Vivíamos en un matadero, yo dormía en la cocina y mataba ratas en el río
Estamos acostumbrados a verlo frente a las pantallas. Desde hace años, Mariló Montero (60 años) es uno de los rostros más populares de la pequeña pantalla.
Ha pasado por las principales cadenas del país: desde las regionales Canal Sur y telemadrid a los nacionales Antena 3 y Televisión Españoladonde estaba a cargo de La mañana del 1 entre 2009 y 2016.
En los albores de su jubilación, -si alguna vez se plantea jubilarse-, la periodista puede presumir de haber tocado ya casi todos los palos de esta profesión. Papel, olas, televisión. Nada se le ha resistido. Quién le iba a decir a la pizpireta que iba a conseguir todos sus objetivos.
Nació en estela, En Navarra, la comunicadora pasó su infancia y juventud en un entorno rural, completamente alejada del ruido mediático que la ha acompañado en su vida adulta. De hecho, Creció en el antiguo matadero del municipio. Un escenario de juego poco convencional que forjó profundamente su carácter.
«Era un niño»
Mariló Montero ha contado haber disfrutado de una infancia «inmensamente feliz»rodeada de sus tres hermanos. En sus propias palabras, el entorno de la matadero y vivir con «los Dalton» (su tres hermanos varones) la llevó a comportarse como «un niño más».
«I Era un niño. Estaba rodeada de muñecos, pero me hicieron portero», confesó en una entrevista en ETB hace nueve años.
«Desde pequeña mi madre me decía que Tenía mucho carácter... Nací con mucha fuerza. Quizás por genética o personalidad. sali con mucha energia«, confesó en la televisión pública vasca.
La crianza de Mariló en el antiguo matadero de Estella forjó en ella una personalidad fuerte, enérgica y capaz de defenderse en un entorno dominado por figuras masculinas.
Esta etapa influyó decisivamente en su capacidad para autodefensa y resiliencia. Al ser la única niña y la más joven, tuvo que aprender a «sacar la cabeza» y defenderse de sus hermanos, a quienes sus propios familiares describen como «amos salvajes».
Llevaba botas ortopédicas.
Su padre alentó activamente esta dureza; aprovechando que Mariló tuvo que usar botas ortopedicas por tener el pies planoscolocó refuerzos de metal en el exterior y le ordenó que golpeara a sus hermanos en las espinillas, haciéndolo pasar «de estar triste a dar miedo».
Así, Mariló no encontró ningún obstáculo o impedimento para participar en actividades como jugar fútbol, trepar a los árboles e incluso cazar animales del campo: «Maté ratas en el río con la carabina».
A pesar del duro ambiente y la falta de espacio en casa, que la obligaba a dormir en la cocina porque no había lugares suficientes para todos, la periodista siempre se sintió llena de felicidad. Y experiencias.
«Dormí en la cocina porque no tenía dormitorio. En la casa había dos dormitorios. Los tres hermanos dormían juntos», destacó en su charla con Euskal Telebista.
La muerte de su padre
La vida en Estella giraba en torno al trabajo de sus padres. Su padre, Manuel Montero LópezFue administrador del matadero municipal de Estella. Pero su gran pasión era música. En su tiempo libre trabajaba como flautista del pueblo.
Por su parte, su madre se hacía cargo del negocio y cuidaba de sus cuatro hijos. ««Siempre estaba cosiendo en la sala de estar». Recordó Mariló Montero.
Esta combinación de libertad en el campo, juegos al aire libre y una vida familiar muy unida en un espacio pequeño consolidó el personaje «terremoto» (así la definen sus hermanos) y la fuerza que tanto la define.
Por supuesto, por muy sísmico que sea su estado de ánimo, nada pudo evitar que se desplomara cuando murió el cabeza de familia. El padre de Mariló Montero. Murió en 2000 en un accidente de tráfico.
Fue un golpe devastador y repentino que lamentablemente implicó una doble pérdida simultánea. Y el accidente no sólo se cobró la vida de su padre, sino también la de villarLa mejor amiga de Mariló a quien consideraba «como una hermana».
La muerte de su hermano
Su padre había insistido en ir a recogerla al aeropuerto y, ante la fatalidad de un «punto negro» en la carretera, entró en una autopista en sentido contrario. No hubo forma de evitar su fatal desenlace: el vehículo que conducía Chocó de frente contra una camioneta.
Fue su hermano Kiko quien llamó a Mariló para contarle la noticia. Ella ha descrito que Inmediatamente sintió la tragedia.
Antes de que le dieran los detalles, preguntó directamente: «¿Ha muerto el padre?». Cuando sus sospechas fueron confirmadas, Mariló entró en un estado de choquerompiendo a llorar hasta caer al suelo.
Fue su hijo Alberto (33) quien alertó a su entonces marido, Carlos Herrera (68). Tuvo que coger el teléfono y gestionar la situación mientras Mariló no podía reaccionar.
La gestión del duelo se vio agravada por un nuevo drama. Siete años después de perder a su padre y a su amigo, la familia revivió el dolor cuando Su hermano José Ignacio también falleció en un accidente de tráfico.
Tenía 47 años cuando, como le pasó a su padre, perdió la vida en el camino.
La «humillante» enfermedad de su madre
Si ha habido una persona referente en la vida de Mariló Montero esa es su madre, fallecida en 1993: «Ella vive conmigo, hablo con ella constantemente. Ella Es la referencia para todo.»
Respecto a la enfermedad que padecía, ELA (esclerosis lateral amiotrófica), lo ha descrito como «Doloroso, humillante, muy duro».
Su madre, enfermero de profesión, dejó de trabajar cuando formó su familia. Sin embargo, nunca olvidó cuál era su trabajo. Por eso «los partes médicos no se podían disimular». en todo momento estaba consciente de lo que le estaba pasando.
«Mi madre y yo. Fue su última salida. La ELA le superó, nos superó a nosotros… y yo fingí que no pasaba nada, pero «Yo ya había muerto con ella»Mariló recordó en sus redes sociales. También destacó lo difícil que fue sacarla de casa sin silla de ruedas y que su madre caminaba “erguida gracias a su dignidad de maestra”.
Asimismo, ha narrado que, cuando le diagnosticaron ELA, le preguntó qué quería hacer antes de morir y su madre respondió que le gustaría conocer al Papa. Por suerte, Mariló pudo cumplir ese deseo. Y su madre «murió en paz».
A pesar de estos «contratiempos muy duros»La actitud de Mariló refleja una profunda aceptación. Al reflexionar sobre su biografía afirma que acepta lo que la vida le ha deparado, sea bueno o malo.
«No cambiaría nada de mi vida.. «Dios así lo quiso y así lo acepto». Así lo afirmó en su entrevista en ETB. «Me siento muy afortunada de haber tenido la vida que he tenido y la familia que tengo».
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