El éxito de los fármacos contra el VIH logra detener la selección natural en la población
Cuando una enfermedad mortal asola una población, los individuos con genes de “resistencia” sobreviven más tiempo, tienen más hijos y transmiten estas ventajas a la siguiente generación. Se trata de selección natural en su forma más pura, y también lo fue en los dramáticos años en que … que el El VIH ha devastado Sudáfricaque aún hoy (según datos del Banco Mundial) tiene una prevalencia del 19% entre los adultos de 15 a 49 años. Sin embargo, la medicina moderna introdujo hace unos años una variable sin precedentes en esta ecuación. Esta semana, un estudio publicado en la revista ‘PNAS’ demuestra que la llegada masiva de tratamientos antirretrovirales no sólo ha salvado millones de vidas en esta región de África, sino que ha congelado la evolución genética que el VIH estaba imponiendo a la población.
La investigación, centrada en KwaZulu-Natal, una de las regiones más afectadas por el virus en el mundo, analiza el antígeno leucocitario humano (HLA). Es un conjunto de genes que actúan como “centinelas” de nuestro sistema inmunológicoencargada de mostrar fragmentos del virus a las células de defensa para que puedan destruirlo. En el caso del VIH, no todos los centinelas son igual de eficaces: existen variantes genéticas del gen HLA-B que confieren una protección extraordinaria, permitiendo a algunas personas controlar el virus de forma natural, mientras que otras variantes nos hacen extremadamente vulnerables.
El fin de la presión evolutiva
Antes de que los medicamentos estuvieran ampliamente disponibles, el virus ejercía una presión brutal sobre la demografía. Los investigadores, dirigidos por el profesor Philippe Goulder de la Universidad de Oxford, desarrolló un modelo evolutivo y epidemiológico para rastrear la evolución de estas frecuencias genéticas durante dos períodos diferentes: la era previa al tratamiento (1998-2005) y la era del acceso universal a los antirretrovirales (2015-2025).
Los resultados son claros. En la era anterior a las drogas, el genotipo de la madre determinaba significativamente la supervivencia y la probabilidad de transmitir el virus a sus hijos. Esto provocó que Los genes “protectores” aumentarán su presencia en la población a una velocidad inusual. Sin embargo, con la llegada del tratamiento, este proceso se detuvo casi por completo. Al neutralizar la carga viral con pastillas, desaparece la ventaja biológica de tener un “gen bueno”: ahora tanto los que tienen genes protectores como los que no sobreviven y no se reproducen.
paradoja biológica
En las conclusiones del estudio, los autores destacan que estos resultados ayudan a comprender el profundo impacto de la intervención médica en la trayectoria evolutiva de la humanidad. «Estos datos demuestran el potencial de la selección natural de una enfermedad infecciosa para alterar la genética de una población humana en cuestión de décadas, así como la capacidad de implementar con éxito una terapia para detener este proceso», afirman los investigadores en el artículo. Según el equipo de Oxford, la introducción de estos fármacos en 2004 «ha se desaceleró considerablemente este proceso de selección natural.
Cuando se introducen las pastillas, la ventaja de tener un «gen bueno» desaparece: ahora sobreviven los que tienen genes protectores y los que no sobreviven.
Para ilustrar el alcance de este obstáculo, los investigadores plantearon un escenario hipotético: ¿qué habría pasado si nunca se hubieran inventado los antirretrovirales? El modelo estima que, para 2035, la selección natural inducida por el VIH habría causado una “disminución del 38% en la frecuencia de los alelos HLA-B susceptibles a enfermedades en la población y habría duplicado la frecuencia de los alelos protectores”. En sólo cuatro décadas, el virus habría rediseñado el mapa genético de la región para favorecer a los más aptos.
Medicina versus Darwin
Este fenómeno provoca una reflexión fascinante sobre cómo la tecnología médica está cambiando las reglas del juego imaginadas por Charles Darwin en su inmortal obra. Al eliminar la mortalidad vinculada al virus, la medicina también ha “protegido” los genes que habrían tendido a desaparecer porque son vulnerables a la infección.
Los científicos señalan que aunque se han observado Barridos selectivos similares en chimpancés infectados con versiones simiescas del virus, «la terapia antirretroviral ha impedido que se produzcan cambios de esta magnitud durante décadas en humanos».
El estudio ‘PNAS’ concluye que, aunque el tratamiento es un éxito rotundo para la salud pública y la calidad de vida, eliminó la necesidad biológica para que la población se adapte genéticamente al patógeno. La evolución, normalmente medida en la escala de miles de años, se estaba desarrollando ante nuestros ojos en Sudáfrica a un ritmo acelerado debido a la letalidad del VIH, hasta que los humanos y el ingenio farmacológico intervinieron para detener el reloj genético.
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