Me encanta su tortilla vaga y no hay sitio nunca. Es maravilloso
¿Qué tiene un rincón escondido en el distrito de Chamartín ¿Colgar el cartel de ‘completo’ a diario y convertirse en el ojo derecho de artistas, intelectuales y amantes de la gastronomía?
Lejos de las luces de neón y las modas efímeras que asolan la capital, existe una «botillería y estufa«con más de medio siglo de historia que sigue siendo un secreto a voces.
Estamos hablando de un refugio casi clandestino donde las prisas se quedan en la puerta, un templo culinario que ha conquistado locamente al comediante y comunicador Carlos Latrequien resume a la perfección la añoranza que despierta este lugar: «Me encantan sus vagos y nunca hay lugar. Es maravilloso«.
Este SábadoEl 18 de julio los espectadores tienen una cita imperdible con la nostalgia y la buena comida gracias a una nueva entrega de la serie documental Los sabores de la memoria en Telemadrid, producida por El rugido en colaboración con el prestigioso Academia Madrileña de Gastronomía.
El programa, experto en trazar la radiografía emocional y cultural de la Comunidad de Madrid a través de sus bares y manteles, profundiza en la magia de sashaun establecimiento que ha existido desde 1972 siendo el verdadero salón de la intelectualidad, la política y la bohemia madrileña.
Para descifrar el magnetismo inagotable de este espacio icónico, el documental cuenta con un excepcional tridente de testimonios. es suyo Sacha Hormaecheaactual dueño y alma mater, el encargado de abrir el baúl de los recuerdos.
Con la nostalgia de quien creció corriendo por la sala, Sacha recuerda cómo sus padres, carlos y pitilaplanteó este sueño, y cómo él mismo protagonizó un singular transición de carrera cambiando la lente de su cámara por los controles de la cocina.
Sabores del recuerdo: Restaurante Sacha
«Han cenado aquí desde Ganadores del Premio Nobel incluso músicos temprano en la mañana. El mejores historias de madrid Me han contado en estas mesas de bistró», confiesa ante las cámaras.
Pero la historia de un restaurante se escribe, sobre todo, a través de sus comensales. Carlos Latre Cuenta sus experiencias como cliente incondicional y revela que su mayor recompensa tras bajar el telón del teatro es refugiarse en la mítica terraza arbolada del establecimiento.
«Venir a Sacha después de una actuación es la mejor recompensa. No es sólo lo que comes, es excepcionalpero la sensación de que el tiempo se detiene y el la conversación fluye sola«dice el imitador.
Este éxito incombustible durante cinco décadas no es fruto del azar. Para Rogelio EnríquezPresidente de la Academia Madrileña de Gastronomía, Sacha es una pieza intocable de nuestro patrimonio.
Tortilla ‘vaga’
Enríquez destaca en el documental cómo este oasis ha sobrevivido a cualquier tendencia pasajerainfluyendo en generaciones de chefs con un estilo brillante y sin pretensiones.
Y como no hay leyenda sin un menú que la respalde, el episodio revela los secretos de un libro de recetas que atrae a comensales de todas las edades.
Desde el brillante origen de su icónico tortilla «perezosa»lleva el nombre de la feliz improvisación de no darle la vuelta en la sartén, hasta que lasaña de changurro falsa o su irresistible ostras en escabeche.
Platos que demuestran que, medio siglo después, los mejores innovación Se trata todavía de hacerte sentir como en casa.
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