CORRIENTE ATLÁNTICA | El ‘frenazo’ de la Corriente Atlántica puede convertir el océano en emisor de CO2 y elevar aún más el calentamiento
La Corriente Atlántica (AMOC, en inglés), que recorre este océano de arriba a abajo como parte de un sistema global, está frenándose y eso amenaza con desencadenar trastornos climáticos añadidos al calentamiento global en curso. Pero, además, ese parón en dicha circulación podría provocar una liberación sustancial a la atmósfera de carbono oceánico almacenado en los fondos marinos durante cientos de años.
[–>[–>[–>Esta liberación masiva de CO2 a la atmósfera añadiría 0,2 °C al calentamiento global, según detalla un artículo publicado en Communications Earth & Environment por investigadores del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK).
[–> [–>[–>Para evaluar cómo afectaría un colapso de la AMOC —cuya circulación transporta agua cálida hacia el norte y agua fría hacia el sur— al almacenamiento de carbono y a las temperaturas globales, los autores realizaron diversas simulaciones y aplicaron un aporte de agua dulce (emulando el deshielo de los polos) a la superficie del Atlántico para provocar la ralentización de la AMOC.
[–>[–>[–>
Paralización de la corriente
[–>[–>[–>
Suponiendo las concentraciones de CO2 que había en la era preindustrial (280 ppm), se observa que, incluso si la Corriente Atlántica se frenara por el aumento de agua dulce, su ritmo natural de circulación se recuperaría completamente una vez que cesara dicha situación. Sin embargo, ya con niveles de CO₂ de 350 ppm o superiores —muy por debajo del nivel actual de 430 ppm—, una vez que la Corriente Atlántica colapsa, entonces pasa a estar en situación de «apagado» permanente, señala la investigación.
[–>[–>[–>Científicos registran datos relacionados con la AMOC / Nature
[–>[–>[–>
«Las concentraciones más altas de CO₂ alteran de manera fundamental la estabilidad de la AMOC o Corriente Atlántica, debilitándola durante cientos de años antes de pasar a un estado de colapso, en el que permanecería. Y una vez desactivada, observamos que no se recupera a largo plazo», afirma el autor principal, Da Nian, del PIK.
[–>[–>[–>
Subida de las temperaturas
[–>[–>[–>
Las consecuencias de ello no serían precisamente halagüeñas. En todos los escenarios analizados en el artículo, un cambio de la AMOC a un estado de “apagado” o paralización produciría un calentamiento adicional de entre 0,17 °C y 0,27 °C.
[–>[–>
[–>«Este cambio de temperatura se debe a una gran liberación de carbono del Océano Austral, debido a una mayor mezcla, que lleva aguas profundas ricas en carbono a la superficie», explica el coautor Matteo Willeit, del PIK.
[–>[–>[–>

Sistema de circulación global AMOC / Agencias
[–>[–>[–>
Sin embargo, habría regiones de la Tierra en que dicho aumento de la temperatura sería incluso más pronunciado que el incremento medio global. En un escenario con concentraciones de CO₂ de 450 ppm —la última vez que la Tierra experimentó niveles similares hace varios millones de años, cuando el hielo polar se redujo significativamente— las temperaturas antárticas aumentan 6 °C, mientras que las del Ártico descienden 7 °C debido al colapso de la AMOC.
[–>[–>[–>«El océano ha sido nuestro mayor aliado, absorbiendo una cuarta parte de las emisiones de CO₂ de origen humano. Nuestro estudio muestra cómo un colapso de la AMOC podría transformar el Océano Austral desde su actual papel de sumidero de carbono a emisor de carbono, liberando enormes cantidades de CO₂ e impulsando aún más el calentamiento global. Cuanto mayor sea la concentración de CO₂ en nuestra atmósfera en la fase de colapso, mayor será la probabilidad de un calentamiento adicional. En resumen, el aumento de las emisiones actuales incrementa el riesgo de una respuesta climática más severa en el futuro», afirma Johan Rockström, director del PIK y coautor del estudio.
[–>[–>[–>
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí