FIN DE LA VERJA | ¿Ha perdido España una oportunidad histórica para conseguir la co-soberanía de Gibraltar?
Este miércoles, Pedro Sánchez realizará una visita al Campo de Gibraltar que puede ser histórica, y muy polémica para parte del espectro político español. El presidente viajará a La Línea de la Concepción y al puesto fronterizo con Gibraltar, que ha sido derribado para permitir el paso sin controles de personas como parte del acuerdo firmado entre la Unión Europea y Reino Unido que define el encaje de la colonia británica en el resto del territorio peninsular.
[–>[–>[–>¿Pisará Sánchez Gibraltar durante la ceremonia que escenificará el derribo de la Verja? ¿Se limitará a permanecer en el lado español? ¿Se hará una fotografía con Fabián Picardo, ministro principal del Peñón, o será correspondido a su nivel por Keir Starmer, el saliente primer ministro británico?
[–> [–>[–>«La cosoberanía era perfectamente posible», sostiene el exministro de Exteriores José Manuel García-Margallo
[–>[–>[–>
La cuestión tiene una enorme carga simbólica. Si el presidente español atravesara la antigua frontera, protagonizaría un movimiento sin precedentes: nunca antes un jefe del Gobierno español ha realizado una visita oficial al territorio cuya soberanía España reclama desde hace más de tres siglos.
[–>[–>[–>
Para los defensores, el tratado supone el comienzo de una nueva etapa de cooperación para lograr una «zona de prosperidad compartida» entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar. También, la demolición del último muro continental de Europa. La apertura de la frontera facilitará la vida de los alrededor de 15.000 trabajadores transfronterizos que cada día van y vienen a sus puestos en el privilegiado enclave.
[–>[–>[–>¿Oportunidad perdida para la cosoberanía?
[–>[–>[–>
Para sus críticos, en cambio, la fotografía de Sánchez plasmará la pérdida de una oportunidad histórica para reclamar, si ya no la cesión, al menos la cosoberanía de Gibraltar entre España y Reino Unido. Sostienen que se debería haber aprovechado la oportunidad del Brexit para apretar en defensa de los intereses nacionales Era la mayor oportunidad negociadora en décadas, argumentan. Vox y Partido Popular se han opuesto al tratado.
[–>[–>[–>
Al frente de esta tesis está José Manuel García-Margallo, ministro de Exteriores del Gobierno del Partido Popular entre 2011 y 2016. García-Margallo dice que fueron precisamente las desavenencias sobre cómo negociar Gibraltar la clave en su salida del Ejecutivo de Mariano Rajoy.
[–>[–>
[–>«Mariano Rajoy me decía sobre la cosoberanía: ‘Eso es un lío’. Claro que era un lío. ¿Cómo no va a ser un lío? Perdimos Gibraltar en 1713. No nos lo van a devolver con una caja de bombones a la hora del desayuno», afirma el exministro en conversación con EL PERIÓDICO.
[–>[–>[–>
A Margallo lo sustituyó Alfonso Dastis (noviembre de 2016-junio de 2018). «Entonces Dastis dijo que la soberanía no estaba encima de la mesa. Ese fue el error», recuerda García-Margallo.
[–>[–>[–>Con Dastis como ministro de Exteriores, Reino Unido activó su cláusula de salida de la UE y empezó a pergeñarse la salida de Gibraltar de la UE. El 95,9% de los gibraltareños había votado a favor de permanecer en la Unión Europea en el referéndum para el Brexit, pero la opción «stay» perdió y el Peñón debía abandonarla junto al Reino Unido. España debía haber utilizado esa necesidad imperiosa de mantener el acceso al espacio europeo para abrir una negociación sobre la soberanía, sostiene García-Margallo.
[–>[–>[–>
El Ministerio de Exteriores no ha querido responder a la pregunta de si era planteable la cosoberanía en estas negociaciones. Su respuesta se ha limitado a recordar que «el artículo 2 del Tratado deja muy claro que la reivindicación de soberanía de España no cambia. No hay cesión alguna en materia de soberanía y jurisdicción».
[–>[–>[–>
La propuesta de cosoberanía sobre Gibraltar
[–>[–>[–>
La propuesta de cosoberanía había empezado a negociarla el exministro Josep Piqué durante el Gobierno de Aznar. García-Margallo recuerda que él la presentó a Londres y ante las instituciones europeas y Naciones Unidas.
[–>[–>[–>
Contemplaba un periodo transitorio de cosoberanía hispano-británica, amplio autogobierno para Gibraltar, doble nacionalidad para sus habitantes y la creación de una zona económica especial que beneficiara también al Campo de Gibraltar.
