronda los once millones con variaciones mínimas.
[–>[–>[–>Moriyón, en su discurso, desarrolló una tercera relación de datos: los de las viñetas de vehículos y los de recibos del IBI, el Impuesto de Bienes Inmuebles. Comparando de nuevo el registro actual con el de 2011, dijo este lunes en Pleno que antes había 219.593 recibos y que el 2025 se cerró con 238.082. «Es decir: 12.000 recibos menos de viñeta y 19.000 recibos más de IBI», defendía la forista este lunes. Minutos antes había recordado también la peatonalización del paseo del Muro del anterior mandato, el llamado «cascayu» –Moriyón resumió aquella actuación diciendo que se habían colocado «macetoides» bloqueando el tráfico–, que fue tumbado en los tribunales por, en esencia, haberse aprobado como medida provisional motivada por la pandemia pero con una «vocación de permanencia» que a juicio de la magistrada no se ajustaba a derecho.
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En este pleno de debate sobre del estado del municipio apenas se citó de refilón la anulada ordenanza de movilidad redactada en el anterior mandato, un marco estratégico que se anuló tras las elecciones y donde se reflejaba la polémica «pegatina» a la que hacía referencia la Alcaldesa. De acuerdo a esa ordenanza luego anulada, se establecía, primero, la obligación de colocar la etiqueta ambiental, la que le correspondiese a cada vehículo y si tenía derecho a ella, y establecía un cronograma de restricciones que nunca llegó a aplicarse.
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[–>La ordenanza de movilidad
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En el proceso de elaboración de ese documento y del plan de movilidad, sin embargo, sí se realizó un diagnóstico con datos que ahora no parece coincidir con el registro municipal del IVTM. En concreto, en el plan de movilidad se cifraba un total de 158.601 vehículos, de los que el 76,2 por ciento eran turismos, esto es, 120.808. Se contabilizaban otras 23.209 motocicletas y ciclomotores y también 9.257 camiones. Ese documento arrojaba también un dato que apuntaba a que la renovación de vehículos en Gijón ha sido bastante reciente: los turismos sin etiqueta pasaron de representar el 63 por ciento en 2011 a poco más del 30 por ciento en 2020.
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En ese mismo año de la pandemia el 36 por ciento de los turismos tenían el distintivo ambiental B y otro 32 por ciento no tenía distintivo alguno. El porcentaje era del 30 por ciento para el distintivo C y los coches con etiqueta ECO y de cero emisiones eran por completo residuales, representando solo el 1,5 y el 0,1 por ciento del parque móvil total, respectivamente.
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