Trump presiona para que el Sáhara Occidental sea una autonomía bajo soberanía marroquí
En su primer mandato, Donald Trump reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a cambio de que la monarquía alauí restableciera relaciones diplomáticas con Israel y se uniera a los Acuerdos de Abraham. Todo muy de su estilo. Ahora, en su particular cruzada por pasar a la historia como el pacificador del mundo ha elaborado una hoja de ruta con el fin de acabar con la disputa territorial, que ya dura más de medio siglo. Su primer paso fue lograr que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara el pasado mes de octubre, sin ningún voto en contra, una resolución que afirma que «una verdadera autonomía bajo soberanía marroquí podría ser la solución más factible» para la excolonia española. Un duro golpe para el Frente Polisario que lleva décadas exigiendo sin éxito que sea el pueblo saharaui el que decida si quiera formar parte de Marruecos o de un Estado independiente. No ha sido el único revés que han tenido en los últimos años. Nunca han estado tan solos.
[–>[–>[–>El paso siguiente de Washington fue organizar la reunión multilateral que el pasado 7 y 8 de febrero mantuvieron en Madrid los ministros de Exteriores de Marruecos, Argelia, Mauritania y un alto representante de Frente Polisario. El régimen argelino es el mayor valedor de la causa de los independentistas. En Tinduf, al suroeste de Argelia, están los campamentos de refugiados saharauis, que sobreviven de la ayuda internacional. Reunir a todos fue un éxito diplomático. Marruecos y el Polisario no lo hacían desde el 2019, mientras que Marruecos y Argelia rompieron relaciones diplomáticas en 2021, aunque la frontera entre los dos países está cerrada desde 1994. Trump envió a su principal asesor para Asuntos Árabes y de Oriente Próximo, su consuegro Massad Boulos, y al embajador ante la ONU. Por parte de la ONU, acudió el enviado especial para al Sáhara Occidental. Sin duda, una representación de alto vuelo, que muestra el interés de EEUU para desbloquear el conflicto, pero a favor de los intereses de Marruecos.
[–> [–>[–>Tras abandonar España la excolonia en 1975, Marruecos y el Polisario libraron una guerra que duró quince años. La Misión de las Naciones Unidas para el Sáhara Occidental (MINURSO), se encargó de supervisar el alto el fuego y de organizar un referéndum de autodeterminación. Todo intento de elaborar un censo electoral ha sido un auténtico fracaso. Actualmente, Marruecos ocupa el 80 % del territorio, rico en fosfatos y caladeros de pesca. Durante todos estos años ha incentivado la llegada de colonos marroquís y ha invertido ingentes cantidades de dinero en la construcción de ciudades e infraestructuras. El Sáhara funciona de hecho y desde hace años como una provincia más del reino alauí. En Marruecos se conoce el territorio como «nuestras provincias del sur». En un ejemplo de política de hechos consumados. La ONU sigue considerando el Sáhara occidental «un territorio pendiente de descolonización».
[–>[–>[–>
España toma partido
[–>[–>[–>
Hasta no hace mucho, la posición de España era de neutralidad y seguimiento a la ONU, la mejor manera de mantener un equilibrio sin deteriorar las relaciones con ninguno de los dos países magrebís. Argelia como el mayor suministrador de gas a la Península y Marruecos como aliado imprescindible en la gestión de los flujos migratorios. Pero dos decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez relacionadas con el Sáhara provocaron sendas crisis diplomáticas.
[–>[–>[–>El ingreso a escondidas en un hospital español del líder del Polisario, Brahim Gali, en 2021 desató la ira de Rabat que «alentó» la entrada a Ceuta de más de 6.000 migrantes, muchos de ellos menores. Un año más tarde el choque fue con Argelia. En un giro inesperado, el Gobierno español manifestó su respaldo al plan marroquí para el Sáhara que definió como «la base más seria, creíble y realista para la resolución de esta disputa». Argel amenazó entonces con cortar el suministro de gas a la península en plena crisis energética por la guerra de Ucrania. El pasado mes de enero, la UE manifestó su apoyo a la resolución del Consejo de Seguridad.
[–>[–>[–>
Los apoyos permitieron a Marruecos sacar músculo en la reunión de Madrid, donde puso sobre la mesa su plan de autonomía, el mismo que elaboró en el 2007, pero ampliado y detallado. La propuesta concede competencias al ejecutivo regional en temas como sanidad, educación o cultura, pero no el control del poder político. El representante del Polisario en la reunión de Madrid, Mohamed Yestem Beissat, afirmó semanas antes de la cita que el movimiento independentista estaría dispuesto a aceptar el plan solo si la población saharaui lo valida en referéndum, sin dar más detalles. Las discusiones van a seguir los próximos meses.
[–>[–>
[–>El Magreb es una región de gran importancia estratégica y el conflicto del Sáhara crea inestabilidad. En 2020 se rompió la tregua y hoy Marruecos y el Polisario están en guerra, pero de baja intensidad. Trump desea la firma de un acuerdo en octubre, cuando vence el mandato de la Minurso. Un mes después EEUU celebrará las elecciones de medio mandato en EEUU. Trump aspira a lograr su «novena paz».
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí