Francia repatria su oro de EE UU y se distancia (aún más) de la Administración Trump
El Gobierno de Francia ha acentuado su distanciamiento con la Administración de Donald Trump. Las últimas declaraciones desafortunadas del presidente estadounidense contra su homólogo francés, Emmanuel Macron, junto con la guerra en Irán, que ha impactado en la economía francesa, ha enfriado las relaciones entre ambos países hasta el punto de que el Banco de Francia ha comunicado esta semana la retirada de todas sus reservas de oro de EEUU.
[–>[–>[–>En Nueva York quedaban yn total de 129 toneladas del metal dorado, que suponen el 5% de todas las reservas francesas, las cuartas más grandes del planeta. Según informó el propio banco, Francia llevaba cerca de 20 años retirando lingotes pero la institución reconoce que el proceso se ha acelerado con el regreso de Trump a la Casa Blanca. Lejos de generar alarma en los mercados, la operación ha tenido un impacto positiva en las arcas francesas, logrando unos ingresos extraordinarios de 14.760 millones de dólares solo por vender en EEUU esas toneladas, para posteriormente comprar una cantidad semejante de lingotes para sus reservas nacionales.
[–> [–>[–>Este movimiento marca un progresivo abandono de una práctica heredada de la Segunda Guerra Mundial que, en su día, permitió a los países vender rápidamente, obtener dólares y facilitar con ello el comercio global. Francia no es un caso aislado; la India también ha repatriado 274 toneladas de oro desde 2023, y Países Bajos, quienes fueron los primeros en tomar la decisión, lo llevan haciendo desde 2013.
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Una relación enquistada
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La relación entre Macron y Trump ha estado marcada por la intermitencia y la desconfianza. Pese a la diplomática paciencia del Palacio del Elíseo, las recientes declaraciones del presidente estadounidense fueron la gota que colmó el vaso para los de Macron, que hasta entonces evitaban responder a cualquier provocación que llegaba desde el otro lado del charco.
[–>[–>[–>Durante un almuerzo privado en la Casa Blanca, Trump lanzó un dardo a su homólogo francés: «Macron, a quien su esposa trata fatal… todavía se está recuperando del puñetazo que recibió en la mandíbula», se podía escuchar en un vídeo publicado en el canal de YouTube de la presidencia, retirado momentos después. El presidente francés no tardó en responder: “No es ni elegante ni está a la altura de las circunstancias. (…) No merece respuesta”, declaró desde Seúl, durante su visita de Estado a Corea del Sur.
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Más allá de lo personal, también hay dos visiones de liderazgo. Tras la negativa de Francia a participar en el operativo militar en Irán, las amenazas mezcladas con la desinformación a través de redes sociales han sido el arma de Trump. Recientemente, el republicano criticó a una Francia «poco colaboradora» y señaló que el país había cerrado el espacio aéreo a aviones de Estados Unidos. El ministerio de Exteriores francés rápidamente desmintió la información, reiterando su negativa al uso de infraestructuras francesas en la guerra contra Irán.
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[–>Un embajador en rebeldía
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El polémico estilo Trump también se ha trasladado al ámbito diplomático. Su embajador en Francia, Charles Kushner, ha sido autor y protagonista de varias crisis diplomáticas. La última, tras el asesinato en Lyon del activista de extrema derecha Quentin Deranque , que generó una importante tensión política en el país.
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Kushner sugirió a través de sus redes sociales que el crimen estaba ligado al «extremismo de la izquierda». Unas declaraciones que fueron interpretadas por el ministerio de Exteriores como «injerencia en asuntos internos del país», algo que excede las funciones de un embajador.
[–>[–>[–>El Gobierno francés convocó al diplomático pero, como ya había ocurrido en anteriores ocasiones, Kushner no apareció. En respuesta, París tomó una medida poco habitual entre aliados: restringió el acceso del embajador estadounidense a altos cargos del Ejecutivo.
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La repatriación del oro, las tensiones entre líderes y las crisis diplomáticas reflejan una clara erosión de la relación entre dos aliados históricos. El pulso entre París y Washington preocupa especialmente a sectores comerciales estratégicos, que ven como este distanciamiento en un contexto internacional ya inestable, se convierte en un juego peligroso.
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