Los costes de reestructuración que afronta el Grupo VW amenazan con absorber los ingresos por la venta de activos
El Grupo Volkswagen, segundo consorcio con ventas y producción de vehículos a nivel mundial y líder en el mercado europeo, atraviesa una crisis de dimensiones aún desconocidas.
Hasta la fecha, los mayores recortes de empleo en la industria del automóvil los llevó a cabo General Motors en la década de 1990.
Así, el grupo norteamericano recortó 74.000 puestos de trabajo y cerró 21 fábricas debido a una caída de la demanda y a la incipiente competencia japonesa.
Más de tres décadas después, el Grupo Volkswagen amenaza con batir esa marca para acometer la salida de hasta 100.000 trabajadores y cerrar cuatro plantas en Alemania ante la caída de la demanda, la transición a la electrificación y la fuerte competencia de los fabricantes chinos.
Oliver Blume, director general del gigante automovilístico alemán, presentará el próximo 9 de julio su plan de ahorro ante el consejo de supervisión, máximo órgano de decisión del consorcio automovilístico formado por representantes de la empresa y de los trabajadores.
Para aligerar su estructura y mejorar su balance, el Grupo Volkswagen vendió una participación mayoritaria en Everllence, su negocio de motores, turbomaquinaria y soluciones de descarbonización, al fondo estadounidense Bain Capital.
Una operación que cerró en 10.000 millones de euros y que generó unos ingresos de 7.400 millones.
Esta operación se vio eclipsada un día después por el anuncio de los nuevos planes de reestructuración de la empresa.
Este nuevo programa de recortes «Sólo traerá beneficios a medio y largo plazo, pero al mismo tiempo implicará grandes costes iniciales»según explican los analistas de rating corporativo de Scope Rating, Lucas Pozza y Michel Bove, en una nota a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL-Invertia.
«Por muy positivo que pueda ser a corto plazo que el crédito monetice activos no esenciales con valoraciones atractivas, el impacto crediticio final dependerá de cómo la dirección asigne los fondos en el contexto de un plan de inversión de capital e I+D de 160 mil millones de euros para el período 2026-2030», señalan los analistas.
Cabe recordar que el nuevo plan quinquenal contempla inversiones por 160.000 millones de euros. Una cifra que equivale a un recorte de 10.000 millones respecto al plan 2025-2029.
De hecho, los analistas reconocen que «es probable que una parte significativa de los ingresos de la venta quede absorbida por costes de reestructuración puntuales (indemnizaciones por despido, cierres de plantas, etc.)».
Una situación que «limitará cualquier mejora significativa e inmediata en los indicadores de apalancamiento y flujo de caja».
Venta de activos
Ante este panorama, la agencia de calificación alemana afirma que «es posible imaginar que la dirección de Volkswagen busque optimizar aún más su cartera multimarca».
Estas incluyen opciones para la venta parcial o total de empresas como PowerCo (filial de baterías del grupo), ADMT (filial de conducción autónoma, movilidad y transporte), ducati o Lamborghini.
«Estas operaciones también podrían tener un impacto positivo en la solvencia si se realizaran con valoraciones favorables y si los ingresos se utilizaran para reducir el apalancamiento, aunque persiste cierto riesgo de ejecución y existen dudas sobre el interés del mercado», explican.
A nivel financiero hay que tener en cuenta que el Grupo Volkswagen está sufriendo las consecuencias del estancamiento de los ingresos y la caída de los márgenes.
Scope Ratings espera presiones para limitar el flujo de caja operativo debido a las salidas de capital resultantes de la reestructuración y el mantenimiento de un alto nivel de inversión en activos fijos, incluidas las importantes inversiones anunciadas en China.
«En general, el impacto combinado de la venta de Everllence y el programa de reestructuración es neutral en el corto plazo. Los indicadores de calidad crediticia de Volkswagen siguen bajo presiónmientras que los beneficios de la reestructuración y las inversiones en China son inciertos en cuanto a su oportunidad y magnitud», detallan los analistas.
A medio plazo, la agencia de calificación señala que «la mejora de estos indicadores dependerá de una reducción efectiva de los costes y de la estabilización de los márgenes, especialmente en China y en los segmentos de vehículos eléctricos».
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