Una escapada para saborear el único municipio de Córdoba reconocido como Pueblo Gastronómico de España
Rodeado de inmensos campos repletos de olivos desde donde uno de los mejores aceites de oliva del mundo, EL localidad milenio de Baena Brilla en plena Subbética cordobesa con sus caseríos blancos y sus más de 20 siglos de historia. Un pasado que ha dejado un rico legado en forma de patrimonio arqueológico y monumental, pero que también está presente en su gastronomía. Considerada recientemente ciudad gastronómica de España, ¿qué tal explorar las claves de su cocina durante una serie de visitas imprescindibles de fin de semana?
Petróleo, oro líquido y un gran tesoro
Mojar un trozo de pan en un plato con aceite de oliva virgen extra de esta gloriosa tierra es uno de los mayores placeres del universo. También es una de las primeras cosas que sirven cuando nos sentamos en cualquier restaurante o taberna de Córdoba. El problema es que una vez que empiezas, es difícil parar. Los baenenses lo sabemos y nosotros lo sabemos, porque no dudamos en profundizar en los fundamentos de este aceite de oliva de máxima calidad que, hoy en día, se encuentra bajo el amparo de la DO Baena, una de las más antiguas de España —fundada en 1891—, y que cuenta con más de 70 mil hectáreas de olivar y 19 variedades registradas de aceituna.
Una buena manera de descubrir el lado más teórico de este deleite es visitar el olivar y el museo del aceite de Baena, que ocupa dos plantas de un antiguo molino de principios del siglo XX, del que se conservan las máquinas originales. En sus salas se explican los diferentes usos del aceite de oliva a lo largo de la historia, así como los diferentes usos de sus tallos y ramas. Para completar el homenaje al famoso oro líquido, tendrás que dirigirte a Una de las almazaras más antiguas del Mediterráneo. todavía activo: Núñez de Prado Produce petróleo desde 1795 y tiene su campamento base en una antigua finca en el centro de Baena.
Al otro lado de su enorme portal de entrada, deslumbra el precioso patio, repleto de flores y buganvillas, que actúa como antesala de este santuario del cultivo del olivo. La visita guiada incluye, además de visitar su singular bodega de tinajas del siglo XVIII y el clásico molino de aceite de 1943, una cata guiada con la que aprenderás a analizar los sabores, matices y complejidades del precioso oro verde flanqueado por las inmensas tinas de acero inoxidable en las que se almacena.
¡Levantemos una copa!
Pasear por las calles de Baena es seguir encontrando las cumbres fundamentales de la gastronomía local. Por ejemplo, el de sus vinos emblemáticos: una buena copa en uno u otro bar siempre sabrá divina. Pero ideal para profundizar en los detalles de sus vinos, amparados por la etiqueta DO Montilla Morilesse acerca a Bodegas Jesús Nazareno, fundada en 1963, donde, entre tinajas antiguas y salas llenas de tradición, descubrirá qué hace de estos vinos un producto tan especial.
Recorremos sus diferentes salas y nos cautiva la antigua sala de tinajas, donde antiguamente se realizaba la fermentación del vino y donde aún se respira la esencia de tiempos pasados. Aunque ya no se utilizan para este fin, algunos almacenan parte de los mostos de temporada: al destaparlos se puede ver el velo floral formado en su capa superior, que protege al vino de la pérdida de sus cualidades organolépticas.
Pasamos por diferentes almacenes donde se almacenan los infinitos racimos que, distribuidos según el clásico sistema de soleras y criaderas, se mueven en sus entrañas. Delicados, fragantes y finos amontillados que son sin duda parte de la identidad baenense.. Vinos que, para ser Montilla Moriles, deben cumplir cuatro detalles: que se encuentren en el territorio delimitado por la DO, que estén elaborados con la variedad de uva Pedro Ximénez, que tengan un 14,5º de alcohol y que tengan una crianza bajo velo de flores. Sosteniendo un vaso del delicioso elixir, es hora de brindar por la sal de la vida.
