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Tres guardias civiles de Lugo le salvan la vida a un niño de 2 años por segundos: «Con él respiramos todos»

Tres guardias civiles de Lugo le salvan la vida a un niño de 2 años por segundos: «Con él respiramos todos»
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  • Publishedfebrero 21, 2026


Terminó siendo bonito, pero la verdad es que esta historia es de esas que nadie querría vivir. De esas cosas que te pasan todos los martes, cuando estás tranquilamente en casa sin hacer nada en particular y de repente tu vida da un vuelco.

Esto es lo que les pasó a Noelia y José Manuel, los padres del pequeño Bruno, de tan solo dos años. Fue la madre quien dio la alarma al ver que su bebé estaba perdiendo el conocimiento. Después de realizar una serie de gestos extraños, se desmayó. “No sabía lo que le estaba pasando, grité llamando a José”, dijo. Ellos vieron esto el niño estaba empezando a ponerse azul y rápidamente se dieron cuenta de que no tenían tiempo para esperar la ambulancia. “No respondió, no sabíamos por qué”, explican. Pidieron ayuda, pero decidieron actuar inmediatamente y tomaron la mejor decisión posible, la que salvó la vida a Bruno: bajar al cuartel de la Guardia Civil.

La profesionalidad y empatía de los agentes fueron decisivas

Poco inconscientes y con el corazón apesadumbrado, huyeron. “Nos encontramos en la peor situación”, admiten. Pero se encontraron con tres superhéroes vestidos de verde que respondieron rápidamente, con profesionalismo y empatía. César González, Ángel López-Rubinos y Diego Santomé unieron calma y saber hacer y consiguieron lo que definieron como el servicio más satisfactorio de su carrera. Y ojo, que no es poco: llevan 30 años en el organismo que, sin duda, han sido fundamentales para actuar con el aplomo con el que lo han hecho.

Bruno pudo haber tenido, señalan los médicos, un pico de fiebre que lo dejó inconsciente y que, a su vez, le provocó una asfixia que amenazaba con ser mortal. Ángel fue el primero en tomar al niño en brazos. Lo puso boca abajo en el suelo y lo hizo vomitar, mientras sus compañeros ya llamaban a la ambulancia y calmaban a los padres que no aguantaban más.

Unos segundos después, el silencio fue roto por el sonido más esperado. Un grito que, paradójicamente, provocó la risa tranquila de todos los presentes. “Es un enorme alivio pensar que todo ha ido bien, pero que nadie nos puede quitar el mal cuerpo”, admiten los agentes que, aunque hoy están orgullosos de su intervención, preferirían no tener que llevarla a cabo. “Cuando se lo llevaron uno se pone nervioso”, explican.

Conocer el protocolo es la diferencia entre la vida y la muerte

Los padres, lógicamente, sólo tienen palabras de agradecimiento. Llegaron a pensar en la muerte súbita; Han visto lo peor, dicen. Tienen dos hijos mayores, de 13 y 16 años, pero nunca habían vivido algo así.

Estos agentes cuentan que ver llegar a un hombre con un niño en brazos, que no se movía y gritaba que no respiraba, «fue maravilloso». Llegaron a pensar que no lo conseguirían, admiten los guardias civiles, siempre con la emoción en los ojos: “Con él respiramos todos”, dicen. La formación en primeros auxilios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado fue decisiva: «Conocer el protocolo es la diferencia entre vivir o morir».

El pequeño fue trasladado al Hospital Universitario Lucus Augusti (HULA), de Lugo, como medida de precaución. Afortunadamente, fue liberado poco después y este jueves pudo reunirse con sus rescatistas. Totalmente ajeno al tumulto, las sonrisas, las demostraciones de cariño y todas las fotos que le han tomado de recuerdo, Bruno continúa su vida, con la vida feliz de un pequeño de 2 años que ya tiene su primera aventura que contar.

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