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peleas, relaciones rotas y tensiones por las filtraciones

peleas, relaciones rotas y tensiones por las filtraciones
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  • Publishedmayo 8, 2026



Del vestuario madridista han salido muchas cosas en las últimas semanas. Muchos de ellos creen en el club. Fricciones –más normales de lo que muchos podrían pensar en un vestuario de fútbol– y relaciones cada vez más tensas. Pero lo ocurrido este jueves traspasó todas las líneas rojas que se podrían haber marcado Valdebebas.

Valverde Y Tchouaméni Terminaron el entrenamiento con una ruidosa trifulca, con el uruguayo hospitalizado tras sufrir una fractura tras una caída. Uno de los episodios más graves que se recuerdan en el vestuario madridista de los últimos tiempos. La explosión definitiva en la autodestrucción del vestuario merengue tras una sucesión de hechos que lo habían dinamitado.

Los primeros shocks se produjeron en la etapa de Xabi alonsocomo la reacción de un Vinícius fuera de él cuando se transformó en El clasicoen octubre. O el viaje de Mbappé tiene Francia recibir el tratamiento que su rodilla necesitaba y que, según su entorno, no encontró en Madrid.

Dos hechos que, con el cambio de entrenador y los intentos conspirativos en el vestuario, todos creían perdidos en el tiempo. El ejemplo más claro fue la cena del 10 de febrero con todo el personal presente en el restaurante ’61’en el Calle abascal. Una prueba unitaria que se evaporó tres meses después.

Cena de jugadores del Real Madrid en el restaurante 61 de la calle José Abascal

Cena de jugadores del Real Madrid en el restaurante 61 de la calle José Abascal

Redes sociales

Primero fue el incidente entre Rudiger Y carreras. El alemán abofeteó a su compañero en el entrenamiento. Una discusión que intentaron mantener bajo llave, a la que no quisieron darle más importancia más allá de su naturaleza -un incidente de vestuario- y que ahora voluntariamente ha visto la luz.

Más desagradable, por supuesto, fue la repentina entrada de Carvajal sobre el joven jugador Valdepeñastras la sustitución del capitán en Mestallaque dejó al niño fuera de acción durante un mes debido a un esguince de rodilla.

En marzo creció lo que había sido un problema latente. Raúl Asencio Fue un mal negocio que Arbeloa no le entregara la propiedad contra el ciudad de manchester tras su esfuerzo anterior mientras jugaba con una lesión.

El central se presentó en el despacho del técnico, acompañado de un médico, alegando molestias antes del próximo partido, ante el Elche.

A Arbeloa no le gustó: Rudigerque el entrenador quería descansar, tenía que jugar. El castigo fue inmediato y explícito: Asencio no volvió a ver su nombre en una lista hasta que pidió disculpas al grupo.

Poco después, Trent Alexander-Arnold Se quedó en el banquillo durante el derbi por un retraso, aunque el inglés lo aceptó sin protestar.

En el último mes, los hechos se han acelerado. Ceballos, sin minutos y desplazado por los canteranos, pasó de la resignación al desafío: primero, con una indirecta en redes sociales; después, con una conversación tensa con Arbeloa que rompió definitivamente su relación.

El entrenador respondió en público con una frase seca y desde entonces el utrerano ha desaparecido de las listas.

El desgaste con Carvajal siguió un camino parecido, pero a través del micrófono. En una rueda de prensa, Arbeloa se extendió hablando de varias estrellas y despachó al capitán con una respuesta brevísima, que el vestuario leyó como un ninguneo. Intentó corregir el tiro días después, aunque el daño ya estaba hecho.

Mbappé, mientras tanto, añadió su propio incendio: una bronca en pleno entrenamiento con un miembro del cuerpo técnico y un viaje a Italia -con permiso del club- en un momento crítico para el equipo.


