gratuita, ubicada frente al Cantábrico, esculpida en una antigua cetárea y con solarium de madera
Donde en el pasado había una cetárea, hoy se encuentra una de las piscinas naturales más bonitas de toda España: la de Tapia de Casariego, en Asturias. Es de agua salada, está ubicada frente al Cantábrico, dispone de solarium de madera y encima es gratuita. Esta alberca se ha convertido desde su inauguración, en el año 2010, en un atractivo turístico y ha llamado la atención de medios especializados como National Geographic.
[–>[–>[–>No es para menos. La piscina de agua salada de Tapia es directamente una joya, que fue diseñada por el estudio de arquitectura de Jovino Martínez Sierra. Transformó la fosa de una antigua cetárea, de finales del siglo XIX, que llevaba años abandonada, en una alberca de agua salada, con muros de piedras revestidos de madera. Así, todo el camino de acceso, formado por rampas, son de madera y la zona de solarium también es de madera. Es como un balneario al aire libre.
[–> [–>[–>Gratuita, pero con aforo limitado
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La entrada es gratuita, aunque sí tiene aforo para que la comodidad y la seguridad de las personas que la utilicen esté garantizada. Mientras que la zona para tomar el sol puede dar cabida a unas 30 personas, en la destinada al baño pueden entrar hasta 50 y en días en los que el calor aprieta, es habitual que curiosos propios de la zona y otros procedentes de fuera, se acerquen a disfrutar de uno de los reclamos de Tapia.
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Piscina de agua natural de Tapia / JAVIER M. COSMEA
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La transformación de cetárea a piscina
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Entre los años 1880 y 1914, según cuenta el estudioso de la historia de Tapia Diego Fernández, el puerto de esta villa era uno de los que más langostas concentraban con destino a Francia. «Casi 80.000 partieron en ese tiempo con destino a Burdeos», detalla. Fue a raíz de ello cuando un empresario de Ortigueira (Lugo), Baldomero Soto López, se fijó en el hueco que hoy ocupa la piscina natural. La cetárea empezó a funcionar en 1901 y entre los años cuarenta y cincuenta se amplió y pasó a ser gestionado por un grupo vasco. La actividad duró hasta 1967, momento en el que el espacio quedó olvidado y abandonado.
[–>[–>[–>Durante sucesivos gobiernos rondó la idea de transformar la cetárea en una piscina de agua salada, pero eso no se materializó hasta en mayo de 2010, con Gervasio Acevedo (PP) como alcalde. Desde entonces, la piscina natural de Tapia ha ido a más y cada atrae a más visitantes.
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Un bañista en la piscina de agua natural de Tapia / MIKI LOPEZ
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Las piscinas natural de San Esteban
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No obstante, en Asturias no es la única piscina de agua de mar que funciona. También está la de San Esteban, en el concejo de Muros de Nalón, aunque esta sí cobra por la entrada. Son dos piscinas: una más grande y otra más pequeña para los niños. Se encuentra también en primera línea de mar, en la desembocadura del río Nalón, mirando hacia la playa de Los Quebrantos, en la vecina San Juan de la Arena.
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[–>Suele abrir a mediados de junio y su precio es de 2,80 euros de 7 años en adelante y gratuito para menores de 6. También existe la posibilidad de sacar bonos: 20 euros cuesta el de diez pases y 45 el de 30.
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