Hay que frenar la acumulación de vivienda para proteger la democracia
Cofundador del Sindicat de Llogateres, colabora con investigadores de la UIB en un proyecto financiado por la UE que abordará en los próximos cuatro años la crisis de la vivienda y las desigualdades sociales. Una investigación multidisciplinar que cuenta con miradas de organizaciones y universidades europeas y americanas que estudiará los actores y los mecanismos de extracción de rentas; las desigualdades urbanas que se generan, creando un escenario con cada vez más multipropietarios y más personas empobreciéndose. Y, en tercer lugar, qué políticas públicas de vivienda se podrían aplicar. De la universidad balear, participan en el proyecto Housing-Wealth-Nexus: Sònia Vives-Miró, Marcos de Armenteras, Gabriel Garcies, Aaron Anthony Ortega, Juan Miguel Rosillo, Onofre Rullan, Tomeu Sales y Joaquim Valdivieso.
[–>[–>[–>Tanto promotores como el Govern balear sostienen que en las islas el problema principal es la falta de oferta. ¿Comparte este diagnóstico?
[–> [–>[–>Cuando la población aumenta, se necesitan más viviendas. Pero el problema real es el de la distribución de esas viviendas, que acaba creando una desigualdad en la distribución de la riqueza. La vivienda se ha convertido en una fuente de acumulación de riqueza y lo que sucede es que quienes ya tienen activos inmobiliarios acaparan aún más por la alta rentabilidad que generan. Estos acumuladores de vivienda, estos ricos, están compitiendo con las familias por los recursos que éstas necesitan para vivir. Las familias y los jóvenes están compitiendo en el mercado inmobiliario con individuos, otras familias y sociedades con patrimonios enormes. Y por eso acaban expulsados. Esta situación justo acaba de empezar ahora y puede ir a mucho peor. El ritmo al que están acumulando vivienda es muy agresivo. Y esta situación provoca que cada vez sea más complejo poder comprar una primera casa.
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¿Y qué solución propone?
[–>[–>[–>La solución pasa por poner freno a esta acumulación. Podría conseguirse poniendo un impuesto a quien ya tenga un activo inmobiliario y quiera comprar otro. Los gobiernos deben utilizar las medidas fiscales. Si usted se quiere hacer rico acumulando casas, pues le freiré a impuestos. En estos momentos, las personas que viven de su trabajo están pagando más impuestos que las que acaparan casas, que están bonificados. En este país, el trabajo está penalizado. Esta situación se ha de revertir.
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¿La desigualdad social ya viene determinada principalmente por la vivienda?
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[–>Sí. Pensemos que el mercado del alquiler está basado principalmente en la transferencia de rentas de quien no tiene una casa a quien sí tiene. Dónde va tu sueldo, a los que tienen casas. Ante esta situación, los que viven de alquilar casas reinvierten en vivienda. Así las cosas, la desigualdad de riqueza más importante en este país no es la de ingresos, que también existe, pero no ha aumentado. La desigualdad patrimonial es la que ha crecido exponencialmente, mucho más que la de los salarios.
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¿Qué consecuencias puede tener continuar con este modelo?
[–>[–>[–>Si no se frena la acumulación de casas y hay una inversión pública en vivienda para reconstruir a la clase media, tendremos una sociedad cada vez más fracturada. La vivienda está generando cada vez más desigualdad y fractura social. El modelo al que estamos regresando es al del siglo XIX. Si no se actúa y se ponen impuestos para frenar esto habrá más desigualdad. En Cataluña se ha aprobado una normativa que establece que un propietario con cinco inmuebles, si quiere comprar uno más en zona tensionada, ha de pagar el tipo impositivo del 20% en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales. Y si un menor de 35 años quiere comprar su primer piso puede obtener una bonificación fiscal del 35%.
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En Baleares hay que sumarle el problema de la limitación del suelo y el alquiler turístico.
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La limitación del suelo, la localización del mismo y el hecho de que sea un bien irreproducible está creando situaciones de aumentos de precio desaforados. Ante este hecho, al poner el suelo en el mercado, está claro que aumentará su precio a mayor ritmo que el salario e incluso la economía. Y esto topa con la cuestión de que la vivienda es un bien de primera necesidad. Tenemos que hacernos una idea de la posición que ostenta quien controla estos suelos, porque puede ponerlos a un precio más alto que la economía generada. Por otra parte, el alquiler turístico o de temporada, que generan rentabilidades más altas que el alquiler normal, provocan que se retire oferta para el alquiler de las familias y aún presiona más los precios al alza.
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Equipo de investigación con Jaime Palomera en la UIB. / Elena Valles Riera
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¿Qué implicaciones tiene esta acumulación de viviendas en la democracia?