Mbappé contraataca y se presenta como víctima de una campaña

Volvió a Madrid apenas doce minutos antes de jugarse el partido ante el Espanyol -para el que era baja-, una imagen que indignó a parte de la afición, y que puede marcar su próximo paso por el Bernabéu (ante el Oviedo, el día 14).

Un espectáculo lamentable

Este miércoles, el vestuario madridista viviría un nuevo capítulo en esta serie de desgracias catastróficas. Valverde Y Tchouaméni Calentaron durante el entrenamiento.

Una entrada encendió la mecha, los ánimos se dispararon y varios compañeros tuvieron que intervenir para evitar que la situación empeorara. Una vez dentro del vestuario, los intercambios de reproches continúan, aunque la temperatura baja poco a poco. Todos regresaron a casa. El club le restó importancia. La tormenta parecía haber pasado.

Tchouaméni y Fede Valverde, con el Real Madrid

Tchouaméni y Fede Valverde, con el Real Madrid

Lo que pasó al día siguiente fue muy diferente. Inadmisible. La jornada empezó con Valverde negándose a saludar a Tchouaméni al entrar al vestuario. Un pequeño gesto con enormes consecuencias. A partir de ese momento el ambiente de la sesión fue insoportable.

Las discusiones sobre el terreno de juego rozaron la hostilidad abierta, mientras el uruguayo repetía una acusación: fue Tchouaméni quien había informado a la prensa de lo ocurrido el día anterior. Lo sostuvo antes del entrenamiento, lo repitió durante el entrenamiento, lo mantuvo en presencia de Arbeloa.

Al finalizar la sesión, la acusación continuó dentro del vestuario. Algunos jugadores se involucraron y exigieron que se detuviera. El propio Tchouaméni exigió a Valverde que parara. La solicitud no encontró respuesta.

Y entonces el francés, al límite de su paciencia, le empujó. Valverde se golpeó la cabeza contra una mesa y se abrió un espacio. El vestuario reaccionó a los pocos segundos e intervino José Ángel Sánchezpresente en la ciudad deportiva.

El jugador, conmocionado, fue trasladado en silla de ruedas hasta la enfermería de las instalaciones, donde fue tratado y de allí, por protocolo, al centro hospitalario de Sanitas que hay en Valdebebas, acompañado de Arbeloa. Tras recibir puntos de sutura para cerrar la herida, Valverde fue dado de alta y volvió a la Ciudad Real Madrid junto a su mujer.

El vestuario, roto

Más allá de incidentes puntuales, el vestuario del Real Madrid presenta fracturas mucho más profundas de lo visible. Hay jugadores que han dejado de hablarse. Las heridas abiertas por la partida de Xabi alonso y la actitud de ciertos futbolistas hacia él sigue intacta.

Existe una parte importante de la plantilla que no mantiene ningún tipo de relación con Arbeloa, más allá de la estrictamente profesional. La convivencia se ha convertido en una suma de compartimentos estancos.

Arbeloa, en rueda de prensa

Arbeloa, en rueda de prensa

EFE

A todo esto se suma el problema de las filtraciones. La cascada de información interna que ha llegado a los medios de comunicación en las últimas semanas -la mayoría de episodios sin mucho peso real en una dinámica de equipo- ha generado una desconfianza generalizada.

Nadie sabe de dónde viene todo. Los dedos apuntan en todas direcciones: el entorno de los jugadores, otros miembros del vestuario, los empleados del club. Nadie está a salvo de las sospechas. Y esta paranoia colectiva es quizás el veneno más lento y destructivo de todos los que se han acumulado.

reunión de emergencia

Tras el episodio del jueves se convocó una reunión de urgencia en Valdebebas. Carvajalen su calidad de capitán, regresó a las instalaciones para participar. El mensaje de la alta dirección del club es claro: no puede seguir así.

Se ha abierto un expediente disciplinario contra Valverde y Tchouaméni -confirmado por el club- y se está estudiando el alcance de las sanciones. El equipo que alguna vez tuvo un vestuario blindado ha llegado a un punto en el que incluso sus propias paredes ya no guardan secretos.



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