MIGRANTES AHOGADOS EN EL MEDITERRÁNEO
Uno de los primeros cadáveres fue avistado en Scalea el pasado 8 de febrero. Dos más aparecieron el 12 en Amantea, y el 17 en Paola, siempre en Calabria. Ese mismo día se halló un cuarto cuerpo en la playa de Le Roccette di Tropea, también en esa región. A ellos se suma asimismo otro recuperado en el mar por una nave el 30 de enero, así como 10 más localizados en la costa de Sicilia entre el 5 y el 15 de febrero. Cinco de ellos fueron encontrados en dos operaciones distintas frente a Pantelleria; uno apareció en San Vito Lo Capo; otro, aún con chaleco salvavidas, en Marsala; uno más en Trapani y otro en Petrosino, algo más al sur. Los últimos cadáveres recuperados se encontraron en Frassino, un pequeño núcleo residencial de la provincia de Trapani, y en Punta delle Formiche, en la provincia de Siracusa.
[–>[–>[–>El recuento es tan estremecedor como anónimo. Retrata una lista de náufragos sin nombre —con alta probabilidad, migrantes ahogados en su intento de alcanzar Europa— que el Mediterráneo ha escupido en las últimas semanas en Sicilia y Calabria (sur). Han aparecido irreconocibles, en algún caso, reducidos a restos, y a poca distancia de la costa, o varados inermes en playas o entre matorrales de las costas de estas dos regiones del sur de Italia. Son ya una quincena en total, según pesquisas de oenegés y de la prensa italiana, que también ha reconstruido los testimonios de quienes dieron la voz de alarma, entre ellos un grupo de estudiantes que llamó al número de emergencias al ver que las olas removían algo extraño.
[–> [–>[–>Las fiscalías de Trapani, Paola, Siracusa y Vibo Valentia han abierto investigaciones y algunas también han ordenado autopsias. Pero una circunstancia ya es un hecho. El avanzado estado de descomposición de lo que queda de los cuerpos es compatible con ahogamientos ocurridos días atrás. De ahí la principal hipótesis que hasta ahora se baraja: que se trate de parte del millar de migrantes (380 reconocidos por la Guardia Costera italiana) que, según la oenegé Refugees in Libya (también basadas en testimonios en Túnez y de supervivientes), habrían muerto en distintos naufragios durante el ciclón Harry, que azotó el sur de Italia el pasado enero.
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Sin rastro
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«Que es también a cuando se remontan las denuncias por esas 10 embarcaciones zarpadas de Sfax (Túnez) después de una serie de violencias y redadas de las autoridades tunecinas contra personas subsaharianas en esa zona, lo que empujó a estas personas al mar. Estas embarcaciones no llegaron a ninguna parte, tan solo desaparecieron», señala Erminia Sabrina Rizzi, experta en de inmigración y asilo vinculada a la Associazione per gli Studi Giuridici sull’Immigrazione (ASGI), en conversación con EL PERIÓDICO. «Las denuncias de las familias, el alto número de embarcaciones que sabemos que zarparon de Túnez, todo nos lleva a esa conclusión«, añade.
[–>[–>[–>Vittorio Alessandro, un almirante de la Guardia Costera italiana ya retirado, también ha manifestado una opinión similar. A pesar de que «en casos como este es muy difícil establecer rutas ciertas«, por el hecho de que «no se han reportado otras personas desaparecidas en el mar, todo indica que se trata probablemente de migrantes«, ha dicho Alessandro, en declaraciones al diario ‘Il Manifesto’. «La ubicación [en la que fueron hallados algunos] cuerpos hace pensar que estas personas fueron primero empujado hacia el norte y, despuéslos que sobrepasaron el extremo oriental de Sicilia, estedonde ‘tocaron’ la costa. Una trayectoria teóricamente compatible con las olas y corrientes de los últimos días», añadió.
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Identificaciones difíciles
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Un gran problema es ahora también el de intentar identificar al menos a los fallecidos encontrados, como piden los familiares. «Es algo debido por ley como le hemos recordado a las fiscalías y al comisario (italiano) para las personas desaparecidas», dice Rizzi. «Es muy importante que se registre todo muy bien, siguiendo los protocolos, que se extraiga el DNA y se lo clasifique debidamente», añade, al explicar que es parte de una red de organizaciones que está intentando presionar a las autoridades italianas para que se recoja esta petición de las familias.
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[–>Algo que, al menos por ahora, no parece estar ocurriendo en todos los casos. «Uno [de los cuerpos hallados]el de Cefalú (Sicilia), fue enterrado sin que se le tomaran muestras de ADN, sin ningún otro procedimiento. El de Pachino, en cambio, aparentemente fue identificado, pero no nos han facilitado más información», explica a este diario Chiara Denaro, voluntaria de este diario. Teléfono de alarma.
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Las oenegés señalan asimismo que estos hechos ocurren después de años en los que sucesivos gobiernos, y ahora el de Giorgia Meloni, han entorpecido y criminalizado su actividad (puertos lejanos, inmovilizaciones de barcos, acuerdos con Libia o Túnez) para los rescates en el mar. «Asistimos a muchísimos naufragios invisibles, nosotros intentamos siempre señalar las salidas [a las autoridades]Nunca nos responden, hay mucha falta de transparencia», insiste Denaro.
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