Roberto Sánchez, el hijo de un peluquero que quiso ser cura y ahora pelea por la presidencia de Perú
Quiso ser sacerdote. Fue, sin embargo, psicólogo y trabajó con pacientes de VIH. Luego, parlamentario y ministro. Ahora, la vida de Roberto Sánchez está cerca de dar un nuevo giro. Dice que nunca imaginó que podía ser candidato a presidente, y menos pasar a la segunda vuelta. Las circunstancias de un país sumido en una eterna crisis institucional lo dejaron a las puertas de esa posibilidad.
[–>[–>[–>Sánchez nació en Huaral, una provincia del norte de la región Lima, en 1969. El candidato de Juntos por el Perú es hijo de un peluquero y de una lavandera nacidos en regiones rurales del país. Su vocación seminarista se torció al entrar en la universidad. Dice que nunca ha olvidado la experiencia en grupos pastorales de la Teología de la Liberación.
[–> [–>[–>La psicología dio paso a la política a partir de 2007. Participó de la fundación de Juntos por el Perú en 2008. La formación llevó a Verónika Mendoza como candidata en 2021. Pedro Castillo ganó los comicios y Sánchez entró en el Congreso. Fue uno de sus ministros, el único que se mantuvo en el gabinete desde el inicio de la gestión hasta el momento en el que el exmaestro rural quiso cerrar la legislatura y fue destituido. En esas horas de tensión, Sánchez dio el portazo. No quiso ser parte de lo que fue considerado un autogolpe.
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Sin embargo, el aspirante del centroizquierda, tachado de comunista, a secas, por sus rivales, se abstuvo del linchamiento público de Castillo a partir de su detención y condena. No solo ha prometido indultarlo. Ha usado el mismo sombrero de paja que lo distinguía durante la mayor parte de su campaña electoral. Al visitar Cajamarca, una región marcada por la pobreza y que es a la vez fuente de enormes riquezas al albergar la mina de oro más grande de Sudamérica, reivindicó al presidente depuesto en 2022. «Aquí ha nacido y ha enseñado el líder más importante de los últimos 50 años del Perú. Pero a los dueños del Perú, a la oligarquía, a los dueños de los medios, de la gran minería, de la agroexportación, y de los negocios grandes con el Estado no les gustó: odiaron este hermoso sombrero, han odiado el color de nuestro presidente, han odiado su forma de hablar». La política, dijo Sánchez, «se convirtió en el desprecio, en el racismo, y boicotearon desde el primer día de gobierno». A partir de ese momento le colgaron el sambenito de ser la encarnación renovada de Castillo. Y como él, fue en busca del voto del «Perú oculto»: los pequeños poblados rurales y urbanos, el sur del país que suele rechazar las imposiciones políticas de Lima. Sánchez no solo ha sido criticado por su inclinación hacia la izquierda. Su partido lleva como candidatos a familiares del expresidente: un hermano y una cuñada. A la vez sumó a uno de los detenidos durante las violentas protestas que tuvo que enfrentar Dina Boluarte, la sustituta de Castillo, en enero de 2023.
[–>[–>[–>Los apoyos
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No solo la izquierda, muy atomizada, se ha volcado en favor de Sánchez. También lo han hecho sectores del centro que no quieren el retorno de un Fujimori, en este caso Keiko, a la presidencia. Lo respalda a su vez Antauro Humala, un exmilitar nacionalista que se levantó contra el autócrata hace 26 años junto con su hermano Ollanta. Los destinos de ellos se bifurcaron. Antauro fue a la cárcel por una acción armada que provocó muertos y Ollanta, presidente. Cuando uno salió de la prisión al cumplir su larga condena, el otro entró a una celda por un caso de corrupción. Antauro Humala es una figura que provoca fuertes rechazos variados. Sánchez dijo que le encomendaría la lucha contra la inseguridad urbana.
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A lo largo de su campaña, el psicólogo que alguna vez quiso vestir los hábitos sacerdotales recibió el apoyo de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum, y sus colegas de Colombia y Brasil, Gustavo Petro y Luiz Lula da Silva, respectivamente. «Sabemos muy bien cuál es nuestro lugar en el ámbito internacional». El domingo se podrá constatar si Sánchez se suma a ese grupo que aparece amenazado por la ultraderecha tanto en Colombia como Brasil.
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