Por la vía verde de la sierra de Segura hasta Alcaraz | Escapadas por España | El Viajero
En España existen más de 3.600 kilómetros de antiguas vías ferroviarias en desuso que han sido recuperadas para servir como rutas de ciclismo y senderismo. Uno de ellos es el Camino Natural Vía Verde, que se extiende entre la Sierra de Segura, en Jaén, y la Sierra de Alcaraz, en Albacete, y del que recientemente se han puesto en servicio varios tramos. Se trata de la vía verde que recupera el antiguo trazado ferroviario de la línea Baeza-Utiel, que unía Jaén con el Levante español y que quedó abandonado antes de su finalización en el último tercio del siglo pasado. Hoy en día, esta ruta salpicada de olivares y paisajes de montaña se ha transformado en una atractiva ruta para ciclistas y senderistas, que transcurre por pueblos llenos de historia y lugares de alto valor ecológico, como las montañas con interminables olivares de la Sierra de Segura, pasando por los cañones de los ríos Segura y Mundo y hermosas vistas panorámicas de las estribaciones más orientales de Sierra Morena.
Esta vía verde, de aproximadamente 50 kilómetros de longitud, cuenta con ocho espacios naturales protegidos situados en un radio inferior a cinco kilómetros: el Parque Natural y Reserva de la Biosfera de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, los Lugares de Importancia Comunitaria (LICS) Cuencas del Rumblar, Guadalén y Guadalmena; Sierra del Relumbrar y faldas de Alcaraz; sierra de Alcaraz y Segura; cañones de Segura y Mundo; así como las ZEPA Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas (Red Natura 2000).
En tierras andaluzas se desarrolla en un paisaje de colinas y cerros dominados por el olivar en zonas alejadas de las ciudades y lindando en su recorrido con el parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. La Ruta Natural Segura-Vía Verde, impulsada por la Diputación Provincial de Jaén y desarrollada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en 2015, forma ahora parte del Programa de Rutas Verdes, dinamizado e impulsado por la Fundación de Ferrocarriles Españoles desde 1993.

El camino se abre a un espacio salvaje, lleno de naturaleza y paisajes idílicos. La ruta comienza junto al mismo hito kilométrico, en el kilómetro 217 de la carretera nacional Bailén-Albacete (N-322), a dos kilómetros de Arroyo del Ojanco (Jaén) y a un kilómetro de su estación abandonada, donde carteles y señales identifican el punto de partida.
El primer kilómetro desciende hasta el viaducto del río Guadalimar, una monumental estructura de hormigón con un largo tablero de 175 metros de longitud sostenido por cinco grandes arcos. El viaducto resulta un mirador excepcional sobre la galería forestal del río. Guadalimar es también el punto más bajo de la ruta.
Una vez pasado el río, el trazado de la antigua vía ferroviaria fue ocupado por el acceso a una instalación de biogás a lo largo de un kilómetro y medio. La alternativa es un camino paralelo que, evitando viaductos, toma varias rampas de subida y bajada.
Al desviarse el asfalto, el trazado vuelve a monopolizar el andén ferroviario. La vía verde del Segura recupera las ventajas del trazado original e inicia un largo recorrido por un paisaje de lomas y colinas, dominado por olivares bordeados y una alternancia de campos baldíos donde prolifera la retama, salpicada de ejemplares aislados y focos de pinar. Al mismo tiempo, a lo lejos, a cada lado, se alzan altas montañas donde el olivar se eleva hasta el denso pinar que corona las cumbres. En un terreno tan complejo, el ferrocarril traza largas líneas rectas gracias a sus estructuras más características. Hay altos terraplenes construidos sobre valles fluviales, trincheras para superar las elevaciones del terreno y falsos túneles donde las paredes de tierra de las trincheras son demasiado blandas.
Desde el kilómetro 122 se puede observar cómo, en la sierra que cierra el horizonte sur, se abre una profunda garganta. Los Guadalimar cavaron un paso hacia la Sierra de Segura, donde se encuentra estratégicamente situado el pueblo de La Puerta de Segura. Al pie de dicho foso, sobre un cerro, se divisa el castillo y pueblo de Segura de la Sierra encaramados sobre una montaña, dominando los límites del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.

