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El «acuerdo marco» entre Israel y Líbano deja en el aire la salida israelí del sur del país

El «acuerdo marco» entre Israel y Líbano deja en el aire la salida israelí del sur del país
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  • Publishedjunio 27, 2026



Conmemoración de Ashura en el Líbano, junio de 2026

– Europa Press/Contacto/Marwan Naamani

MADRID, 27 de junio (EUROPA PRESS)-

El texto final del acuerdo marco firmado el pasado viernes por Líbano e Israel no implica en modo alguno la retirada israelí de las zonas que ha invadido en el sur del país, una salida «gradual» siempre condicionada al desarme de las milicias de Hezbolá, efectiva sólo en dos «zonas piloto» que, según fuentes oficiales israelíes, se encuentran más allá de los límites originales de lo que Israel llama la «zona tampón» establecida en abril.

El acuerdo, publicado por el Departamento de Estado estadounidense, habla de un «proceso recíproco y gradual» mediante el cual el ejército libanés «restablecerá la soberanía efectiva» sobre todo su territorio, pero «a la espera del desarme verificado» de Hizbulá, que ya rechazó este acuerdo y advirtió por enésima vez que no iniciará un proceso de desarme basado en estas conversaciones entre Beirut y Tel Aviv.

El texto menciona la existencia de «zonas piloto» cuya seguridad será asumida, también «gradualmente», por el ejército libanés si Israel percibe que existen las garantías de seguridad necesarias. De momento, ambas partes han acordado dos «zonas iniciales» que Israel, según fuentes oficiales al ‘Times of Israel’, abandonaría inmediatamente. Sin embargo, pertenecen a la parte sur del país que Israel ha ocupado más recientemente y no incluyen posiciones estratégicas como la fortaleza cruzada de Beaufort, bajo control israelí desde el 31 de mayo.

Las futuras «zonas piloto» se establecerán «de mutuo acuerdo» y la población libanesa sólo podrá regresar «una vez que se haya confirmado el éxito del desarme y el desmantelamiento de las infraestructuras» de Hezbolá y se hayan concluido «los esfuerzos de reconstrucción con apoyo internacional».

Beirut se ha comprometido a restaurar el monopolio estatal sobre el uso de la fuerza no sólo mediante el desarme de Hezbolá, sino también mediante la exclusión del partido-milicia de «cualquier papel militar o de seguridad, y también promete implementar un «programa riguroso, basado en resultados, para fortalecer la capacidad de las Fuerzas Armadas Libanesas para ejercer pleno control militar y de seguridad dentro del Líbano». Israel, por su parte, declara por escrito que no tiene «ambiciones territoriales» en el Líbano y reconoce el «ejercicio de soberanía» del Gobierno libanés sobre todo el territorio, aunque se reserva el «derecho de autodefensa» para responder a cualquier nuevo ataque de Hezbolá.

Ambos gobiernos se comprometen a establecer un grupo de coordinación militar, con el apoyo y participación de Estados Unidos, para asegurar la implementación general del acuerdo marco.

Por separado y simultáneamente, Estados Unidos movilizará a sus socios internacionales para apoyar activamente al Gobierno del Líbano en la reconstrucción del país, la reparación de la infraestructura, la reactivación de la economía y la creación de oportunidades para la prosperidad, con «significativa asistencia humanitaria y de reconstrucción para el Líbano, programas de recuperación económica e iniciativas de inversión, para que el país pueda recuperarse de años de conflicto y proporcionar un futuro mejor para todos sus ciudadanos».

Finalmente, y en línea con sus «objetivos comunes de establecer relaciones estables y pacíficas», Israel y el Líbano se comprometen a tomar «medidas de buena fe que demuestren una intención positiva, incluido el cese de todas las acciones hostiles o adversas en los foros políticos o legales internacionales, y se comprometen a trabajar para la búsqueda y devolución de restos humanos y la liberación de los detenidos».



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