¿Qué hubiera sido de nosotras en la pandemia?
Tres amigas, Julia, Nora y Libertad –nombres supuestos– hablan de los planes de prohibición de las redes sociales para menores de 16 a la salida de un instituto de Oviedo. Las tres cumplirán –algunas ya lo han hecho– esa edad este curso y contemplan la medida con el privilegio de quien no se verá afectado. Su visión tiene algo de paternalista al referirse a compañeros más pequeños. «Está bien que los niños no se vean expuestos a determinadas cosas, y con 16 años ya eres un poco más mayor», dice Julia. Pero todas coinciden en que «en el mundo de las redes sociales es difícil este tipo de medidas». «De alguna manera, encontrarán la forma de entrar, o lo harán con las redes de sus padres», apunta Nora. ¿Hasta qué punto se puede prohibir algo que los menores de 16 verán utilizar diariamente a sus padres y hermanos mayores?
[–>[–>[–>Libertad sugiere un enfoque diferente y rompe una lanza inesperada a favor de estas plataformas. «También os digo, en pandemia, ¿qué hubiera sido de nosotras y de muchas personas sin las redessociales?». Julia y Nora le dan la razón: «Es que las redes sociales tampoco son malas, puedes encontrar ideas, descubrir libros, música, películas». El problema, entonces, concluyen, no son tanto las redes como «lo que la gente hace con ellas». Y oponen también a la autoridad del gobierno la de la familia. «¿Si tu padre te dice que las puedes utilizar se lo van a impedir?». Un lío, vaya, aunque sugieren algunas medidas no tan tajantes que podrían mejorar los usos de estas plataformas: no permitir a los usuarios menores publicar contenido o la obligación a tener cuentas privadas para proteger su intimidad.
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