LA GALA DE LOS PREMIOS OSCAR
La gala de los Oscar llegaba este año en mitad de una guerra y bajo la amenaza del presunto plan de Irán de atacar California con drones. Pero nada de ello impidió a Hollywood autocelebrarse, reivindicarse y mirar hacia el futuro en días de miedo existencial por la supervivencia de la industria. Aquí resumimos en 10 puntos lo que se vivió en el Dolby Theater de Los Ángeles en nuestra madrugada del domingo al lunes.
[–>[–>[–>1. Una entrada triunfal
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Conan O’Brien llegó al escenario del Dolby Theater a la carrera, perseguido por la horda de niños de ‘Weapons’ y con una peluca tomada prestada, según contó, a la (ahora oscarizada) Amy Madigan de dicho ‘hit’ del terror. La persecución había cruzado antes los títulos estrella del año en una genial introducción pregrabada. En su monólogo posterior, O’Brien bromeó genialmente sobre la IA, los comentarios de Timothée Chalamet sobre ballet y ópera o el allí presente co-CEO de Netflix Ted Sarandos («es su primera vez en un cine») antes de abordar las nominadas a mejor película (según dijo, la secuela de ‘F1’ se llamará ‘Bloq Mayús’). Pero se puso serio para señalar que, incluso en momentos de zozobra como estos, los Oscar realmente importan: «Celebramos no solo el cine, sino los ideales del arte global, la colaboración, la paciencia, la resiliencia y la más rara de las cualidades hoy en día, el optimismo».
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2. Los discursos más emotivos
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No tardó en llegar: fue con el segundo Oscar entregado, el de mejor largo de animación, que fue a parar (como era totalmente de esperar) a ‘Las guerreras k-pop’. Su codirectora, la surcoreana Maggie Kang, declaró: «Gracias a todos los fans que nos trajeron hasta aquí. Y a todos los que tenéis mi saspecto, siento que nos haya llevado tanto tiempo vernos en una película como esta. Pero está aquí. Y eso significa que las siguientes generaciones no tendrán que anhelarlo. Este premio es para Corea y para los coreanos de todas partes». También épico fue el momento en que Autumn Durald Arkapaw, primera mujer en ganar el Oscar a mejor fotografía (por ‘Los pecadores’), pidió que se levantaran todas las mujeres de la sala: «Porque yo no estaría aquí de no ser por vosotras. Y lo digo realmente en serio. He sentido mucho amor de todas las mujeres durante esta campaña. Momentos como este suceden por vosotras». O el recuerdo de Michael B. Jordan, protagonista de ‘Los pecadores’, a los talentos negros que labraron el camino para que él pudiera recoger su Oscar: Sidney Poitier, Denzel Washington, Halle Berry, etcétera. Sin olvidar a quién (o mejor dicho, qué) dedicó Jessie Buckley su Oscar por la Agnes de ‘Hamnet’: «El caos precioso del corazón de una madre».
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3. Wintour como presentadora sorpresa
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En los últimos días se habían revelado los nombres de muchísimos presentadores, pero no que Anna Wintour, legendaria editora jefa de la ‘Vogue’ estadounidense entre 1998 y 2005, iba a interpretar a una especie de sosias de Miranda Priestly (Meryl Streep) al lado de la propia Andy Sachs (o sea, Anne Hathaway). No es la primera vez que hacen esta clase de cameo; ya se las vio juntas, también por sorpresa, en la obra de teatro de Broadway ‘Gutenberg! The musical!’. Con su hieratismo característico, Wintour se negó a hacer comentarios sobre el vestido de Hathaway antes de ser anunciado el Oscar a, claro, mejor vestuario.
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4. El primer Oscar al mejor cásting
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Los responsables de reparto Lynn Stalmaster y Juliet Taylor recibieron Oscar honoríficos en, respectivamente, 2016 y 2024, pero Cassandra Kulukundis (‘Una batalla tras otra’) ha sido la primera en recoger una estatuilla en la categoría creada para celebrar el arte de poner caras a personajes. Se presentó en el formato ‘Fab Five’, es decir, con un presentador diferente para cada nominado, todos ellos protagonistas de las películas destacadas en este nuevo apartado. Kulukundis, que comenzó su carrera como becaria de Paul Thomas Anderson en ‘Sydney’, reveló divertidamente en su discurso de agradecimiento que cuando el director te llama para una película, entras «en el programa de protección de testigos de PTA y dejas de hablar con tu familia y amigos, a menos que tengan a alguien que sea bueno para la película». Dedicó el premio a los directores de reparto que nunca fueron reconocidos, ni con el Oscar ni, en ocasiones, la aparición en los créditos.
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5. Discurso a toda velocidad
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El año pasado, Adrien Brody rompió el récord Guinness de discurso más largo en los Oscar (en concreto, fueron cinco minutos y 40 segundos). El de Ryan Coogler al recoger su Oscar al mejor guion original (por ‘Los pecadores’) no fue, ni de lejos, tan largo (se ajustó a los 45 segundos de rigor), pero es posible que tuviera el mismo número de palabras, dichas a toda velocidad para poder repartir cuanto amor fuera posible en el breve margen permitido. “Estoy muy nervioso, y me van a echar con la música», empezó diciendo. «Crecí en Oakland, California, y podemos hablar mucho». Y con mucha gracia.
