Dos nuevas réplicas siembran pánico en Venezuela y ya van más de 300 desde la tarde del terremoto
En medio de las «horas cruciales», como las llamó la «presidenta encargada», Delcy Rodríguez, para referirse a un tiempo de rescate de los sobrevivientes del terremoto que comienza a agotarse, Venezuela tuvo este sábado dos nuevas réplicas de mediana intensidad que volvieron a instalar el temor en Caracas y otras zonas del centro y el norte de un país golpeado por al menos 920 muertes y caso 4000 heridos. Todos saben que esa cifra es promisoria y se preparan para lo peor.
[–>[–>[–>La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) reportó que los movimientos telúricos tuvieron una magnitud de 3 que quizá en otro momento habría causado una leve intranquilidad o pasar inadvertidos. Pero la marca en los cuerpos, las emociones y el espacio del doble seísmo del miércoles ha modificado la percepción más sutil. Así han vivido los venezolanos cada una de las más de 300 réplicas. Una de las de este sábado tuvo lugar en La Guaira, la zona cero del desastre, a 30 kilómetros de la capital, donde se han derrumbado más de 100 edificios.
[–> [–>[–>[–>[–>[–>Delcy Rodríguez informó que ya se encuentra recuperado en un 60% el suministro eléctrico en la destruida La Guaira, el principal balneario de los caraqueños. Cada verano acuden a esas playas del Caribe un millón de personas. El mapa de esa ciudad ya no será el mismo. La «presidenta encargada» dijo que el Gobierno se enfoca en la recuperación del servicio de agua potable. Otro de los desafíos es asegurar la alimentación de la población afectada. Pero, sobre todo, existe una prioridad mayor de los rescatistas, bomberos, médicos y voluntarios: sacar de las entrañas del derrumbe a quienes han quedado atrapados y todavía respiran. «Tenemos fe de que los vamos a rescatar», y recordó que las primeras 72 horas son vitales para cumplir ese objetivo. «Quiero informar que en próximas horas estarán llegando misiones de más países. Desde ahora a mañana 10 países más se sumarán a las labores de rescate». El ministro de Interior, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, anunció que el acceso La Guaira ha quedado completamente restringido desde la noche del pasado viernes para facilitar el trabajo.
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Hospitales colapsados
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Tanto en la zona cero como en Caracas, los hospitales, que arrastraban señales de profundo deterioro por años de crisis y los efectos de las sanciones económicas de EEUU, mostraban el mismo rostro del colapso. Los médicos, enfermeros y técnicos no dan abasto. Hacen lo que pueden. De acuerdo con el diario El Nacional se recibe la atención «con lo mucho o lo poco» que los profesionales tienen a mano. Las áreas de emergencia y zonas de espera de los hospitales caraqueños y aledaños a la capital, Dr. Miguel Pérez Carreño, Periférico de Catia, José María Vargas y Domingo Luciani, permanecían repletas de familiares y conocidos aguardaban por información sobre el estado de sus seres queridos. Lujuanis Ortega, especialista en Medicina Interna y jefa de la emergencia matutina de uno de los nosocomios, llamó a la ciudadanía a colaborar con sus propios termómetros digitales para niños, analgésicos, antiinflamatorios, antihipertensivos, gasas, guantes, tapabocas e inyectadoras. «Se nos están agotando bastante y rápido».
[–>[–>[–>Venezuela, tan polarizada y al borde del enfrentamiento antes del 3 de enero, se ha volcado a la ayuda sin miramientos. Los litigios del pasado y los desafíos de la transición democrática han quedado en suspenso. El Gobierno interino habilitó un espacio para el reclutamiento de los voluntarios. La sociedad civil ha tratado también de organizarse con el mismo propósito en universidades, plazas y parques de Caracas, convertidos en los hechos en centros logísticos. No solo se trata de asistir a los capitalinos sino enviar insumos a La Guaira.
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Las paredes de la principal ciudad de Venezuela han comenzado visualizar un mismo pedido a través de carteles improvisados. Cambian los nombres y los teléfonos. Lo que tienen en común es la misma frase: «se busca».
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[–>Triple espera
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Los venezolanos atraviesan estas horas en medio de una triple espera: quieren saber si un familiar o amigo ha podido ser rescatado y, si, en el caso de que eso ha sucedido, podrá recuperarse. Pero a la vez, existe otro tipo de espera, la que se relaciona con la vuelta al hogar. En numerosas aceras de las manzanas que exhiben distintos niveles de destrucción se ve la misma escena: muebles, colchones inflables, maletas que no terminaron de completarse y cajas con cosas que el terremoto no rompió. «Mujeres y hombres se sientan a vigilar sus enseres recién sacados frente a sus edificios surcados de grietas. Las autoridades les han advertido que no pueden volver a sus apartamentos por los riesgos de desplome. Se han quedado afuera, despojados por completo de su cotidianidad», señaló Efecto Cocuyo.
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