El opositor José Daniel Ferrer ve replicable el modelo de Venezuela en Cuba y cree que «sobrarán» Delcy
– MARCO RUBIO EN X – Archivo
MADRID, 30 de mayo. (EUROPA PRESS)-
El opositor cubano José Daniel Ferrer está convencido de que el modelo utilizado por Estados Unidos para sacar a Nicolás Maduro del poder en Venezuela no sólo es «replicable» en Cuba sino que podría implementarse incluso «más rápido» y supone que habrá «más que suficiente» Delcy Rodríguez dispuesta a tomar el relevo del régimen castrista.
En una entrevista con Europa Press, el líder de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) denuncia «la situación de opresión y miseria extrema que vive el pueblo cubano» y en particular los presos políticos. Él mismo fue encarcelado durante la llamada Primavera Negra de 2003 y volvió a prisión por última vez en 2021 tras las protestas del 11 de julio antes de ser liberado en octubre de 2025 y desterrado a Estados Unidos.
«No vemos otra opción que sacar al régimen por la fuerza. O se van a salvar el pellejo y la fortuna, lo que le han robado al pueblo de Cuba, o los sacan», sostiene, asegurando que no es algo que sólo él defienda, sino «más del 80% de la población de Cuba, tanto dentro como fuera del país».
En este sentido, considera que la opción utilizada por Estados Unidos en Venezuela, donde Maduro fue detenido el 3 de enero en una operación militar y su entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, asumió con el beneplácito de la Administración de Donald Trump, es «replicable» en su país e incluso aquí podría implementarse «más rápido».
NO VAN A DEFENDER EL RÉGIMEN
En Venezuela, argumenta, los militares tenían que proteger sus negocios pero en la isla, salvo los oficiales de más alto rango como generales y algunos coroneles, «todos quieren que Cuba cambie y no van a hacer lo más mínimo para defender el régimen». Los militares «están tan ansiosos como sus familias de que el régimen acabe y Cuba pueda escapar de la situación de opresión y miseria extrema a la que la ha sometido el régimen», sostiene Ferrer.
Tras 67 años de castrismo, «hay demasiado aburrimiento, demasiado cansancio, demasiado cansancio, demasiada desilusión, incluso entre los miembros del Partido Comunista», valora el disidente cubano, que asegura que gracias a las redes sociales desde hace años «han visto que han sido miserablemente engañados».
«El régimen llama a resistir, a vivir en medio de las privaciones, en medio de las dificultades, de la carencia, mientras ellos viven como millonarios a costa del sacrificio, el sudor y la miseria del pueblo», denuncia.
Por lo tanto, no tiene dudas de que cuando llegue el momento, Estados Unidos no tendrá problemas para encontrar a quién poner al frente del país. El régimen, afirma, no es tan monolítico como quiere parecer sino que «esa cohesión se basa en el terror, el miedo, la desconfianza».
En estas casi siete décadas, subraya el opositor, han caído altas figuras del régimen, como el exvicepresidente Carlos Lage o el excanciller Felipe Pérez Roque porque en un momento dado «dejaron de ser fieles».
LOS DELCY RODRÍGUEZ VAN A SOBRAR
«Si esto ha ocurrido en tiempos más cómodos» para el castrismo, argumenta, ahora que están «bajo presión, bajo una situación de colapso inminente, es obvio que los Delcy Rodríguez quedarán superfluos tanto a nivel de figuras políticas como de mandos militares», defiende el líder de la UNPACU.
Por otro lado, Ferrer considera que también juega a su favor el hecho de que en Cuba no haya una oposición tan consolidada como en Venezuela. «La desventaja acaba siendo nuestra ventaja», defiende el líder de la oposición.
Según él, en Estados Unidos existe un exilio «poderoso, política y económicamente hablando» que está «bastante en sintonía» con la oposición interna. «Las estructuras que no tenemos dentro de la isla, sí las tenemos fuera», añade, subrayando que en Cuba hay una «oposición latente, creciente, muchas veces silenciada, clandestina».
El exilio y la oposición están cada vez más «mejor estructurados» y cuentan además con un «aliado» fundamental: el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio. Ferrer destaca que es «hijo de cubano, tiene el tema de Cuba como algo prioritario, como algo personal para él» lo cual es una ayuda importante.
CONTACTOS CON EE.UU.
En este sentido, reconoce que tanto él como otros opositores en el exilio como Rosa María Payá y Orlando Martínez así como dentro de la isla, como la líder de las Damas de Blanca Berta Soler y su marido Ángel Moya, uno de los 75 disidentes encarcelados durante la Primavera Negra, están en contacto con Rubio y el Departamento de Estado.
«Los contactos son constantes y fluidos», afirma, aunque reconoce que «evidentemente» no les dicen todo ni «cómo ni cuándo» se producirá la caída del régimen. Sin embargo, está convencido de que «ni Mao Zedong, ni Stalin, ni Lenin, ni Marx, que han renacido, salvarán al régimen».
«El régimen está sentenciado, la gran mayoría de los cubanos lo quiere y Estados Unidos está decidido a ponerle fin», afirma Ferrer, que confía en que «esto sucederá en cualquier momento de los próximos meses». «Apenas llegan a diciembre», predice.
CRITICAR LA CALIDEZ DE LA UE
Por otro lado, se muestra muy crítico con la posición actual de la UE, que considera «tibia» y que beneficia al régimen, y lo atribuye a la actitud «cómplice» que mantiene el Gobierno español. En su opinión, tanto España como la UE tienen tiempo para apoyar al pueblo cubano, sobre todo si quieren preservar sus intereses económicos en la isla.
«Una Cuba libre y democrática que sólo sienta gratitud hacia Estados Unidos, obviamente no tendrá el más mínimo deseo o no tendrá muchas ganas de tener como socios comerciales a quienes fueron cómplices de la tiranía», vaticina.
Ferrer defiende «la tesis de que si la UE, Canadá y América Latina hubieran sido más solidarios con el pueblo de Cuba», el régimen habría tenido que «dar pasos concretos» y el país no se encontraría «en medio de una situación de tanta opresión, tanta represión, tanto abuso y tantos crímenes».
«Como eso no ha sucedido, como Europa ha estado tibia, ha permanecido distante, distante, la mayor parte del tiempo, como también lo ha hecho América Latina en su mayor parte», entonces hemos llegado a la situación actual en la que la intervención militar parece la opción más probable, sostiene.
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