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La base de las democracias liberales, que nacieron en Europa después de la II Guerra Mundial, tiene una base material que pasaba por garantizar una serie de derechos básicos como la salud y la educación, es decir, una serie de servicios universales. La vivienda en propiedad era la base ideal y moral de la clase media. A partir de la crisis de 2008 se produce un cambio de paradigma. La acumulación y concentración de riqueza a partir de la vivienda crece a un ritmo muy agresivo. Si no se interviene, esta desigualdad aumentará. Si la base de la democracia era su clase media y esta se empobrece y empobrece… Luego vemos que cada vez más gente joven afirma que se vive mejor en un sistema autoritario cuando ve que la democracia le está fallando en esta parte material como es la vivienda.
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¿La crisis de la izquierda se debe a que ha abandonado esta parte material indispensable para la clase media trabajadora?
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Pienso que la ultraderecha tiene un mensaje claro. Lo centran todo en la inmigración, que la inmigración es el problema. Que sin inmigración viviríamos mejor porque se llevan los recursos. Los partidos de izquierda, centro e incluso algunos conservadores no tienen un mensaje claro en este momento de crisis. Emplean palabras gastadas y no dan una solución clara. La gente espera un mensaje claro y una hoja de ruta en estos momentos. Podríamos decir que los partidos de izquierdas deben hacer una pedagogía antirracista, pero creo que eso sería algo más propio de un debate interno. La izquierda y el centro, las fuerzas políticas en crisis en general, han de tener un mensaje claro y capaz.
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¿Puede citar algún referente?
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Ahora hay un movimiento internacional que crece en Francia y que se sustenta en lo que se conoce como impuesto Zucman, que es una propuesta del economista francés Gabriel Zucman, discípulo de Piketty, para establecer un gravamen mínimo anual del 2% sobre el patrimonio de los ultrarricos. Esta propuesta busca frenar el crecimiento de la desigualdad material de la riqueza y aumentar la recaudación fiscal. Y está claro que cuando hay procesos que generan desigualdad en la distribución de la riqueza hay menos democracia. Frenar el proceso de acumulación de viviendas es una medida fundamental para proteger la democracia. La concentración de activos genera desigualdad de riqueza. Estos ricos acaparan recursos a los que la clase media cada vez tendrá más difícil acceso. También capturan a los medios de comunicación y a los Gobiernos. Además de en Francia, el partido verde de Inglaterra, una formación política en ascenso, tiene un discurso similar al de este movimiento que he comentado y apuestan por la tasa Zucman.
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¿Quien herede puede decir que está salvado?
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En los próximos 20 años se producirá lo que podemos llamar como la gran sucesión, en términos de herencia. Los baby boomers desaparecerán y sus propiedades pasarán a sus hijos. Fue una de las generaciones que pudo acceder a una vivienda o dos. En 20 años se producirá la herencia colectiva más grande de la historia. Pero, cuidado, está demasiado extendida la idea de que todo el mundo heredará tarde o temprano, y eso no es así. Desde el Instituto de Investigación Urbana de Barcelona (IDRA) hemos hecho una encuesta que da como resultado que un 48% de la población española no espera heredar casa. Hay familias en las que se acumularán muchas propiedades y otras en la que no habrá ninguna. Hay que tener en cuenta también que mucha gente mayor que tiene un piso lo terminará vendiendo para poder costearse los cuidados de su vejez porque sus hijos no podrán ayudar. Es decir, gente que se piensa que va a heredar a lo mejor no podrá hacerlo por esto último que explico. En otros países europeos el porcentaje de gente que heredará es menor, pero tienen un parque público de vivienda protegida y accesible mucho mayor que nosotros.
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En 2025 hubo en España récord de donaciones tanto de vivienda como de dinero de padres a hijos.
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Sí, y no es sostenible. Muchas familias están intentando dar una salida de manera individual al problema de la vivienda y ven que ésta es la única salida posible ahora mismo. Pero para una parte de la sociedad esta no puede ser la solución. Y cada vez lo tendrán más difícil.
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¿En qué países se están llevando a cabo buenas políticas de vivienda?
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En Singapur, la vivienda está bajo un control público muy fuerte. Puedes comprar a 99 años un piso en suelo público, tienes ayudas fiscales, tus hijos lo pueden heredar, pero no lo puedes revender a un precio más alto de lo que lo adquiriste. Si se quiere comprar una segunda vivienda, se grava con un importante impuesto. Y a los extranjeros que quieren comprar una vivienda, se les grava con un 60%. En Holanda, por ejemplo, se ha limitado la compra de vivienda a no residentes.
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