Las brumas se han convertido en el gesto de belleza que todas las marcas están incorporando a su gama
Las brumas llevan años presentes en el mundo de la cosmética, pero nunca habían ocupado tanto espacio en los lanzamientos de marcas y en Este año 2026 se han convertido en un auténtico fenómeno. Hidratantes, calmantes, antioxidantes, con protección solar o incluso activos neurocosméticos, este formato ligero se ha convertido en uno de los imprescindibles del verano y en un nuevo gesto de belleza que va mucho más allá del simple efecto refrescante.
Los datos confirman que esto no es una percepción. Según un análisis de Klarna, las ventas de brumas perfumadas aumentaron un 350% entre enero y junio de 2025, impulsadas por el aumento de las capas de perfume, un Tendencia que ya ha acumulado más de 7.650 millones de visitas en TikTok. Pero, si las redes sociales lo convierten en objeto de deseo, ¿realmente se convertirán en un paso más en la rutina o nos encontraremos ante un fenómeno temporal?
Brumas con ingredientes activos para el cuidado.
Más allá del formato, el verdadero valor de una bruma reside en su composición. Como ocurre con cualquier otro cosmético, su eficacia dependerá de los principios activos que incorpore y del objetivo para el que fue formulado. “Los ingredientes más interesantes son aquellos que Proporcionan un beneficio comprobado dentro de la propia fórmula.«, explica la farmacéutica Inés Nieto. Entre los humectantes destaca «la glicerina, el ácido hialurónico, la betaína o la ectoína», mientras que para calmar y reparar la piel destaca ingredientes como «pantenol, alantoína, centella asiática, extracto de avena o madecasósido». En el apartado de antioxidantes recomienda buscar «vitamina C estable, ácido azelaico, té verde, resveratrol o ácido ferúlico». La farmacéutica Estíbaliz Lancha, también farmacéutica y perfumista, además de fundadora de la empresa Ateliest, reconoce que no existe un ingrediente universal, sino que todo depende de las necesidades de cada piel. »Para la hidratación destacan ingredientes como la glicerina, el ruibarbo o el ácido hialurónico. “Para fortalecer la microbiota y la barrera cutánea, los prebióticos pueden aportar un valor diferencial”.
En el caso de pieles sensibles, añade que “ingredientes como la centella asiática, el pantenol o ciertos extractos botánicos pueden resultar muy interesantes”, mientras que “Los antioxidantes también son un gran plus: niacinamida, ashwaganda…Además, se centra en «la incorporación de activos neurocosméticos, que pueden influir en nuestro bienestar a nivel del sistema nervioso gracias al eje cerebro-piel». El mensaje de los dos expertos es claro y recomiendan detenerse a leer el INCI y comprobar qué principios activos incorpora y si realmente cubren las necesidades de la piel.
¿Esencial o complemento a la rutina?
El éxito de las brumas no significa que deban convertirse en un paso obligatorio en cualquier rutina. “Siendo dermatológicamente estricta te diré que los posicionaría más como un complemento”, especifica Inés Nieto. “Para mí una rutina básica y eficaz aborda la limpieza, la hidratación y la fotoprotección”. En este contexto, explica que “la bruma puede proporcionar comodidad, hidratación adicional o beneficios específicospero no es un paso imprescindible para mantener una piel sana». Eso sí, precisa que su utilidad aumenta en determinadas situaciones. «Su valor aumenta cuando responde a una necesidad concreta o a una patología donde supone un cambio: piel sensibilizada, rosácea, exposición frecuente a ambientes secos, búsqueda de un efecto calmante inmediato… De lo contrario, para mí serán un complemento muy opcional».
Por su parte, Estíbaliz Lancha comparte esta visión. «No los clasificaría como imprescindibles dentro de una rutina en el sentido estricto del término. «Una rutina básica eficaz puede funcionar perfectamente sin niebla». Sin embargo, considera que «bien formulada, puede conviértete en el elemento que realmente marca la diferencia. “Puede que sea uno de los productos más utilizados precisamente por su facilidad de uso”. Así, más que un paso obligatorio, lo define como “una herramienta versátil que permite añadir beneficios específicos a lo largo del día de una forma muy sencilla”.
El cosmético que acompaña la piel durante todo el día
Una de las grandes ventajas de las brumas es que no se limitan al tiempo de la rutina facial. Su facilidad de aplicación permite incorporarlos siempre que la piel los necesite, adaptándose a situaciones muy diferentes. Como explica Inés Nieto, quienes más se pueden beneficiar son “aquellos con piel sensible o reactiva; rosácea; piel deshidratada; pacientes con patologías cutáneas en las que provoca irritación, o personas que suelen maquillarse para evitar agujetas». En cuanto a su aplicación, se recomienda utilizarlas «a unos 15-20 cm del rostro» y, en el caso de fórmulas hidratantes, hacerlo «a demanda».
La farmacéutica Estíbaliz Lancha recuerda que, tradicionalmente, «las brumas se utilizaban como tónico, es decir, después de la limpieza y antes del sérum o la crema», aunque considera que hoy en día ofrecen muchas más posibilidades. “Personalmente creo que uno de sus mayores atractivos es precisamente Permiten romper con la rutina de cuidados clásica y apoyar a la persona en otros momentos del día.Su uso, insiste, siempre dependerá del tipo de producto. “Se puede volver a aplicar una bruma hidratante cuando la piel se sienta tirante; un calmante cuando aparece irritación; y una bruma diseñada para ayudar a gestionar los efectos del estrés se puede utilizar en momentos de mayor tensión mental o cuando necesitamos recuperar la sensación de claridad y equilibrio.
Más allá del auge
Aunque el auge de las brumas ha sido impulsado por las redes sociales y una nueva forma de abordar el cuidado de la piel, los expertos coinciden en que su éxito va mucho más allá de una moda estacional. “Las brumas no son una nueva tendencia cosmética; lo que vemos es la evolución de una forma cosmética clásica hacia usos cada vez más sofisticados“, resume Estíbaliz Lancha, y añade que “de la misma manera que las cremas o sérums siguen siendo el tratamiento, las brumas se convierten en el acompañamiento constante de la piel durante todo el día”.
Brumas faciales para el verano
Niebla Botánica Activa de Ateliest.
DR
Taller
Active Botanical Mist es una esencia que se puede utilizar a diario y reduce el estado de activación del sistema nervioso. Puede utilizarse en cualquier momento de la rutina y aplicarse en cualquier momento del día. (125 euros)
Detox de luz azul de Lico.
DR
lico
La contaminación por luz azul es a lo que estamos más expuestos en nuestra vida diaria. Blue Light Detox contiene factores antioxidantes y una fórmula a base de lespedeza y extracto de chebula. (37,90€)
Bruma facial Arganour.
argán
Esta bruma facial contiene un 86% de aloe vera y extracto de nieve, que hidrata, calma y protege la piel. Se puede utilizar como pre-serum y también para fijar el maquillaje. (6,95€)
Resplandor de sandía de la receta Glow.
DR
Receta brillante
Watermelon Glow es una bruma facial que deja la piel con un aspecto luminoso y fresco. En su fórmula encontramos una combinación de sandía, ácido hialurónico, hibisco y aceite de germen de arroz. (Exclusivo en Sephora, 31 euros)
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