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El presidente de Cuba anuncia reformas económicas y liberalización en plena asfixia de EEUU: «Hay que cambiar»

El presidente de Cuba anuncia reformas económicas y liberalización en plena asfixia de EEUU: «Hay que cambiar»
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  • Publishedjunio 12, 2026



las llaves

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El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, anunció un paquete de reformas económicas liberalizadoras y descentralizadoras para afrontar la crisis actual.

Las medidas incluyen el ingreso de nuevos actores en el turismo, la reforma del negocio inmobiliario y mayor autonomía para las empresas estatales en salarios, inversiones y comercio exterior.

A los productores agrícolas se les permitirá acceso directo a insumos, cuentas respaldadas en efectivo y trámites menos burocráticos, además de impulsar el comercio exterior mediante la eliminación de empresas importadoras estatales.

Habrá incentivos a la inversión extranjera, también a los cubanos en el exterior, y se abrirán más sectores al sector privado, junto con una reducción de ministerios para agilizar el Estado.

El castrismo activa el ‘modo supervivencia’ ante la estrategia de asfixia que aplica metódicamente Estados Unidos. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canelanunció este viernes por sorpresa un amplio paquete de reformas económicas de carácter liberalizador y descentralizador, argumentando que «son tiempos en los que debemos cambiar».

En declaraciones a la prensa oficial, el primer secretario del Partido Comunista de Cuba sostuvo que los cambios deben responder a «las exigencias de los tiempos actuales», en referencia a la crisis que sufre el país, y no tanto a las presiones de la Administración Trump para liberalizar la economía de la isla.

«El país no está parado. El país está afrontando toda esta situación con inteligencia. No podemos decir todo tan claro porque el enemigo acecha todo lo que hacemos. Nuestra respuesta tiene que ser la de la unidad», arengó el presidente.

Entre las medidas anunciadas por Díaz-Canel figura la entrada de «nuevos actores» en el sector turístico, uno de los antiguos motores económicos del país, para «explotar» el parque hotelero de la isla tras la reciente retirada total o parcial de las principales empresas extranjeras de la isla para evitar las sanciones estadounidenses.

Díaz-Canel también habló de la reforma del negocio inmobiliario, donde señaló cambios en la gestión y la búsqueda de «nuevas modalidades» y «nuevos actores», sin dar más detalles. El Estado cubano cuenta con grandes empresas de alquiler de inmuebles.

También habló de aumentar la «autonomía» de las empresas estatales en términos de salarios, inversión de utilidades (utilidades), importación y exportación, asociación con otros actores económicos, diseño de planes de negocios y acceso al mercado cambiario.

La liberalización también afectará al campo. Díaz-Canel señaló que a los productores agrícolas se les permitirá acceso directo a insumos, asociación con diferentes actores, tenencia de cuentas «reales» (con respaldo en efectivo), participación en el mercado cambiario y tratarán de que sus trámites burocráticos sean «lo más livianos posible».

El presidente cubano y primer secretario general del Partido Comunista confirmó que se eliminarán las importadoras, empresas estatales que necesariamente intermedian en todo el comercio exterior, para que este sector sea «más dinámico».

Y destacó que el Gobierno quiere «incentivar» la inversión extranjera directa y destacó en este punto el papel que pueden jugar los cubanos residentes en el exterior, que tendrán las mismas condiciones que sus compatriotas en la isla.

Respecto al sector privado, Díaz-Canel anunció que se abrirán más sectores de la economía a actores no estatales. «Las empresas van a diseñar sus dimensiones, van a diseñar sus sistemas salariales, van a tener facultades sin límites, sin obstáculos, para utilizar sus ganancias en las cosas que entienden, en las cosas que aprueban», explicó el presidente.

Díaz-Canel también se refirió a la reforma del aparato del Estado que se había adelantado hace unas semanas y se concretó con un proyecto de ley que prevé la reducción de 27 a 20 ministerios con el objetivo de tener una estructura «más ágil» y con «menos burocracia». También indicó que las reformas también buscan acabar con las «contradicciones» entre planificación central y mercado y entre centralización y descentralización.



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