la nueva esperanza para los pacientes «incompatibles»
Durante la última década, la terapia CAR-T ha revolucionado la lucha contra el cáncer de sangre, reprogramando las propias células inmunes del paciente para destruir tumores. Sin embargo, la medicina de precisión acaba de demostrar que estas “armas guiadas” podrían tener una segunda … y una vida insospechada: salvar a personas que padecen insuficiencia renal terminal y están atrapadas en listas de espera de trasplantes. Un ensayo clínico pionero, codirigido por la Universidad de Pensilvania, la Universidad de Nueva York y el Hospital General de Massachusetts, ha logrado por primera vez utilizar CAR-T para «borrar» los anticuerpos que hacían a dos pacientes prácticamente incompatibles con cualquier donante del país. Los hallazgos, publicados en el New England Journal of Medicine, abren un camino sin precedentes para restablecer el sistema inmunológico.
El problema subyacente se conoce como “hiperinmunización”. Esto ocurre cuando una paciente (ya sea por un trasplante, una transfusión de sangre o un embarazo anterior) desarrolla una cantidad masiva de anticuerpos que reaccionarían destructivamente contra casi todos los órganos compatibles. En la jerga clínica, estos pacientes tienen un panel de anticuerpos reactivos (PRA) cercano al 100%. Esto significa que la probabilidad de encontrar un órgano compatible con ellos en un análisis convencional es menos de uno entre millo que a menudo resulta en una sentencia de estar atado a una máquina de diálisis de por vida.
Ataque de doble célula para restablecer las defensas.
Para romper este muro inmunológico, los investigadores estadounidenses han diseñado una estrategia combinada. Utilizaron un tratamiento dual que combina dos tipos de CAR-T: uno dirigido contra la proteína CD19, destinada a eliminar las células B de memoria, y otro contra la proteína BCMA, que destruye las células plasmáticas que producen anticuerpos dañinos.
Al eliminar temporalmente ambos tipos de células de la ecuación, los científicos pudieron garantizar que Los niveles de anticuerpos en la sangre disminuirán.ampliando la ventana de compatibilidad para los pacientes.
El nefrólogo y cirujano Ali Naji, investigador principal del estudio, destaca el cambio de paradigma que representa este avance. “Esta es la primera demostración de que las células CAR-T pueden usarse no sólo para tratar el cáncer, sino también para ayudar a pacientes que antes no tenían posibilidades de recibir un órgano compatible”, afirma Naji, de la Universidad de Pensilvania. Para el especialista, la técnica es especialmente prometedora para quienes llevan años atrapados en listas de espera: «Para estas personas, este enfoque terapéutico podría ser transformador».
Los dos pacientes que se sometieron a este proceso de desensibilización celular Tenían niveles de anticuerpos del 100%.. A las pocas semanas de recibir la infusión de sus propias células editadas en laboratorio, su perfil inmunológico disminuyó drásticamente. El procedimiento fue tan efectivo que ambos pudieron encontrar un órgano compatible y someterse a un trasplante exitoso. Nueve meses después de la cirugía, ninguno de ellos mostró signos de rebote de anticuerpos o rechazo del injerto, y los efectos secundarios graves generalmente asociados con los CAR-T oncológicos, como la neurotoxicidad, fueron inexistentes.
El laberinto hiperinmune en España
La realidad descrita por el estudio americano resuena con fuerza en los hospitales españoles. En España, alrededor de 4.000 pacientes se encuentran actualmente en lista de espera para un trasplante de riñón. De ellos, alrededor del 9% (o alrededor de 360 pacientes) entran en la categoría de hiperinmunizados con una PRA calculada del 98% o más. Para las personas que se acercan al 100%, los matemáticos estiman que los coordinadores de trasplantes tendrían que evaluar hasta 30.000 donantes diferentes antes de encontrar un riñón que su cuerpo no destruiría inmediatamente en caso de rechazo hiperagudo.
En España, alrededor de 4.000 pacientes se encuentran actualmente en lista de espera para un trasplante de riñón. De estos, aproximadamente el 9% cae en la categoría hiperinmune.
Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) y también nefróloga, analiza para ABC el impacto del descubrimiento con cautela pero con evidente optimismo. «Este estudio nos presenta dos casos, por lo que es prácticamente una prueba de concepto. Aún queda un largo camino por recorrer en investigación para confirmar la efectividad y seguridad de CAR-T en esta área, pero es una estudio esperanzador«, subraya. El director de la ONT destaca la importancia de ampliar el arsenal disponible, porque la atención de estos pacientes constituye uno de los mayores retos. «Poder combinar diferentes opciones terapéuticas nos permite dar soluciones en los casos en los que el sistema falla», añade.
