La DGT se ha metido en un buen charco con las balizas V16 y la Unión Europea podría hacerlas inservibles
En los últimos años, la DGT ha insistido en que las balizas V16 conectadas representan el futuro de la señalización de emergencia en carreteras. Un pequeño dispositivo de luz destinado a sustituir los clásicos triángulos y que, sobre el papel, mejora la seguridad impedir que el conductor salga del vehículo. Sin embargo, lo que empezó como una buena idea está empezando a convertirse en un dolor de cabeza regulatorio, tecnológico y económico.
El problema es que la estrategia de la DGT parece haber funcionado concebido teniendo en cuenta únicamente el marco nacional, sin considerar la legislación europea. Pero cuando Bruselas entra en escena, el escenario cambia: lo que hoy es obligatorio en España, mañana puede no ser válido fuera de nuestras fronteras… o incluso dentro de ellas.
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El origen de la apuesta de la DGT por los faros V16
Fuente propia
La DGT lleva años defendiendo la sustitución de los triángulos de emergencia por faros V16. El tema es claro: reducir los accidentes en las autopistas, donde Bajarse del coche para colocar un triángulo de advertencia puede ser letal. En este sentido el enfoque es impecable y está en línea con los objetivos de reducción de la siniestralidad.
El problema viene cuando pasas del concepto a la ejecución. La Dirección General de Tráfico no sólo recomendó balizas, sino que estableció que, a partir de 2026, sólo serán legales las V16 conectadas a su plataforma DGT 3.0. Él obligaron a fabricantes, distribuidores y conductores a adaptarse a un estándar muy específicodefinido exclusivamente por España.
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