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6. Tributo a Rob y Michele Reiner
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El segmento ‘In memoriam’ fue expandido este año para dar cabida y homenajear como es debido a los muchísimos grandes nombres que nos han dejado en los últimos meses: Diane Keaton, Robert Redford, Catherine O’Hara, Claudia Cardinale, Diane Ladd, Terence Stamp, Béla Tarr, Robert Duvall… La actriz Rachel McAdams habló emotivamente, conteniéndose las lágrimas, de su experiencia trabajando con y conociendo a Keaton. Barbra Streisand despidió a Redford, su compañero en el clásico drama romántico ‘Tal como éramos’, del que acabó cantando su famoso tema principal. Pero la primera despedida fue para Rob Reiner, a cargo de su colaborador (en ‘Cuando Harry encontró a Sally…’, por ejemplo) Billy Crystal, que recordó la ristra de clásicos que se marcó el director (y actor y productor y activista) a lo largo de su carrera. Tampoco se olvidó de mencionar a su mujer, Michele Singer Reiner.
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7. Los apuntes políticos
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Había intriga por saber si algún premiado se atreve a hablar de Trump, Gaza o Irán y romper un poco la burbuja hermética celebratoria. «Lo que está sucediendo en el mundo quedará reflejado a lo largo de la ceremonia», había asegurado Conan O’Brien en rueda de prensa hace unos días. Y lo cierto es que el espíritu crítico apareció en diversas ocasiones. Estuvo ahí en el propio monólogo inicial de O’Brien. O, pasado ya el ecuador de la noche, en los Oscar documentales, cuando el presentador Jimmy Kimmel comparó la CBS con Corea del Norte o se refirió a ‘Melania’ como un «documental en el que te mueves por la Casa Blanca probándote zapatos», y el codirector de ‘Mr. Nobody contra Putin’, David Borenstein, cargó contra la complicidad con los gobiernos asesinos antes de ceder la palabra al protagonista de su película, el profesor de primaria ruso Pavel ‘Pasha’ Talankin, quien cerró su discurso diciendo: «Detengan todas estas guerras ahora». También pudimos ver a Javier Bardem soltando «no a la guerra y Palestina libre» antes de entregar con Priyanka Chopra Jonas el Oscar a mejor película internacional. Joachim Trier, director de ‘Sentimental value’, cerró su discurso parafraseando a James Baldwin, «que nos hace recordar que todos los adultos son responsables de todos los niños, y no votemos por políticos que no se toman esto en serio». Sean Penn, conocido defensor de la causa de Ucrania, podría haber dicho algo relevante y urgente al recoger su Oscar al mejor actor secundario, pero se saltó la ceremonia, igual que hizo con las de los BAFTA y los Actor (antes los SAG).
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8. Reunión de ‘La boda de mi mejor amiga’
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La Academia quiso aprovechar que Rose Byrne estaba nominada a un Oscar, o que Maya Rudolph estaría allí apoyando a su hombre, Paul Thomas Anderson, para organizar una reunión de la mítica ‘La boda de mi mejor amiga,’ de cuyo estreno se cumplen en breve quince años. Kristen Wiig, Melissa McBride y Ellie Kemper se reencontraron sobre el escenario para, además de entregar el Oscar a mejor banda sonora (a Ludwig Göransson por su trabajo en ‘Los pecadores’), leer unas notas presuntamente escritas para ellas por miembros del público. Rudolph leyó una de, según parece, Stellan Skarsgård: «Estáis extremadamente guapas esta noche. Todas estáis envejeciendo muy bien».
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9. ‘Golden’ en directo
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De las cinco canciones nominadas, solo dos fueron interpretadas en la gala, como parte de momentos dedicados a celebrar ‘Las guerreras k-pop’ y ‘Los pecadores’, dos fenómenos culturales que revitalizaron la taquilla. Las verdaderas cantantes (Ejae, Audrey Nuna y Remi Ami) detrás del grupo ficticio HUNTR/X hicieron ‘Golden’, canción sobre lo mejor de cada uno de nosotros que acabó siendo, además, de lo mejor de esta ceremonia (y que se llevó el Oscar). Voces perfectas, bailarinas con banderas doradas y el público (Leonardo DiCaprio incluido) agitando ‘lightsticks’. También se armó una buena para celebrar ‘Los pecadores’: nada menos que una recreación de la, quizá, escena más famosa del filme, aquella que atraviesa géneros musicales y épocas a través de un hábil montaje. Casi todo el reparto quiso estar allí, además de la antigua primera bailarina Misty Copeland. Al parecer, la fiesta siguió en marcha cuando se cortó a publicidad.
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10. Y el Oscar a mejor película fue para…
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El duelo dirimido entre ‘Una batalla tras otra’ y ‘Los pecadores’ se resolvió finalmente a favor de la comedia de acción (entre otras cosas) del gran Paul Thomas Anderson. Antes, el director de ‘Magnolia’ (solo tres nominaciones, cero Oscar, recordemos) ya había recibido ovaciones de pie al recoger sus Oscar al mejor guion adaptado y mejor dirección, que le llegaban después de estar nominado hasta 14 veces sin éxito. «En 1975, las nominadas al Oscar a mejor película fueron ‘Tarde de perros’, ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, ‘Tiburón’, ‘Nashville’ y ‘Barry Lyndon’. No hay una película ‘mejor’ entre todas ellas», recordó PTA para relativizar la competición y reconocer el valor de los títulos con que competía. «Menuda noche, chicos. Vamos a tomarnos un Martini», dijo a modo de cierre distendido.
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