[–>[–>[–>
La cosoberanía se aplicaría a las relaciones exteriores (lo que habría permitido a Gibraltar mantener la vinculación con la UE a través de España), la defensa (para resolver conflictos históricos como la prohibición de que los vuelos militares sobrevuelen España) y la inmigración.
[–>[–>[–>
«Era perfectamente posible. Yo tuve conversaciones con los agentes económicos más importantes de Gibraltar y al final decían: ‘Bueno, si os ponéis muy pesados, habrá que aceptarlo'», asegura el exministro. «Nos dieron el derecho de veto y podíamos haber hecho lo que hubiésemos querido. Teníamos todas las cartas en la mano». Las directrices europeas establecieron que ningún acuerdo futuro entre la Unión Europea y el Reino Unido podría aplicarse a Gibraltar sin un acuerdo previo entre España y Londres.
[–>[–>[–>
El Gobierno británico, sin embargo, no parecía estar por la labor. Mantiene lo que llaman una «doble garantía» para con Gibraltar: no negociar un cambio de soberanía contrario a la voluntad de los gibraltareños y no entrar en una negociación sobre la soberanía que el propio Gobierno de Gibraltar no aceptara. El saliente ministro principal de Gibraltar, Fabián Picardo, siempre ha rechazado frontalmente la propuesta de Margallo. En el referéndum ilegal organizado por Gibraltar en 2002, el 98,97% de los votantes rechazó el principio de soberanía compartida entre España y el Reino Unido.
[–>[–>[–>
«No, ellos no estaban dispuestos, claro. Estaban convencidos de que iban a ganarlo todo», afirma. «Pero si nos hubiéramos puesto firmes, habrían tenido que aceptar», concluye el exministro.
[–>[–>[–>
Lo que España reclama en Gibraltar
[–>[–>[–>
La reivindicación española sobre Gibraltar se apoya en dos pilares legales: el Tratado de Utrecht y las resoluciones de Naciones Unidas sobre descolonización.
[–>[–>[–>
El artículo X del Tratado de Utrecht, firmado el 13 de julio de 1713, cedió a la Corona británica «la plena y entera propiedad de la ciudad y el castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas«. España sostiene que aquella cesión no incluyó el istmo situado al norte del Peñón, posteriormente ocupado por los británicos, ni espacios marítimos exteriores al puerto. El aeropuerto, que a partir de ahora tendrá una gestión compartida por España y el Reino Unido, está construido precisamente sobre ese istmo cuya soberanía España no reconoce al Reino Unido.
[–>[–>[–>
El segundo pilar es el proceso de descolonización. Gibraltar figura desde 1963 en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas. España defiende cada año en Nueva York que su descolonización debe regirse por el principio de integridad territorial y resolverse mediante una negociación bilateral con el Reino Unido, no mediante la independencia del Peñón ni su integración definitiva en el territorio británico.
[–>[–>[–>
Diversas resoluciones de la ONU instaron a España y al Reino Unido a negociar y vincularon la descolonización de Gibraltar con el principio de integridad territorial. El Reino Unido y el Gobierno gibraltareño, por el contrario, invocan el derecho de autodeterminación y sostienen que no puede modificarse la soberanía contra la voluntad de los habitantes del territorio. Han realizado dos referéndums (ilegales en el marco de la descolonización) desde entonces, en los que ganó por casi unanimidad la permanencia en el Reino Unido.
[–>[–>[–>
Un tratado que no habla de soberanía
[–>[–>[–>
Justo al comienzo de las más de mil páginas del tratado se especifica que ninguna de las dos partes renuncia a sus reclamaciones de soberanía.
[–>[–>[–>
El texto está dirigido a resolver los problemas prácticos derivados del Brexit: la circulación de las personas que llegan a Gibraltar y de los propios gibraltareños, muchos de los cuales tienen casas en el Campo de Gibraltar; las mercancías y su encaje en la unión aduanera; o cuestiones como la fiscalidad (con la creación de un impuesto sobre el valor añadido en el lado gibraltareño del 15% para mitigar la competencia desleal con el 21% del lado español, o medidas para sacar a la colonia de la lista de paraísos fiscales); los derechos de los trabajadores (por ejemplo, un fondo para incrementar sus pensiones), el medioambiente (los asuntos de los vertidos de aguas residuales o los «rellenos» del mar) y la cooperación policial.
[–>[–>[–>
El Reino Unido y la Unión Europea firman el tratado este martes en Bruselas y el paso libre de controles comenzará a aplicarse provisionalmente a partir de este miércoles, 15 de julio. Luego deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo, donde previsiblemente saldrá adelante, probablemente con los votos en contra del Partido Popular español.
[–>[–>[–>
Suscríbete para seguir leyendo
Puedes consultar la fuente de este artículo aquí