Investigan la violación en Valencia de una adolescente trans después de intoxicarla con droga alfa
La Policía Nacional y un juez de Valencia están investigando la agresión sexual sufrida por una joven trans de 17 en una vivienda de la ciudad en la que el sospechoso la habría intoxicado con la droga alfa, el peligroso compuesto químico que en los últimos meses ha estado detrás de varios episodios mortales durante encuentros sexuales entre hombres. El de la adolescente trans es uno de los primeros casos en los que los investigadores cuentan no únicamente con el relato de la víctima y su descripción de los síntomas tras la ingesta de esa droga psicoactiva que produce estados de delirio agudos y ataques autolesivos, sino con una prueba objetiva: el positivo tras el análisis hospitalario en busca de esta catinona. Hasta ahora, casi todos los episodios se han producido durante el consumo voluntario de alfa o flakka, su nombre en la calle, aunque existe una alerta policial desde hace unos dos meses ante la detección de su uso en agresiones sexuales con sumisión química.
[–>[–>[–>Los hospitales valencianos están siendo pioneros en la adición de alfa al test de detección de drogas que se aplica cuando hay una sospecha de tóxicos en un paciente, algo que se puso en marcha precisamente después de que se registraran esos tres casos mortales, dos de los cuales habían pasado inicialmente como actos suicidas, y varias intoxicaciones graves con hospitalización incluida.
[–> [–>[–>La violación que ahora investiga la Unidad de familia y atención a la mujer (UFAM) de la Jefatura Superior de Policía de València se produjo durante la noche del 25 de junio pasado, en un domicilio al que la chica acudió tras entablar una conversación a través de Instagram con un hombre al que, al parecer, no conocía con anterioridad, pero quien se ofreció a servirle de apoyo emocional tras ser rechazada por otro chico la noche anterior durante un encuentro que acabó mal.
[–>[–>[–>
A través de Instagram
[–>[–>[–>
Según relató la joven, la Noche de San Juan había conocido en la playa a un chico con el que empezó a intimar aunque, en un momento determinado, al confesarle que era trans y que aún no había completado la transición de sexo y que, por tanto, conservaba los órganos sexuales masculinos, la rechazó bruscamente. Horas después, sobre las dos de la tarde del 25 de junio, y después de haber hecho comentarios alusivos a su estado depresivo en su perfil de Instagram, el ahora detenido le pidió que le siguiera en la aplicación, lo que le permitió entablar una conversación con ella en la que el hombre se prestó a darle apoyo emocional.
[–>[–>[–>Pasaron varias horas y, dado que no podía parar de llorar y no quería que su familia se enterase, volvió a hablar con ese desconocido quien la invitó a ir «a su casa», para hablar y darle apoyo. Así las cosas, le dio una dirección y la adolescente acudió. Una vez en el piso, en el que había otro hombre, su anfitrión le ofreció una bebida, y ella accedió a tomar una Coca Cola. La adolescente le vio verter en la cocina el refresco en dos vasos; uno se lo ofreció a ella y el otro se lo quedó.
[–>[–>[–>[–>[–>[–>
Sudor extremo, palpitaciones, mareos,…
[–>[–>[–>
La víctima relataría más tarde en el hospital que al poco de beber los primeros sorbos empezó a sudar de una manera exagerada, a tener palpitaciones, a notar el corazón desbocado, a sentirse totalmente mareada, con dificultad para respirar y a perder la noción de la realidad. Después de eso, sabe que el desconocido empezó a besarla, que ella cada vez se encontraba peor pero que no podía moverse, que la llevó a la habitación y, a partir de ahí, el fundido a negro.
[–>[–>
[–>La chica despertó con esos mismos síntomas y completamente desnuda, sin saber qué había pasado. En ese momento, cuando le preguntó que qué le había hecho, el presunto agresor, a quien ella creía dueño del piso, la echó de la casa de malos modos. El segundo hombre que había en la casa, y que nada tuvo que ver con el hecho, le dijo lo mismo, que cogiese sus cosas y se fuese. La joven, desesperada, llamó a un amigo para pedirle ayuda y le esperó en la calle. Apenas habían pasado tres horas desde que había llegado a la vivienda.
[–>[–>[–>
Del Clínico la enviaron a La Fe
[–>[–>[–>
Ya de madrugada, no pudo más y le contó a su madre lo sucedido. Con la certeza de que su hija había sido víctima de una agresión sexual con sumisión química, la acompañó al Hospital Clínico, donde decidieron no atenderla porque su hospital de referencia es La Fe.
[–>[–>[–>Fue en este segundo centro sanitario donde, ante el pormenorizado relato de la chica rememorando esos síntomas -la flakka, el sobrenombre callejero de alfa, produce hipertermia (subida brusca de la temperatura que provoca un intenso calor), taquicardia, alucinaciones y dificultad respiratoria, además de euforia exacerbada, aumento de la libido, psicosis y paranoia-, los médicos de urgencias del Hospital La Fe de Valencia decidieron tomarle una muestra de orina en busca de tóxicos.
[–>[–>[–>
No sabía qué era la flakka
[–>[–>[–>
Acertaron: dio negativo al resto de estupefacientes -la adolescente ya les había dicho que no había tomado droga alguna-, pero positivo a alfa PVP, droga cuya existencia la adolescente ni siquiera conocía. Nada certificar la presencia de la droga, se puso en marcha el protocolo de agresiones sexuales.
[–>[–>[–>
Tras alertar al juzgado de guardia, función que ese día desempeñaba el titular de la plaza 1 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Valencia, se puso el hecho en conocimiento de la Policía Nacional. Las investigaciones de los agentes especializados en investigar agresiones sexuales acudieron al domicilio señalado por la joven y averiguaron que, en realidad, ese era el piso de la madre de un amigo -el segundo hombre que la chica vio en la casa-, a través del cual acabaron localizando al sospechoso. Este fue finalmente detenido el pasado viernes, 3 de julio, y puesto a disposición judicial un día después, el sábado, momento en que la jueza de guardia acordó la libertad provisional del presunto agresor sexual, quien niega los hechos.
[–>[–>[–>
Fuente: Levante – EMV
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí