Taiwán, Irán y el petróleo, las claves de la reunión entre China y Estados Unidos
La reunión se celebró en el Gran Palacio del Pueblo de Beijing y revivió la tensión estratégica entre dos potencias históricas. China y Estados Unidos sitúan a Taiwán en el centro de la mesa política, a petición del presidente chino. Durante el encuentro, Xi Jinping subrayó que la isla es «el tema más importante» en la relación bilateral y advirtió a Donald Trump que una La mala gestión conducirá a un enfrentamiento directo entre las dos potencias.
El líder chino podría haber enfatizado la importancia de que la estabilidad de sus vínculos depende de cómo Washington gestione su apoyo a Taiwán, en referencia a las ventas de armas estadounidenses. También podría pedir concesiones en la isla a cambio de cooperación en los frentes. Uno de ellos: Irán. Pekín mantiene una fuerte influencia económica sobre el país persa y podría Úselo para promover negociaciones con Estados Unidos..
El objetivo inmediato sería paliar la crisis en el Estrecho de Ormuz, por el que transita hacia el El 40% del petróleo importado por China. El gigante asiático teme que esta escalada pueda elevar los precios de la energía y precipitar una recesión global que afectaría a sus exportaciones.
Beijing duda en involucrarse militarmente en la guerra en Irán
Sin embargo, Beijing duda en involucrarse militarmente, aunque podría colaborar en la reapertura del estrecho. A cambio, Xi busca que Washington reduzca su apoyo a Taiwán, ya sea retrasando la venta de armas o reafirmando su oposición a la independencia de la isla. La administración Trump ya ha pospuesto un paquete de armas valorado en 13 mil millones de dólares, una medida que algunos analistas interpretan como una señal de negociación, a pesar del compromiso histórico de las llamadas Seis Garantías.
Pero eso sí, más allá de la seguridad, la cumbre también tiene un fuerte componente simbólico. Xi pretende consolidar la imagen de China como potencia estable y aliada frente al caos político desatado por Donald Trump. La delegación estadounidense también encontró una capital transformada. El analista tecnológico Poe Zhao señala que Pekín es hoy «mucho más visiblemente tecnológica», con una presencia masiva de vehículos eléctricos de marcas nacionales como BYD y Nio, símbolo del progreso industrial del país.
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