Uno de los dos pacientes del ensayo es Andrew Boyd, un hombre de 47 años de Filadelfia que padece una enfermedad renal desde que tenía 14 años. Después de recibir un primer trasplante en 1993 y un segundo en 2009, este último empezó a fallar en 2018. Con un nivel de anticuerpos del 100%, Boyd sabía que el las posibilidades de recibir un tercer órgano eran casi nulas. Luego de someterse a la terapia experimental a principios de 2025, sus defensas se adormecieron y en agosto recibió la llamada que creía imposible. Nueve meses después, hace balance: «Estoy aquí hoy porque un equipo creyó en mí e hizo avanzar la ciencia. Me dieron una segunda oportunidad de vivir… otra vez».
Diez años de programas especiales
A diferencia del fragmentado sistema sanitario estadounidense, España cuenta desde 2015 con una herramienta que ha revolucionado la vida de este colectivo: el programa PATHI, un plan nacional para priorizar a los pacientes hiperinmunizados. Este sistema de red gestionado por la ONT da prioridad a cualquier paciente hiperinmune a nivel nacional En la actualidad, un donante compatible aparece en cualquier comunidad autónoma, anteponiendo su seriedad a los tradicionales criterios geográficos.
Las cifras de la ONT avalan el éxito del modelo español. Entre junio de 2015 y diciembre de 2025, un total de 2.830 pacientes fueron incluidos en el programa PATI, de los cuales 1.327 recibieron con éxito un riñón. “Pasamos de una probabilidad de trasplante de sólo el 0,2% antes de lanzar pathi a un éxito rotundo del 47% de los trasplantes dentro del programa”, explica Domínguez-Gil. Los análisis a largo plazo, publicados por la ONT en la revista “Transplantation”, confirman además que la supervivencia al año de estos órganos y las tasas de rechazo son comparables a los de un paciente común.
Sin embargo, el éxito del programa nacional no oculta el hecho de que todavía hay grupo de pacientes extremadamente complejos para quienes PATHI no es suficiente. Aquí es donde los tratamientos médicos de desensibilización, como la inlifidasa, una costosa enzima que destruye temporalmente los anticuerpos, sirven de puente. En el futuro, si ensayos clínicos posteriores confirman la viabilidad de CAR-T, estas células diseñadas podrían agregarse a esta estrategia combinada para salvar a los pacientes más desesperados del sistema.
CAR-T, una cuestión económica
El principal obstáculo para que este avance pase por los laboratorios y llegue a la práctica clínica habitual es el mismo que condiciona su uso en oncología: la Precio y complejidad de la producción.. Los CAR-T requieren extraer sangre del paciente, enviarla a una planta de fabricación de células para modificarla genéticamente y luego reinyectarla semanas después bajo estricta supervisión médica, un proceso que actualmente cuesta cientos de miles de euros por tratamiento.
“Los pacientes más complicados probablemente serán los que utilicen esta terapia”
Beatriz Domínguez-Gil
Presidente de la ONT
Robert Montgomery, director del Instituto Langone de Trasplantes de la Universidad de Nueva York y coautor de la investigación “NEJM”, destaca que los buenos resultados de tolerancia de este primer ensayo justifican el esfuerzo logístico y científico. «Este primer éxito refleja lo que es posible cuando equipos de diferentes instituciones traspasan los límites de la terapia celular. Este tratamiento abre nuevas opciones que podrían salvar miles de vidas cada año», afirma el cirujano. En un escenario de recursos limitados, la clave estará en refinar el diagnóstico para saber qué pacientes se beneficiarán más de este borrado inmunológico.
El director de la ONT comparte este análisis, que vaticina que, si el tratamiento se consolida con un seguimiento más prolongado, se impondrán criterios de selección estrictos. «Disponer de estos tratamientos, que seguramente serán muy caros, siempre nos obligará a seleccionar los casos en los que aplicarlos. Los pacientes más complicados, los que no pueden ser trasplantados ni con el programa PATHI ni con otro tipo de estrategias farmacológicas, serán probablemente los que utilicen esta terapia», concluye Domínguez-Gil.
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