A la vista del barrio de La Agracea se encuentra otra parada del camino. A un lado hay un campo de tiro, cuya barra representa la única posibilidad de reabastecimiento cerca de la vía verde. Unos 200 metros más adelante hay una pista de grava que desciende hasta el cruce ferroviario original y permite a los vehículos acceder al aparcamiento situado frente a la primera estación del recorrido. La antigua estación de Puente de Génave tiene el mismo modelo arquitectónico que las demás. Está compuesto por un edificio principal de viajeros y un almacén de mercancías con sus respectivos andenes. Sin embargo, aquí se complementa con un andén ganadero, que no se verá en otras estaciones, junto al cual se ha habilitado una zona de descanso. Pasada la estación el camino se enreda con los cursos de los arroyos Gavilán y Moral. El recorrido sinuoso, obligado por profundos valles de fuertes pendientes. En este entorno agreste prolifera un pinar que, primero, llega a la carretera a través de los intermitentes bulevares que atraviesa como altos terraplenes, y finalmente se convierte en protagonista.
Los pinos embellecen el recorrido entre el caserío de Bonache, poco antes de cruzar el límite del parque natural, y la trinchera del kilómetro 129. Este tramo incluye una zona de descanso, una parada idílica, porque el verdor y la sombra de los pinos lo convierten en un oasis. Durante el recorrido por el parque natural nos encontramos con el paisaje dominante de olivos y páramos. La vegetación cambia, pero no el entorno de los arroyos que siguen acosando el sendero.
A partir de ahora, la vía verde del Segura toma una gran trinchera de altas paredes de roca que se curva hacia la izquierda, que se eleva sobre dos altos terraplenes a modo de mirador sobre el profundo valle, para finalmente hundirse bajo tierra. El túnel de Génave, el más largo del recorrido, cuenta con una galería recta de 277 metros en perfecto estado. Pero carece de iluminación, por lo que es recomendable llevar linterna o luces en la bicicleta.
Desde la estación de Génave nos encontramos con un entorno montañoso, con largas rectas entre olivos y terrenos baldíos. Mismo entorno, pero diferentes vistas panorámicas. En el lado izquierdo (norte), Sierra Morena desciende y el panorama se abre. La vista se puede perder en los límites de la provincia de Jaén e incluso ver los Campos de Montiel, en Ciudad Real.
El recorrido por el parque natural finaliza con un viaducto que deja a un lado la finca de Santa María. La ruina de las casas y la dureza del lugar dan una sensación de gran desolación. Desde esta finca asistimos a un cambio radical en el entorno. El olivar ya no es omnipresente y ahora se alternan campos de cultivos herbáceos con terrenos baldíos donde proliferan la retama y las encinas. La estación de Villarrodrigo dispone de una zona de descanso y acceso. Luego llega el último tramo del recorrido en su tramo jaén: un suave descenso de kilómetro y medio entre llanos campos de cereal.

Si el camino natural está destinado a ciclistas y senderistas, también es una buena oportunidad para detenerse en el rico patrimonio cultural de los pueblos que atraviesa esta vía verde. En Arroyo del Ojanco podrás visitar el Centro de Interpretación de la Cultura Romana; y en Segura de la Sierra, que forma parte del selecto club de los pueblos más bellos de España, aguardan el castillo y la villa (declarada paisaje pintoresco y conjunto histórico-artístico), la iglesia parroquial de Santa María del Collado, el ayuntamiento, la fuente imperial, la casa de Jorge Manrique, la iglesia de los jesuitas, la plaza de toros, los baños árabes, los lienzos, las torres y las puertas de acceso a la muralla. En Puente de Génave descansan los restos del antiguo puente romano sobre el río Guadalimar; en La Puerta de Segura, la Iglesia de San Mateo, el barrio de Beas y Peñón, el Paseo del Guadalimar y la torre del castillo; en Génave, la Torre de la Tercia, la Torre de la Laguna y la Iglesia de la Inmaculada Concepción; y en Villarrodrigo, el Centro de Interpretación Histórica de Las Defensas de Frontera, en la torre del antiguo castillo.
Esta ruta también se conoce como Vía Verde del Renacimiento, precisamente porque sigue el camino que el eminente arquitecto Andrés de Vandelvira (nacido en Alcaraz) recorrió durante su incursión en la provincia de Jaén, donde dejó una huella imborrable, especialmente en las localidades patrimoniales de Úbeda y Baeza o en la Catedral de Jaén.
Para ampliar la ruta
La Vía Verde del Segura finaliza en el límite provincial con Albacete, pero el recorrido puede continuar por la Vía Verde de la Sierra de Alcaraz o incluso hasta la capital albaceteña, aunque todavía queda un tramo sin recuperar de 16 kilómetros más allá de la estación de Reolid y hasta la localidad de Alcaraz.

El ferrocarril que uniría las localidades de Baeza (Jaén) y Utiel (Valencia), que nunca se completó, pretendía abarcar múltiples y muy diferentes territorios. Pero quizás la contradicción paisajística más exacerbada sea la correspondiente a este apartado. Su recorrido nos lleva primero por la llanura de Albacete, un terreno homogéneo y agrícola, para luego sumergirnos en la cuenca del río Jardín, un espacio de tránsito hacia un terreno agreste y montañoso que culmina en la Sierra de Alcaraz.
El recorrido cuenta con señalización de información y evacuación, señalización, barandillas, bolardos, repoblación del arcén, zonas de descanso con mesas, bancos, papeleras, aparcamientos para bicicletas y accesos a las antiguas estaciones.
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