Vengo de una familia humilde y soy nieto de agricultor. Mi padre iba al mercado a las 4 y media y trabajaba los 7 días
Todo el mundo conoce al presidente de la junta de andalucíael hombre de traje y corbata que dirige la comunidad autónoma más poblada de España. Sin embargo, detrás del político 56 años Hay una historia forjada a base de esfuerzo, salitre y muchas calles.
juanma moreno No nació con un pan bajo el brazo ni en la cuna de una élite privilegiada. Su infancia Estuvo profundamente marcada por la cultura del trabajo y la sencillez de una familia que tuvo que trabajar duro para salir adelante.
«Yo vengo de una familia humildeSoy nieto de un jornalero por parte de mi padre y nieto del granjero por parte de madre, Alhaurín el Grandeque emigran a Barcelona no por vacaciones, sino por necesidad y para buscar un futuro mejor, porque no había trabajo en Andalucía«, afirmó en una entrevista en LOS ESPAÑOLES.
«Mi familia ha sido muy trabajadora. Mis padres trabajaron lunes a domingo y mi padre fue al mercado en cuatro y media de la mañana por la fruta…», recordó también sobre su infancia.
Sus padres, Juan y María, abandonaron su pueblo en el Valle de Abdalajís para buscar un futuro mejor. Aunque el destino quiso que naciera en Barcelona, su corazón, su acento y su educación pronto se trasladaron de nuevo a Málaga.
Aquellas madrugadas frías de su padre, trabajando incansablemente para llevar el pan a casa, marcaron el carácter del actual líder andaluz. «No nos sobró nada, crecimos con las limitaciones lógicas de una familia trabajadora de la épocapero nunca nos faltó amor ni un plato en la mesa», afirma una fuente cercana a su juventud.
El sacrificio de sus padres fue el mejor. escuela de vida para él y sus hermanos.
Lejos de los colegios elitistas o los veranos en el extranjero, el pequeño Juanma se crio como cualquier otro chico de la España de los años 70. Sus recuerdos están teñidos de una nostalgia feliz y mucha libertad.
Él mismo lo describe con una nitidez que humaniza al político: «Mis veranos los pasé en la calle, con olor a salitre y jugando al fútbol en cualquier descampado con mis amigos del barrio».
No había consolas de última generación ni grandes viajes. La felicidad absoluta se resumía en un balón desgastado, las rodillas peladas de tirarse a la tierra y las interminables tardes bajo el sol malagueño.
«Era un niño completamente normal, muy noble. Siempre estaba rodeado de su pandilla en la calle, de los que bajaban a jugar hasta que la madre lo llamaba a voces desde la ventana para cenar», comenta un antiguo vecino de su barrio que aún recuerda a aquel chico espigado.
Los orígenes de Juanma Moreno
A medida que crecía, la adolescencia de Moreno reveló una faceta que muchos de sus votantes ignoran y que rompe por completo con su imagen institucional. La música corrió por sus venas y se convirtió en el carismático vocalista de un grupo local de pop-rock.
«Tenía una planta, mucho tupé y lo extrañé mucho descaro. Se le daba muy bien subir al escenario y relacionarse con la gente, aunque al final sus estudios y su vida lo llevaron por caminos muy diferentes», recuerda entre risas un conocido de aquella época de estudiante.
Ese adolescente que cantaba ante el micrófono, que veía a su padre salir a trabajar de madrugada y que respiraba la brisa del málaga En cada partido de fútbol callejero, hoy es uno de los hombres más poderosos del país.
a su 56 añosMoreno no olvida sus raíces, demostrando que, a veces, las lecciones más importantes sobre gestión y empatía no se aprenden en las grandes oficinas, sino en los terrenos baldíos de un barrio de larga data.
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