Es una experiencia muy buena e intensa
Quien pregunte por el deporte rey en Salas recibirá varias respuestas. Por un lado, los habrá que dirán que es el fútbol por los tres clubes locales que cada fin de semana atraen a su afición: Salas, Cornellana y La Espina. Por otro lado, no faltarán los que señalarán el trail como una de las grandes pasiones de los vecinos. Por no olvidar la pesca con un río Narcea que cada año reúne a miles de personas en Cornellana por el campanu. Sin embargo, habrá un grupo muy numeroso que, haciendo rugir un coche, dirá alto y claro que en el corazón de todo salense hay pasión por el motor. Y razón no le falta, puesto que a las tres escuderías del concejo, se suman diferentes pruebas deportivas que se complementan con un curso de copilotos, organizado por Orbayu Competición, que reúne a una veintena de participantes llegados de diferentes puntos de la península. Este fin de semana, la cita de formación celebró su quinta edición.
[–>[–>[–>En total fueron 18 participantes en el curso que impartieron Adrián Pérez y David Vázquez, reputados pilotos de rally que son «una institución» en Salas. Entre ellos se encontraba Ana Uslé, quien viajó desde Cantabria incitada por las «buenas referencias» que tenía el curso. «Me hablaron muy bien de la formación. Como en Cantabria no hay nada cerca, me animé a participar», señaló Uslé, para la que el curso fue su primer acercamiento al mundo del motor.
[–> [–>[–>«Por curiosidad»
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Tal y como explicó la cántabra, su interés surgió «por casualidad», motivada por la participación de una amiga en pruebas de slalom y que, con el tiempo, se adentró en el mundo del rally. «Me surgió la curiosidad y me decidí por formarme como copiloto», señaló Uslé, que reivindicó esta figura: «Siempre se habla del piloto, pero tras el copiloto hay mucho trabajo. Cantar las notas puede ser lo más llamativo, pero hay un mundo por detrás», recalcó Uslé.
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Ana Uslé y Carla González, tras realizar el curso de copiloto de Orbayu en La Espina. / Christian García
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Junto a ella estaba Carla González, vecina de Lugones de 18 años para la que el curso de copiloto «fue un regalo de Reyes de mi padre». Precisamente, la pasión por el motor le llegó de su padre, quien participa en competiciones: «Me crie con ello toda la vida y me hacía mucha ilusión venir«, detalló González, que desveló la razón de su interés en ser copiloto radica en que «es muy difícil y siempre me han atraído los retos, y en este caso hay que tener muchas cosas en cuenta». Finalizada la práctica, González señaló que «se dio bien» y que el curso, en general «ha sido una experiencia muy buena, intensa y muy preparativa».
[–>[–>[–>Una formación «intensa»
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Los pilotos Adrián Pérez y David Vázquez fueron los encargados de la formación de los alumnos, que señalaron que la cifra final de 18 «es la ideal para los cursos». «En torno a la veintena es lo mejor porque nos permite controlar las clases, atender las dudas y que salgan aprendiendo de verdad», declararon ambos. En total, la parte teórica, celebrada el sábado 21, tuvo una duración de unas doce horas con un descanso para comer. «Hay que tener en cuenta que es una materia muy extensa», recalcaron los dos pilotos.
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Una instantánea de uno de los controles de carrera de la parte práctica del recorrido. / Christian García
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En cuanto a la parte práctica, Vázquez y Pérez confirmaron que los alumnos «siempre se ponen muy nerviosos» pero que «a la mayoría se le ve que han estado atentos en clase y que han aprendido un montón». «Se ve que se preocupan por las notas, que si tienen dudas las consultan y eso es lo que me da satisfacción. Cuando no sabes algo que estás aprendiendo, preguntar es mostrar que quieres», destacó Vázquez.
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[–>Sobre la materia del curso, Pérez señaló que uno de los aspectos más importantes es la organización, puesto que «queremos que escriban bien las notas». «Si se escribe mal, todo seguido, no se entiende… Se leerá mal. Como copilotos tiene que organizar sus notas, ser limpios, usar bloques para unir o separar conceptos», añadió Vázquez.
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Uno de los coches durante la práctica del curso de copilotos. / Christian García
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Durante el domingo 22, la casi veintena de estudiantes de copiloto se centró en simular los controles horarios de una prueba de rally «como si fuera una carrera de verdad». Acompañados de un piloto experimentado, los alumnos recorrieron los diferentes tramos tomando sus notas y recibiendo las indicaciones de los miembros de la organización, los cuales les indican los puntos y horarios de salida. «Su trabajo aquí es moverse como si fuese la realidad», apuntaron.
[–>[–>[–>Un premio muy especial
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Además de la formación y la experiencia, el curso de copiloto de Orbayu lleva consigo un premio muy especial para todos los que lo complete: la posibilidad de competir en el rally Princesa de Asturias como copilotos.
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Sin embargo, esta oportunidad no será para el o la mejor participante del curso, sino que se tienen en cuenta numerosos factores como la experiencia. «Si hay un participante que ya ha corrido 30 carreras y otro que no ha corrido nunca, y ambos han hecho el curso igual de bien, se valora mucho dar una oportunidad al segundo para que de inicio a su carrera», concluyó Vázquez.
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