Incluso si se trata de sal, producida desde hace varios milenios en las afueras del Distrito baenense de Albendíndonde, entre los inmensos olivares que perfilan el paisaje andaluz, un manto blanquecino emerge de las entrañas de la tierra como fiel testimonio de antiguos mares desaparecidos. a uno de 26 salinas propiedad de la comuna, uno que fue bautizado como Salinas de Ashford, El maestro salinero Rafael Espartero le ha dedicado la mitad de su vida, continuando una tradición desarrollada en su familia durante generaciones. Con mucho trabajo, paciencia y pasión obtenemos una sal natural caracterizada por su pureza y ausencia de químicos, y que se produce en estas salinas, no sólo mediante los procesos de decantación más tradicionales, sino también mediante un método único de condensación mediante el cual se crean los llamados chuzos o estalactitas de sal, muy apreciados por los grandes chefs del ámbito gastronómico.
Nos comemos Baena en trozos pequeños
¿Y si ahora damos paso a lo que más placer nos produce, que no es otro que sumergirnos de lleno en el rico recetario baenense? La oferta gastronómica del pueblo es amplia y variada, pero nosotros nos hemos decantado por un clásico: Restaurante Mesón Casa del Montesituado en la planta baja del edificio histórico La Casa del Monte, construido en 1849. Un espacio que sirvió como caballerizas del antiguo cuartel de la Guardia Civil y una joya patrimonial donde se venera la buena huerta y el exquisito aceite de oliva de Baena. ¿Entre las propuestas imprescindibles? Deliciosas berenjenas fritas con salmorejo o el tradicional mojete de patata, elaborado con verduras de la huerta local.
Encontramos una alternativa en Gastrobar Picoteo, una empresa de ambiente relajado y decoración contemporánea donde defienden el producto local como base de sus recetas modernas. Podemos distinguir su particular versión del flamenquín cordobés -con una pasta de croqueta de paté de perdiz y una pasta de tocino de corteza de jamón-, pero también las patatas con huevos y gamba roja o el tartar de salchichón. Para los dulces, paramos en Confitería José David León-Salasen cuyo escaparate ya se puede sentir la esencia artesanal de su producto. Contemplar su amplia muestra es como revisitar siglos de repostería tradicional, ya que muchas de sus recetas reflejan herencia árabe, pero también otras autóctonas como sus famosos rollitos de granja.
Una visita al centro histórico: claves históricas para entenderlo
Con tanta comida y bebida, el cuerpo exige un paseo para facilitar la digestión y, al mismo tiempo, tomarle el pulso a la ciudad de Córdoba. lo ideal es visitar su centro histórico Conozca los detalles del legado que dejaron los íberos y romanos, los visigodos, los musulmanes y los cristianos que pasaron por aquí. La visita puede comenzar en Plaza de la Constituciónuno de los más representativos de la ciudad, donde se puede admirar el moderno ayuntamiento, el Casa del Monte, y sus tres famosas esculturas: la de Juan Alfonso de Baena, la de Santo Domingo de Henares y la popular figura del judío, representante de la Semana Santa de Baena.
Entre estrechas calles encaladas, llenas de rincones y maceteros, se llega al Museo Histórico y ArqueológicoUbicado en la histórica Casa de la Tercia, un edificio utilizado hace siglos como hórreo, posada, biblioteca e incluso prisión. Las tres colosales esculturas sedentes que dominan el patio central, descubiertas durante las excavaciones en el yacimiento de Torreparedones, representan al emperador Augusto, Claudio y Livia.
Tras la visita, llegará el momento de subir por sus empinados senderos hacia el Barrio Alto, donde se encuentran grandes monumentos como el Iglesia de Santa María la Mayordel siglo XIII, e innumerables casas solariegas que simbolizan una burguesía no tan lejana. Siguiendo el antiguo trazado de la muralla musulmana se llega a otros dos edificios emblemáticos de la localidad: el castillocorazón de la Almedina o antiguo barrio árabe, y el Convento de la Madre de Dios.
Sumérgete en las entrañas del barrio más auténtico y sorprendente obras de pared que decoran las fachadas de algunos de sus edificios. Una acción impulsada por la Asociación Art Baniana, que cada año invita a artistas urbanos nacionales e internacionales a plasmar aspectos tan diversos como la cultura, el patrimonio, la historia y, por supuesto, la gastronomía de Baena, a través de su talento. Precisamente frente a uno de los murales, representando una rama de olivo, finalizamos este singular recorrido por Baena. Una tierra de profundas raíces y ricos sabores cuya maravillosa gastronomía concentra la identidad de un pueblo orgulloso de un saber culinario que ha sobrevivido, a través de la historia, hasta nuestros días.
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